domingo, 21 de octubre de 2012

Un ofertón de muerte



Se acerca el Día de Difuntos y por esa razón os ofrecemos una oferta de muerte de la colección más oscura de El Gaviero Ediciones, la colección Cartoné. Si te atreves con ella, puedes obtener los tres últimos títulos por 30 euros. Sólo tienes que escribirnos a elgaviero@elgaviero.com para solicitar los libros antes del 1 de noviembre, indicando como asunto: promoción cartoné(Gastos de envío incluidos)


Cartoné es una colección de libros de relatos y novela corta que poco a poco se ha ido especializando en un solo tema: la muerte.


La colección se inauguró con una joya literaria de Pedro Casariego Córdoba, el último texto que escribió antes de dejarnos: Qué más daes el monólogo de un inquietante personaje que se encuentra tumbado junto al cadáver de una mujer. La intensidad de la soledad y del dolor no se apaga, incluso cuando todo da igual.

La segunda entrega de la colección, Tus Muertos, de Juan Pardo Vidal, es un catálogo de diferentes formas de morir cargado de humor, lirismo y sátira corrosiva. A través de nuestros muertos, Juan Pardo Vidal realiza una radiografía de nuestros vivos.

Muertos S.A., del profesor y crítico Luis García Jambrina, propone un recorrido fantasmal por esos muertos que no acaban de irse. Y de forma muy original indaga en las verdaderas muertes de famosos como Lázaro de Tormes, Cervantes o Unamuno.

El cuarto número de la colección Muertes de andar por casa, de Fernando Sánchez Calvo se caracteriza, entre otras cosas, por la importancia del aspecto lúdico y experimental en la narrativa, que recuerda a los juegos de Perec, príncipe de los oulipotienses. Sus muertos son muertos en vida.

Por último Peligro de vida, de Francisco Martínez Morán, es una colección de relatos que nos hablan de la condición humana. Víctimas y verdugos se dan cita en estos textos para descubrirnos la violencia, el dolor y la tristeza. Literatura sin concesiones.

El diseño de todos estos libros imita aquellos viejos volúmenes de cuadernos en cartoné que usaban para su siniestra contabilidad los funcionarios de la morgue. Todos ellos están ilustrados y numerados, constituyendo verdaderas piezas de disfrute para los lectores del más acá y del más allá.

Ana Santos Payán y Pedro J. Miguel

Luis García JambrinaMuertos S.A.
Prólogo: Pilar Pedraza
Ilustración: Chema López

Fernando Sánchez CalvoMuertes de andar por casa
Prólogo: Yolanda Morató
Ilustración: Ana Santos Payán

Francisco José Martínez MoránPeligro de vida
Prólogo: El Chojin
Ilustración: Isabel Aranda


Puedes comprar todos nuestros libros aquí

martes, 16 de octubre de 2012

Grandes lectores de pequeñas editoriales


Nunca os habéis preguntado qué libros leen vuestros juguetes cuando se quedan solos en casa?

Jinete del alba
¿dónde dejaste las huellas del ángel?
Teresa Domingo



Ilustración: Cristina Llorente
ISBN : 978-84-15048-00-8
PVP 16 €

Puedes comprar el libro aquí 


jueves, 11 de octubre de 2012

Muy pronto en el gaviero: El sueño de Visnú (David Meza)

David Meza

Sobre David y su libro 


David Meza es una de las voces emergentes de la poesía mexicana (y en lengua española) más importantes y contundentes del momento.  Sus poemas han sido publicados en varias revistas y antologías a nivel nacional e internacional y algunos de sus versos y ocurrencias han sido celebradísimos por los lectores, llegando a suponer sus palabras casi un himno generacional (véase su “Mil Novecientos Violeta”, en referencia al año en que nació, esto es 1990).
La poesía de Meza es una poesía de largo aliento, esto es, una poesía que se expande por la página cual hiedra que crece invadiendo una pared blanca: la voz, la generación, el país, la infancia, la poesía por la poesía y la brutalidad de nuestro tiempo son algunos de sus temas, y todos ellos los guarda en el libro El sueño de Visnú que la editorial El Gaviero Ediciones publicará por tomos a lo largo de los próximos meses.
Entre Juan Carlos Mestre o Roberto Bolaño, su verso es impredecible, su intención honesta, y el resultado que consigue: una verdadera delicia. 

Quién es David

Meza Ramírez, David (Ciudad de México, 1990)

Escribo un libro llamado Trimurti. Me gusta la magia, la relectura y ACDC. Creo en la poesía como en la gota de sangre que sucede al pinchazo. Formo parte de un grupo imaginario de poetas llamado Kraken. Me interesa la reivindicación del llanto, la ética como el arte. Estudio Letras Hispánicas en la UNAM. 


Qué piensa David de El Sueño de Visnú

La primera lágrima de un ángel (o Breves palabras sobre mi libro)

Empecé a escribir mi libro a los 19. Tenía la vida hecha polvo. Fue Rebeca Rojas (que es como me llamaba en ese momento) la que principió el grito. Luego la noche, con sus estatuas como errores. Mi vida entonces ondeaba del mástil pequeñito de mi pluma. Toda mi tristeza, toda mi risa, todos mis sueños. Después vino Luis, y dibujó una historieta en el cráneo de mi muerte. Frida me dio las ganas, se lo agradezco. En ese entonces una de mis hermanas (de apenas 13) intentó suicidarse. “Intentó tragarse todas las pastillas de la casa, y al pasarlas sintió que eran planetas resbalando por su boca”. Entonces llegó Leonel, otra de mis reencarnaciones. Tenía el cabello negro, un mazo de naipes. Y me dijo: No te detengas. Meses después nació Verónica, un ensayo demasiado inquieto para ser flor, pero también demasiado romántico para ser ángel. 
Es, El sueño de Visnu, (Vishnú, como lo escriben los eruditos), no el delirio de un dios azulado y sidéreo, sino el de un muchacho. El muchacho ahora tiene 21, está enamorado de Jazmín, y todavía tiembla de miedo en su primera clase. Escribo por necesidad. Mis amigos son las fogatas para el invierno de mi patria. Cada capítulo es un personaje, yo mismo no soy más que un personaje. La historia no sé bien quién la está contando. Y al punto: es mi primer libro. (En caso de que ésta sea mi primera vida. Si no, tratase sólo de uno más de mis poemas). El manifiesto, la mente, pues, del pájaro de estambre, está al final de Rebeca. Es la semilla de mi libro, el kilométrico fuego artificial antes de ser estallado. 
Tengo las manos puestas en el año 90. Miro la ola desde lejos, y le adivino el nombre: todavía. Es el desdoblamiento del yo. Bajo 4 de mis 7 cartas, de mis 7 caras. La noche dirá si está conmigo. Escribo: La magia arde como un fuego silencioso entre mis manos. Ya veremos. 
El autor agradece la publicación, saluda a todos, festeja la vida, estrecha las manos. “Esta mañana he decidido escribir, no poesía, no tratados, no alfileres, no escritorios, no mi vida o una novela, sólo escribir. Sólo tallarme los ojos con la pluma, para ver al mundo lleno de rayones,  y una de mis lágrimas sea tinta”.


Fragmento seleccionado 

* (Poema de aire)

Mi vida. Mi vida no. Mi vida nunca. Mi vida nunca fue un pájaro sangrando estambre por las alas. Mi vida nunca llevó en el cráneo una corona de astillas. Mi vida nunca fue. Mi vida no fue ni será mañana una mariposa apresada en las trenzas de una chica. Mi vida no fue ni tampoco es hoy un viejo corazón de madera. Nací el 24 de junio de un año que se rehusó a ser éste. Mi padre estaba borracho de níquel y envuelto en aluminio. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló los ojos con arena. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló los ojos con arena. Tengo miedo. El miedo usa una corona de estrellas. Hace 3 días soñé que mi padre me golpeaba. Hace 2 días soñé que mi madre me cosía la boca. No me reconozco. Miro el espejo y encuentro a un ángel deshojando el mundo. Tengo el terrible deseo de gritar mi nombre. Tengo el abecedario tatuado en los tobillos. Nací el 24 de junio de mil novecientos violeta. Nací en una pradera de tuercas y filósofos llorando rocas y esquirlas y teorías astrogramaticales encima de una rosa. Mi vida nunca fue un pájaro con las entrañas llenas de estambre parado en la estructura ósea de una estrella. No tengo recuerdos de mi casa. Pienso que soy un caballo con la mandíbula rota. (...)


Autor: David Meza
Título: El Sueño de Visnú
Colección: Salamandria 13

Puedes comprar nuestros libros aquí 

miércoles, 10 de octubre de 2012

VARIACIONES LEIA ANTE HAN SOLO CONGELADO



00:00:00

Si en una deslumbrante
noche de carbonita,
Han Solo, me durmieran,
que nadie me despierte.
Quiero vivir tu oscura hibernación,
hombre hecho invierno,
invierno hecho tableta.

00:00:18

Me acerco con sigilo
a tu inocente rigidez.
Sospecho la latencia.
Se ha vuelto tu sonrisa
de chocolate amargo.
Mi corazón, detonador termal.

00:00:35

Paro. Me doy la vuelta.

00:00:40

Maldito seas, cuentista y mercenario.
Cesa ya de tentarme.

Me prometí dejar los congelados.

00:00:52

Vanesa Pérez-Sauquillo


Autores: Harkaitz Cano, Lorenzo Oliván, Raúl Quinto, Elena Medel, Javier Rodríguez Marcos, Antonio Lucas, Rafael Espejo, Matías Miguel Clemente, Basho Bin-Ho, Lara Cantizani, Ana Gorría, Luis Alberto de Cuenca, Alejandra Vanessa, Vanesa Pérez-Sauquillo, Ana Merino, Eduardo García, Álvaro Salvador, Carlos Marzal, Rafael Ramírez Escoto, Juan Manuel Gil, Estíbaliz Espinosa.
Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
Ilustración: Raúl Concheso
Traductores: Tony Begley, Cayetano Salvador, Ángel Arqueros
ISBN: 84-934411-0-4
PVP: 20 €

Puedes comprar el libro aquí 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Demasiados pájaros: breve antología del vuelo

Foto: Ana Santos Payán

Trenzo mi abrazo con el hilo de luz de tu pelo,
con la cuerda que tira de la cometa hacia la nube,
del pájaro a su canto,
de la paloma al centro de la sala de baile,
del pedazo de pan al corazón de la paloma.
Luz Pichel, Almanaque poético

Un pájaro en picado
recorta allá tu imagen
y arroja sobre el iris
el pespunte de un vuelo ávida luz.
Lorenzo OlivánLa noche a tientas

las lentes son la trinchera. se van yendo. idus de
marzo. pájaros sefardíes dan a luz mis pupilas. charcos borrosos.
Sara R. Gallardo, Epidermia

El juez ahuecó
su toga
como un pájaro negro
sacudiéndose la lluvia:
Martín Espada, Soldados en el jardín

imparcialmente pájaros
oxígeno
guerra en nombre de dios
Juan Manuel Barrado, Fragmentos de Cal


Un corazón, un solo cuerpo,
y en las venas
sangre, y más sangre
para el pájaro oblicuo
de la eternidad.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

No conozco el
ECO de la muerte, pero quiero ser el pájaro que mendiga esos labios
moribundos.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

Se ocupa de mis células con método
y se me agita el espíritu cual pájaro
sacadle el corazón mientras está mirando.
Fatena al-Gurra, Excepto yo

Dadme Pájaros y Arrabal por donde perderme en
Tarde en Luna en Sabor en Sal.
Eva Hibernia, Almanaque poético


y algo no metálico cruje ahí dentro,
porque es una de esas pensiones nocivas,
insalubres y peligrosas
y al parecer los colchones están llenos
de pájaros muertos.

No hay más olor que aquel que reescribe el universo
hay música de pájaros y de insectos estallando en la oscuridad como
otro mapa estelar.
Sofía Rhei, Química

Hoy las tripas de los cerdos
están llenas de los cientos
de pájaros volando,
y sólo hay uno en el cielo
escapando.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

Este pájaro no sustituye a la teoría
pero su fe amarilla
en el espacio nos hace débiles
como el agua.
Alberto Santamaría, Interior metafísico con galletas

Los pájaros hablan lenguas extrañas
Hablan de ti
Que mientes
Mientes
Maite Dono, Circus Girl
La noche, ese pájaro
que te nombra y te perdona.
Ese miembro obsceno.

No tenía nada más. Tampoco tenía tiempo que perder. Buceaba afanosamente. Ansiaba pescar un pájaro de plomo. Un pájaro condenado a volar en las profundidades del océano.
Pedro Casariego Córdoba, Qué más da

la nostalgia vive en el sexto piso
tira un papel por la ventana
y por un segundo
se confunde con el vuelo migratorio
de un pájaro que quiere aparearse
María Eloy-García, Cúanto dura cuanto

Un pájaro se instala en el hueco de mi persiana; a
pesar de que su piar resulta muy molesto, soy incapaz
de desbaratar su nido, lo cual prueba que no estamos
hechos para pelear con enemigos pequeños y que nuestro
destino es bailar con la muerte o con su hermana
pequeña la gloria.
Camilo de Ory, 300

No se oyen pájaros,
sino el zureo gris
de los metales.
Eduardo Moga, Los haikús del tren

Soñó con pájaros que nunca antes había visto.
Juan Manuel Gil, Inopia


Todos nuestros librosaquí 

lunes, 1 de octubre de 2012

1 de octubre: inicio de la ciudadanía romana de Antonio Portela


1 de octubre de 2004
Academia de España

La Academia de España forma parte del terreno español de Roma. Está situada en el Gianicolo, por eso tiene las mejores vistas de la ciudad. Es un edificio adjunto a San Pietro in Montorio y a la Embajada de España. Es curioso que esté emplazado en un lugar decisivo para Italia como estado moderno. Aquí Garibaldi luchó por su país posando como en una postal, con lo mejor de Roma detrás de él. Si he de morir en la batalla, quiero que sea frente al objetivo futuro de las tiendas de recuerdos. 

A la Academia, que era antiguamente un convento franciscano, no le faltan pasillos. Están decorados con cuadros y esculturas (con mayor o menor acierto artístico) de becarios anteriores. Arquitectónicamente es un laberinto propicio para una novela de asesinato, pero quienes encajarían mejor en este género son algunos de sus moradores. No me refiero a los becarios solamente. 

Mi habitación está bien, teniendo en cuenta que me separa de mi vecino, Daniel Crespo, el fondo del armario, y no hablo de ropa sino de madera. La planta en donde duermo está destinada a escritores y a investigadores. Yo creía que todos los estudios eran iguales. Pero los de los artistas son inmensos, con vistas a Roma y baño incluido. Cosas de no ser un artista. Al menos ten-go un balcón compartido con otros cuatro estudios, por donde pueden venir si desean sus habitantes. Antonio ha decidido que abandone la academia… El balcón, por cierto, da a unos jardines cuidados con verdadera devoción desde las…, siete de la mañana, la hora en que el jardinero pasa el cortacésped. Por estos jardines paseé la noche en que llegué. 

Ayer conocí a Emilio Gañán, y me enseñó su estudio. Está en la llamada torre de los pintores. Ve toda Roma desde unos ventanales inmensos, y la luz de la ciudad entra en la estancia tomando cada rincón y cada milímetro. Luego le enseñé la mía. Disgusto. Por mi parte, claro.


La biblioteca ha sido arrasada continuamente por los becarios, pero entre sus escasos tesoros se halla la Espasa, esa enciclopedia de pura literatura que dejaba a la Britannica como manual de primaria. Por encima de ella, se ha situado la sala de ordenadores. Tres para todos. He observado que si uno no se previene sobre este sitio, puede devorarle. Las horas en la Academia tienden a dejarte sin fuerza, te cierran la perspectiva de que debajo de ella está la ciudad más hermosa del mundo, y te conducen a una espiral de minidepresiones que hacen que no te muevas en una semana de sus pasillos. Y eso sólo cuando te das cuenta. 

Ya he realizado la salutatio al Director de la Academia, Juan Carlos Elorza. Me comenta que soy el más joven de todos. Me llevó ayer en su coche a Piazza Navona, y me estremecí. Un detalle me emocionó el primer día. Junto al teléfono del estudio han dejado una lista fotocopiada de todos los becarios y sus habitaciones. Han puesto a cada uno su especialidad. Me designan como poeta, y no como escritor. Se percibe que en la Academia se cuidan estos detalles, que sirven para que uno pueda sentirse más a gusto, reconocido con exactitud. Afortunadamente, no se respetan las categorías sociales tradicionales. La delicadeza de nombrarme como poeta y no como escritor me alegra. Me afirma, en cierto modo, en mi condición verdadera. No puedo ser escritor, por más que lo intente. Un escritor vive para escribir, y un poeta vive para vivir. Y he venido para eso. Para vivir como un griego en Roma.

Puedes comprar el libro aquí