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lunes, 28 de octubre de 2013

Una oferta de infarto. No te la pierdas.

Foto: Ana Santos Payán
Un año más se acerca el Día de Difuntos y por esa razón os traemos una oferta de muerte de la colección más funesta de El Gaviero Ediciones, la colección Cartoné. Si te atreves con ella, puedes obtener los tres últimos títulos por 30 euros. Sólo tienes que escribirnos a elgaviero@elgaviero.com para solicitar los libros antes del 1 de noviembre, indicando como asunto: promoción cartoné. (Gastos de envío incluidos).


Cartoné es una colección de libros de relatos y novela corta que poco a poco se ha ido especializando en un solo tema: la muerte.


La colección se inauguró con una joya literaria de Pedro Casariego Córdoba, el último texto que escribió antes de dejarnos: Qué más da, es el monólogo de un inquietante personaje que se encuentra tumbado junto al cadáver de una mujer. La intensidad de la soledad y del dolor no se apaga, incluso cuando todo da igual.



La segunda entrega de la colección, Tus Muertos, de Juan Pardo Vidal, es un catálogo de diferentes formas de morir cargado de humor, lirismo y sátira corrosiva. A través de nuestros muertos, Juan Pardo Vidal realiza una radiografía de nuestros vivos.



Muertos S.A., del profesor y crítico Luis García Jambrina, propone un recorrido fantasmal por esos muertos que no acaban de irse. Y de forma muy original indaga en las verdaderas muertes de famosos como Lázaro de Tormes, Cervantes o Unamuno.

El cuarto número de la colección Muertes de andar por casa, de Fernando Sánchez Calvo se caracteriza, entre otras cosas, por la importancia del aspecto lúdico y experimental en la narrativa, que recuerda a los juegos de Perec, príncipe de los oulipotienses. Sus muertos son muertos en vida.

Por último Peligro de vida, de Francisco Martínez Morán, es una colección de relatos que nos hablan de la condición humana. Víctimas y verdugos se dan cita en estos textos para descubrirnos la violencia, el dolor y la tristeza. Literatura sin concesiones.

El diseño de todos estos libros imita aquellos viejos volúmenes de cuadernos en cartoné que usaban para su siniestra contabilidad los funcionarios de la morgue. Todos ellos están ilustrados y numerados, constituyendo verdaderas piezas de disfrute para los lectores del más acá y del más allá.

Ana Santos Payán y Pedro J. Miguel







Luis García Jambrina, Muertos S.A.

Prólogo: Pilar Pedraza
Ilustración: Chema López



Fernando Sánchez Calvo, Muertes de andar por casa
Prólogo: Yolanda Morató
Ilustración: Ana Santos Payán


Francisco José Martínez Morán, Peligro de vida
Prólogo: El Chojin
Ilustración: Isabel Aranda



domingo, 21 de octubre de 2012

Un ofertón de muerte



Se acerca el Día de Difuntos y por esa razón os ofrecemos una oferta de muerte de la colección más oscura de El Gaviero Ediciones, la colección Cartoné. Si te atreves con ella, puedes obtener los tres últimos títulos por 30 euros. Sólo tienes que escribirnos a elgaviero@elgaviero.com para solicitar los libros antes del 1 de noviembre, indicando como asunto: promoción cartoné. (Gastos de envío incluidos)


Cartoné es una colección de libros de relatos y novela corta que poco a poco se ha ido especializando en un solo tema: la muerte.


La colección se inauguró con una joya literaria de Pedro Casariego Córdoba, el último texto que escribió antes de dejarnos: Qué más da, es el monólogo de un inquietante personaje que se encuentra tumbado junto al cadáver de una mujer. La intensidad de la soledad y del dolor no se apaga, incluso cuando todo da igual.

La segunda entrega de la colección, Tus Muertos, de Juan Pardo Vidal, es un catálogo de diferentes formas de morir cargado de humor, lirismo y sátira corrosiva. A través de nuestros muertos, Juan Pardo Vidal realiza una radiografía de nuestros vivos.

Muertos S.A., del profesor y crítico Luis García Jambrina, propone un recorrido fantasmal por esos muertos que no acaban de irse. Y de forma muy original indaga en las verdaderas muertes de famosos como Lázaro de Tormes, Cervantes o Unamuno.

El cuarto número de la colección Muertes de andar por casa, de Fernando Sánchez Calvo se caracteriza, entre otras cosas, por la importancia del aspecto lúdico y experimental en la narrativa, que recuerda a los juegos de Perec, príncipe de los oulipotienses. Sus muertos son muertos en vida.

Por último Peligro de vida, de Francisco Martínez Morán, es una colección de relatos que nos hablan de la condición humana. Víctimas y verdugos se dan cita en estos textos para descubrirnos la violencia, el dolor y la tristeza. Literatura sin concesiones.

El diseño de todos estos libros imita aquellos viejos volúmenes de cuadernos en cartoné que usaban para su siniestra contabilidad los funcionarios de la morgue. Todos ellos están ilustrados y numerados, constituyendo verdaderas piezas de disfrute para los lectores del más acá y del más allá.

Ana Santos Payán y Pedro J. Miguel

Luis García Jambrina, Muertos S.A.
Prólogo: Pilar Pedraza
Ilustración: Chema López

Fernando Sánchez Calvo, Muertes de andar por casa
Prólogo: Yolanda Morató
Ilustración: Ana Santos Payán

Francisco José Martínez Morán, Peligro de vida
Prólogo: El Chojin
Ilustración: Isabel Aranda


Puedes comprar todos nuestros libros aquí

miércoles, 20 de junio de 2012

Día Mundial del Refugiado: un día para no olvidar


Espejos de papel

           
La resolución OUC/76 de fecha 15 de mayo de 1999 se basa, a su vez, en la disposición D/14152w, declarante de los derechos y obligaciones contraídos por los estados demandantes y reconocidos en sesión plenaria legislativa por los demás estados miembros de la Asamblea General.

Después de arduos trabajos de retoque diplomático, encaminados a conseguir el acuerdo preliminar de ambas partes en lo referente a fronteras compartidas, la ya mencionada OUC/76 sirvió de base para un nuevo texto, marco inevitable de las posteriores negociaciones. Dos meses después, el pleno del Consejo Permanente aprueba la comunicación no vinculante CNVCP/1206, que supone, a su vez, la referencia preliminar de la resolución OUC/98.

A pesar del esfuerzo entusiasta de los países neutrales, las constantes refriegas fronterizas entre los ejércitos litigantes fuerzan la suspensión indefinida de todas las conversaciones de aproximación.

Pasadas doce semanas, las posiciones se relajan un tanto al acudir los negociadores a los textos precedentes: la resolución ASD/34 de 3 de febrero de 1956, la disposición consensuada DC/45527k, y la comunicación oficial plenaria YUP/4420q, hecha pública el 30 de marzo del mismo año.

La frecuencia de los combates remite, y se alcanza una esperanzadora estadística de 20,605 muertos al día, tras haber registrado el conflicto cotas de hasta el 205,341 de media en sus momentos más enconados.

Por vez primera, así mismo, la parte litigante A admite incluir en el diálogo a los desplazados, que, según estimaciones independientes, son más de cien mil en el caso del litigante B. Muchos funcionarios hablan entonces, fuera de micrófono, de una posible solución satisfactoria en un plazo de menos de diez años. Otros, mucho más optimistas, confían en lograrlo en sólo siete.

Sin embargo, la matanza del 28 de octubre frena los avances: mueren trescientos quince civiles del litigante A, y las conversaciones quedan en una vía muerta aparentemente definitiva.

El Consejo Permanente aprueba entonces, por medio de la comunicación  CNVCP/1217 del 12 de noviembre de 1999, el envío de fuerzas de interposición no beligerantes a la zona, pero la iniciativa es rechazada por hasta veinte estados miembros de la Asamblea General en la resolución  OUC/105 de 16 de noviembre de 1999.

Estancado el proceso, las acciones militares se recrudecen, hasta que en febrero de 2000 se producen los tímidos acercamientos que desembocan en la denominada Cumbre de Abril. La memoria de las sesiones insta al entendimiento pacífico de las partes, así como al respeto por las decisiones adoptadas en el seno de la legalidad internacional.

La Asamblea General, reunida de nuevo en pleno para tratar el asunto, aprueba por mayoría absoluta la resolución OUC/169, de 4 de junio de 2000.

Para entonces –permítanme, si son tan amables, la interrupción– ya había perdido a mi hija de seis años y a mi mujer, de tan sólo cuarenta. Mi primer hijo yacía enterrado en una fosa común desde 1997, y yo me pudría, ciego y casi sordo, en un campo de refugiados a mil kilómetros de las ruinas de mi casa.


Francisco José Martínez Morán, Peligro de vida.

jueves, 15 de marzo de 2012

Peligro de vida de Francisco J. Martínez Morán por Alberto García Teresa

Francisco José Martínez Morán hace de la realidad materia prima para la literatura, pero dirigiendo su pluma hacia la realidad más dolorosa y vergonzante. Así, el escritor desenmascara la desigualdad al relatar en este conjunto de cuentos la vivencia de presos políticos, torturados, niños soldado, mendigos, prostitutas y menores vendidas a proxonetas, mujeres asesinadas, y víctimas de violaciones y de guerras. Todas estas historias nos resultan distantes y ajenas, al haber sido apartadas de nuestra mirada por nuestra cobardía, indiferencia o por los medios de información (salvo para convertirse en sustento del morbo o de la propaganda), cuando constituyen en verdad la base de nuestro sistema de vida. Por tanto, se trata de narraciones centradas en la injusticia, en la violencia, de gran dureza, pues no esquivan lo incómodo.
El resultado es un volumen muy duro, compuesto de microrrelatos y cuentos breves que despliegan una gran diversidad de estrategias narrativas, desarrolladas en primera, segunda o tercera persona. Emplea, afortunadamente, con escasa frecuencia la vuelta de tuerca final, y se posiciona en diferentes puntos de vista. Al respecto, sobresale el brillante uso de la ironía que hace el autor, al forzar la empatía con los corruptos o con los torturadores, mediante la que es capaz de ridiculizar (sin perder la tensión ni el dramatismo) la burocracia y la hipocresía de los políticos profesionales y de los poderosos. Algunas piezas resultan, en ese sentido, francamente brillantes.
Además, cabe destacar el certero prólogo de El Chojín, que relativiza la «anormalidad» de la crueldad.
Por tanto, el conjunto que constituye Peligro de vida presenta una atmósfera compacta, impactante, sin tibiezas, abrumadora, en definitiva, que dota al libro de una gran unidad y coherencia. De esta manera, el también poeta Martínez Morán ofrece con esta obra una propuesta narrativa muy interesante, arriesgada y valiente, que habla de los humillados sin robarles la dignidad, sino construyendo un mosaico que abre el campo de visión de la sociedad.

Francisco José Martínez Morán, Peligro de vida



Prólogo: El Chojin
Ilustración: Isabel Aranda
ISBN 978-84-15048-01-5
PVP 16 €

Puedes comprar el libro aquí 

sábado, 8 de octubre de 2011

Peligro de vida de Francisco José Martínez Morán en Conocer al autor



Peligro de vida (con prólogo de El Chojin) es una colección de relatos que no da tregua al lector: cuento a cuento, Francisco José Martínez Morán analiza con frialdad casi notarial los mecanismos de dominación que el hombre ejerce, por inercia, sobre otros hombres. 

Víctimas y verdugos se mezclan en una masa compacta de violencia y despadiada objetividad, como en un infinito noticiario televisivo. Realismo sin concesiones a la galería, infancias negadas, injusticias pasadas, presentes y venideras. Literatura compuesta de pura carne humana.

Pincha aquí si quieres conocer algo más sobre el autor y su obra.

viernes, 5 de agosto de 2011

Gavieros al sol: lecturas de verano.

“PELIGRO DE VIDA” DE FRANCISCO JOSÉ MARTÍNEZ MORÁN

Francisco es un tipo cercano que vive por y para la literatura, y eso se nota en sus trabajos. Se nota en su poesía, lo dicen sus lectores y sus premios, y se nota en su narrativa. Francisco es joven pero reúne dos condiciones indispensables, desde mi punto de vista, para destacar en este mundo de escritores, escribidores y escribientes, talento y trabajo.
Peligro de vida es la prueba física de lo que digo. Si el propósito de Francisco, cuando escribía esta colección de relatos, era hablar de la humanidad, como dice El Chojín en su prólogo, lo ha conseguido con la verdad literaria y sin discurso panfletario. Esta colección de relatos es una hostia a la conciencia, al pensamiento plano y acomodado. Cuando comienzas su lectura con “El honorable comercio de la naranja”, el estómago se comprime ante la fuerza de esa declaración de intenciones. El libro habla y dice: Atrévete, pero… de nada servirá que te protejas. Entonces ya no podemos parar, es un continuo diálogo entre las voces, a veces con poderosas primeras personas y nuestra conciencia dormida y fofa.
Un libro que dibuja a la perfección la dignidad, la razón, la rabia y la ira, que las fotografía sin hablar de ellas adjetivando las imágenes de forma precisa, exacta, dolorosa, cruel, como la bala reventando el corazón caliente y tierno de un corzo.
A mitad del libro Francisco te ha metido el cono de un volcán en erupción en el pecho y una explosión te sacude el cuerpo. Sólo la onda expansiva de las palabras y su perfecta geometría te mantienen con aire para pasar de página.
Navegando entre la belleza y la congoja, la luz y el dolor, descubrimos la variedad de la violencia y su tamaño dependiendo del lugar que habite: desde la oscuridad cómplice de una habitación hasta la oscuridad cómplice de una fosa común.
Al final, uno se pregunta cómo es posible, en este edificio de palabras, rodeado de andamios de dolor y tristeza, encontrar tanta elegancia. Se me olvidaba decir que Peligro de vida habla, por encima de todo, de la dominación y que cuesta mucho quitarse de la piel las pegajosas esquirlas de culpa. 

Óscar Santos Payán

martes, 28 de junio de 2011

Peligro de vida, de Francisco J. Martínez Morán por Javier Molina

El mal existe y está en el hombre, unas veces latente, otras de forma explícita, pero siempre acarrea consecuencias fatales.


Saludamos desde el Desván de la Casa Usher la apuesta de las editoriales independientes por autores nuevos que tienen algo que decir en el panorama literario. El Gaviero Ediciones, sello independiente de Almería, le ha dejado un hueco a Francisco José Martínez Morán, poeta ganador del premio Hiperión 2009. “Peligro de vida”, su nuevo libro, es una colección de 46 textos breves, reunidos en apenas 145 páginas. Podría decirse que esta obra se encuadraría en el difícil arte del microrrelato, y que por ello es de lectura sencilla y rápida: nada más lejos de la realidad.
Por definición, un microrrelato debe contar una historia de intensidad máxima con el menor número de palabras posible. El texto debe tener por tanto la fuerza suficiente para captar rápidamente la atención del lector, llevarlo del ronzal durante el desarrollo al lugar y al momento que le interesa al autor, y sorprender al lector (o “golpearle”, como me gusta decir a mí) con la última frase o palabra. Lograrlo no es fácil porque para contar con la complicidad del lector, el autor debe seducirlo con una historia impactante por su temática, o hacerle reír si el relato es hilarante, o asustarlo si es de terror, o bien moverlo a la reflexión, o llevarlo a territorios marcados por las reglas de un mundo fantástico o surrealista. Y para ello el autor debe contar siempre con la misma herramienta: la palabra justa y precisa. Cada palabra tiene su valor, su medida y su sonoridad.
Y de eso sabe Francisco José Martínez Morán, que ha logrado además con este “Peligro de vida” sacudir la conciencia del lector hasta límites que hacía tiempo no recordaba al leer un libro de microrrelatos. (Si acaso recordaría quizá la impresión que me causaron otros dos libros que leí hace tiempo: “Noticias de la frontera”, de Juan Gracia Armendáriz; y “El artista y su cadáver”, de Fernando Aramburu, dos magníficos ejercicios de estilo y contenido). En cada texto del libro que nos ocupa, Francisco J. Martínez Morán muestra una forma de destrucción del hombre… O más bien, de autodestrucción. El mal existe y está en el hombre, unas veces latente, otras de forma explícita, pero siempre acarrea consecuencias fatales. En sus páginas encontraremos ejecuciones, asesinatos, torturas, muertes absurdas y otras justificadas por la vileza, accidentes que vienen a compensar un mundo en precario equilibrio, y sobre todo la guerra y sus consecuencias, que a mi entender, marca claramente el sentido antibelicista del libro (Por cierto, un inciso: ¿cualquier guerra es mala por definición? ¿También la que se hace contra el mal absoluto, es decir, el nazismo? Yo creo que no, pero en fin…). Obviando este pequeño apunte, la verdad es que la lectura no da ninguna tregua y cada texto es una denuncia, un puñetazo al corazón, una ventana abierta a la realidad más sucia y mezquina de la condición humana.
En la presentación que hizo en la librería Arriero el pasado abril, a la que asistí, el autor admitió haber encontrado la inspiración al repasar las noticias de los periódicos, o en los telediarios, donde se muestra sin pudor esa cruda realidad mientras comemos. Una velada crítica a la banalización del mal, que es acaso otra manera de manifestarse. Este libro hay que paladearlo con calma, nos invita (o más bien, nos fuerza) a reflexionar tras cada relato, por eso debe saborearse despacio. Porque al mismo tiempo, nos daremos cuenta de que la factura de los textos, su ritmo, su sonoridad, está en consonancia con la altura de su compromiso moral: nada sobra, ni es casual. Este es un libro de poeta.
Lean “Peligro de vida” y lo comprobarán. Y después, relájense para reponerse.
Sólo tengo una duda que quizá me podría aclarar El Gaviero Ediciones. ¿Por qué la tirada de “Peligro de vida” es de 666 ejemplares numerados? ¿Tendrá que ver este hecho con el diablo, ese que una vez leído el libro, sospechamos que habita en todos nosotros?
En cualquier caso, espero que el ejemplar que tengo en mis manos, el 399, no tenga un especial significado… ¿O habré de temer algo?

domingo, 20 de febrero de 2011

Entrevista de Jara C. a Francisco José Martínez Morán por su libro Peligro de Vida

"Los escritores somos muy conscientes de la fragilidad de los períodos de equilibrio"

Fotografía de Beatriz Martínez Morán
Profesor, investigador y poeta (ganador del premio de poesía Hiperión en 2009), Francisco José Martínez Morán (Madrid, 1981) se adentra en el mundo de la prosa con un libro que da mucho miedo: Peligro de vida (El Gaviero Ediciones, 2010). Un auténtico catálogo de las crueldades menos ostentosas de los seres humanos. Quizá por eso es un libro difícil de digerir de un trago.
Jara C.: Tu último libro se titula Peligro de vida, aunque bien podría llamarse Peligro de muerte. El volumen contiene una serie de relatos cortos, fragmentarios, sobre diferentes modos violentos de morir, de hacer daño a los otros, de exhibir las partes más oscuras de la humanidad. ¿De dónde viene este afán por retratar lo cruel, lo que falsamente se tiende a llamar “inhumano”?
F. J. Martínez Morán: El título de trabajo del libro era “Del hombre por el hombre”, quizás en recuerdo deHobbes. Dado que tenía que encajar en la colección “Cartoné” de la editorial El Gaviero, que presenta una temática muy marcada, centrada en la muerte, me pareció fantástica la sugerencia de cambiarlo por “Peligro de vida”, una expresión que aún emplean muchas lenguas germánicas para expresar nuestro ‘peligro de muerte’ (de hecho, en castellano se atestigua esta forma aún a finales del siglo XVII). Todo surge, sencillamente, de la constatación de que el mundo, en cualquier tiempo y lugar, se mueve por mecanismos de dominación. Estar vivo entre humanos significa dominar o ser dominado.
J.C.: Has abierto en tu libro un abanico inmenso de modos de dominación, no sólo desde el punto de vista de la víctima, sino, sobre todo, desde la piel del verdugo. ¿Por qué decidiste darle esa importancia al “dominador” frente al “dominado”?
F.J.M.M.: No me lo había planteado nunca así. Es una perspectiva que no pensaba que se pudiera aplicar a su lectura, pero es muy cierta. Lo peor de todo es, desde mi punto de vista, que ambos papeles son casi siempre totalmente intercambiables. Eso es lo aterrador.
J.C.: Las personas adquieren esos dos roles al mismo tiempo en las guerras… ¿quizá es por eso que muchos de los relatos de Peligro de vida están ambientados en un periodo de guerra o posguerra? ¿Qué tienen esas épocas de horror que las hacen tan atractivas para los escritores que viven en periodos de paz?
F.J.M.M.: Exactamente. Es la causa. Supongo que en ese punto narradores e historiadores nos damos la mano: al fin y al cabo, y casi encendiendo un indicador de alarma, nosotros apelamos a una memoria fictica, pero igual de útil. Creo que los escritores somos muy conscientes de la fragilidad de los períodos de equilibrio. Por esa razón el libro se abre con un “Eso nunca me sucederá a mí”.
J.C.: ¿A veces da más miedo vivir que morir?
F.J.M.M.: Sin duda. Y con más frecuencia que sólo a veces.
Francisco J. Martínez Morán
J.C.: Hablemos del proceso… ¿Cómo es el momento en que un poeta decide ponerse a escribir estos relatos? ¿De dónde surgen? ¿Con qué imágenes brotan?
F.J.M.M.: Lo cierto es que siempre he escrito prosa. No sabría decir si fue antes que la poesía, pero desde muy joven ya escribía cuentos cortos. Yo me siento escritor en el sentido amplio del término, aunque comprendo a los que se decantan decididamente por uno de los dos géneros. Cada cuento ha surgido de un punto diferente, todos tienen un arranque distinto. Puede ser (a la manera de un poema) que surja primero una frase, pero también pueden provenir de la lectura de algún otro novelista o de periódicos y noticiarios. Siempre he sido una persona muy informada.
J.C.: ¿Y qué lecturas te han influido en él? Yo veo mucho de Carver en lo fragmentario, pero también de literatura española. ¿De dónde te has nutrido literariamente hablando?
F.J.M.M.: De Carver creo que hay poco, al menos en el primer plano: no me siento influido por él. Hay más deAuster en su vertiente de novela negra, Chandler, Hammett, algo de Graham Swift, bastante Flannery O’Connor y no poco de Fante… Mucho, mucho Kafka. Muchísimo, aunque parezca muy alejado de su estilo. Y mucho de Ovidio, sobre todo de sus obras del destierro. No faltan Brecht ni Kadaré. Y, por supuesto, voces en castellano actuales como las de Fernando Sánchez Calvo y Andrés Neuman o clásicas como las deGaldós y Cadalso. También hay mucho material visual: Isabel Muñoz, Gervasio Sánchez, cine negro yKubrick. Aunque sea muy fragmentaria, pretende ser una obra totalizadora, panorámica.
J.C.: Hay mucho Galdós y muchas imágenes cinematográficas. Kafka como paradigma de lo incomprensible… La televisión, la literatura, el cine son, por lo que veo, ese escaparate donde se explora lo que en las conversaciones o en las relaciones sociales intentamos que no salga a la luz.
F.J.M.M.: Kafka es la enciclopedia de lo actual. Sin él no hay prosa honesta. Y puede parecer mentira, pero en productos tan aparentemente banales como los vídeos musicales se percibe ese bajo continuo, ese mismo ruido de fondo. La sintaxis visual de la MTV me ha influido muchísimo en la redacción de estos cuentos.
J.C.: Una última cuestión. Sé que estás ocupado ahora mismo con la tesis, pero qué será lo próximo: no hablo de libros cerrados, sino qué te da por escribir últimamente: tema y forma.
F.J.M.M.: Desde hace un tiempo ultimo un poemario. Yo me planteo, a diferencia de la mayoría de los poetas, los libros de poemas por etapas: se trata, desde mi punto de vista, de recopilar lo más presentable que tiene uno hasta la fecha, más que de escribir persiguiendo un tema. El tema llega, en mi caso, una vez cerrado el libro: se pueden radiografiar los intereses de unos años determinados a posteriori, no como premisa. Desde hace un par de años trato de cerrar una novela corta. Y he comenzado otra. Los cuentos que voy escribiendo en estos tiempos se están agrupando en una carpeta que se llama Felicidad. Y acabo de terminar un ensayo sobre ese tema, hace un mes o dos. Por lo demás, quiero terminar un cuento para niños que inicié la primavera pasada y es posible que en un par de meses aparezca un cuadernillo didáctico de ELE(ya corregí primeras pruebas). Para el verano quiero escribir la segunda parte (dedicada a prosa) del manual de escritura que apareció en 2008. Y en algún momento de 2012 espero poder reflotar junto a Fernando la revistaQuebrados: ya lleva demasiado tiempo parada y le tengo muchísimo cariño.

  • Título: Peligro de vida

  • Autor: Francisco José Martínez Morán

  • Nacionalidad: española.

  • Editorial: El Gaviero Ediciones.

  • Año: 2010.

  • Género: relatos.

  • Precio: 16 euros

  • viernes, 28 de enero de 2011

    Peligro de vida por Paz Cornejo


    El nuevo libro publicado por El Gaviero de Francisco José Martínez Morán, ganador del Premio Hiperión de Poesía en 2009 por su poemario Tras la puerta tapiada, sorprende al lector por tratarse de un excelente libro de relatos pero, sobre todo, por el brutal cambio de temática. Si algo se puede señalar del libro es que no se trata de literatura complaciente. El lector se verá asediado por cada uno de los sistemas de dominación humana que han existido a lo largo de la historia. Martínez Morán es muy consciente que nuestra naturaleza se formó con un potente factor cainita que lejos de haber desaparecido cobra fortaleza con su normalización en, por ejemplo, los medios de comunicación y las relaciones geopolíticas. 

    Sin embargo, no es un libro de denuncia social al uso. Se elude la localización de los horrores descritos (pedofilia, maltrato, violación, vejaciones, guerra) para mostrarnos la universalización de verdugos y víctimas. Es el propio lector el que establece las relaciones temporales y locales en un recorrido interior por su propio bagaje en relación con la crueldad y la violencia. Cada uno de los breves relatos (algunos de ellos no abandonan el carácter epigramático de la poesía del autor) es una bofetada en la conciencia, aun más letal por lo irreversible del año, la vulnerabilidad de las víctimas y la impúdica actitud de los verdugos.

    La fortaleza del texto reside en la minuciosidad del lenguaje, una descripción pulcra y detallista, con el que nos muestra la tortura y la muerte en una verdadera explosión estética, una exaltación de lo sádico, al más puro estilo Tarantino, aspecto innegable, que choca con la intención de dignificar a la víctima y su martirio, así como, desacreditar al verdugo con una dosis de corrosiva ironía. En palabras del autor Peligro de vida nos muestra "Sólo lo más despreciable de nosotros, como un trozo de vida sin cocer".

    Paz Cornejo