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| Foto: Ana Santos Payán |
Trenzo mi abrazo con el hilo de luz de tu pelo,
con la cuerda que tira de la cometa hacia la nube,
de la paloma al centro de la sala de baile,
del pedazo de pan al corazón de la paloma.
el pespunte de un vuelo ávida luz.
las lentes son la trinchera. se van yendo. idus de
marzo. pájaros sefardíes dan a luz mis pupilas. charcos
borrosos.
El
juez ahuecó
su
toga
como
un pájaro negro
sacudiéndose
la lluvia:
imparcialmente pájaros
oxígeno
guerra en nombre de dios
Un corazón, un solo cuerpo,
y en las venas
sangre, y más sangre
para el pájaro oblicuo
de la eternidad.
No conozco el
ECO de la
muerte, pero quiero ser el pájaro que mendiga esos labios
moribundos.
Se ocupa de mis células con método
y se me agita el espíritu cual pájaro
sacadle el corazón mientras está mirando.
Dadme Pájaros y Arrabal por donde perderme en
Tarde en Luna en Sabor en Sal.
y algo no metálico cruje ahí dentro,
porque es una de esas pensiones nocivas,
insalubres y peligrosas
y al parecer los colchones están llenos
de pájaros muertos.
No hay más olor que aquel que reescribe el universo
hay música de pájaros y de insectos estallando en la
oscuridad como
otro mapa estelar.
Hoy las tripas de los cerdos
están llenas de los cientos
de pájaros volando,
y sólo hay uno en el cielo
escapando.
Este pájaro no sustituye a la teoría
pero su fe amarilla
en el espacio nos hace débiles
como el agua.
Los pájaros hablan lenguas extrañas
Hablan de ti
Que mientes
Mientes
La noche, ese pájaro
que te nombra y
te perdona.
Ese miembro obsceno.
No tenía nada más. Tampoco tenía tiempo que perder. Buceaba
afanosamente. Ansiaba pescar un pájaro de plomo. Un pájaro condenado a volar en
las profundidades del océano.
la nostalgia vive en el sexto piso
tira un papel por la ventana
y por un segundo
se confunde con el vuelo migratorio
de un pájaro que quiere aparearse
Un pájaro se instala en el hueco de mi persiana; a
pesar de que su piar resulta muy molesto, soy incapaz
de desbaratar su nido, lo cual prueba que no estamos
hechos para pelear con enemigos pequeños y que nuestro
destino es bailar con la muerte o con su hermana
pequeña la gloria.
No se oyen pájaros,
sino el zureo gris
de los metales.
Soñó con pájaros que nunca antes había visto.