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lunes, 2 de junio de 2014

Novedad gaviera: Serial

Serial
Antología poética sobre series de televisión

Edición: 
Ana Santos Payán y Luna Miguel

Prólogo: 
Luna Miguel

Ilustraciones: 
Patri Tezanos

Autores:
 Basho Bin-Ho, Harkaitz Cano, Vanity Dust, Estíbaliz Espinosa, Alberto García-Teresa, Berta García Faet, Javier García Rodríguez, Ana Cibeira, Juan Manuel Gil, Ana Gorría, Antonio Lucas, Layla Martínez, Sandra Martínez, Elena Medel, Raúl Quinto, Javier Rodríguez Marcos, Arturo Sánchez Mercadé, Matías Miguel Clemente, María Eloy-García, Unai Velasco y Robert Juan-Cantavella.



Colección Salamandria, 17
PVP: 16 €
ISBN: 978-84-15048-19-0
Primera edición:444 ejemplares numerados
Páginas: 80
Tipos: Helvética
Papel: croma new de 100g para el interior 
y cartulina creator de 300g para la cubierta.



Al la venta el 10 de junio de 2014

«De Punky Brewster a Los Simpson, de Friends a The Big Bang Theory, de Doctor en Alaska a Juego de Tronos, de Padres Forzosos a El Internado, de Embrujadas a Orange is the new black, o de Salvados por la campana a Breaking Bad. Entre tanto daba tiempo a peinarse, a compartir un vestido rojo, a llamarnos a altas horas de la noche para consolarnos. Daba tiempo a idear cientos de proyectos que olían a papel. Daba tiempo a comentar el siguiente episodio. Pero siempre hubo respeto, siempre. Una madre sabe que no debe ser spoiler con su hija. Y una hija sabe que no debe descargar ilegalmente en el ordenador de u madre.»

(Fragmento del prólogo, Luna Miguel)

martes, 28 de mayo de 2013

Barcos y dragones para El Gaviero

Ilustración de Paola Santos, 10 años.

"Si te acercas a mi pecho
un dragón blandito te quemará los ojos,
fabricando con tus pupilas una brújula
que me pierda en el pasillo hasta tu cuarto".
                                               Elena Medel, Vacaciones, 2004 

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sábado, 13 de abril de 2013

Caricias poéticas para celebrar el Día Internacional del Beso


Javier de Juan, Tres besos

los besos son la abreviatura del amor
Pedro Casariego, Qué más da


Nadie será capaz de imaginar cuánta luz genera un beso
Incompleto
Un beso a la mitad
Húmedo y repleto de dios
Maite Dono, Circus girl


Tu beso, tú por primera vez, el beso y el temblor, el vino desembocó en la sangre, descendió por la garganta. Un paso adelante en vertical. Mi alma desnuda.
Natalia Manzano, Apnea

suplicaré en la inmensidad del beso
un rapto de sangre
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra


la temprana luz del día es como la llama del gas
cuando taladra la persiana el amanecer:
azul, como un último beso ferroviario.


Él quería un beso negro,
un dulce beso negro
al final de su vida de juguete.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

Este lugar de donde huyó la escarcha ofrece besos como cicatrices que estoy obligada a aceptar. 


Un beso es la excusa del verano.
Elena Medel, Vacaciones

El beso nos une al otro durante el tiempo justo para tantear sus dones sin que nos tomen al asalto sus defectos. Es, por tanto, un engaño voluntario que nos conduce al necesario amor carnal: he ahí el porqué de un gesto tan universal y caprichoso.
Camilo de Ory, 300

Quisiera escribir un poema
corto y rotundo,
como saben tus besos.
Germán Guirado, Menos tú


Y el presente se resume en un beso.
Sara R. Gallardo, Epidermia



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domingo, 27 de enero de 2013

El sueño de Visnu de David Meza por Jorge Díaz Martínez


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El sueño de Visnu de David Meza

 El Gaviero Ediciones, 2012



¿Dónde empieza el Barroco y dónde acaba? ¿Puede hablarse de un barroco anterior al siglo XVII? ¿Qué paralelismos podemos encontrar entre la épica mitológica, las alegorías pictóricas medievales, las imágenes surrealistas del inconsciente o el sudamericano realismo mágico? A responder preguntas como estas –y no siempre con las mismas conclusiones- dedicaron  importantes estudios teóricos tan influyentes como Wölfflin, Hauser, Walter Benjamin o Eugeni d´Ors, entre muchos otros. Estas mismas cuestiones me vuelven a la mente durante la lectura de El sueño de Visnu, de David Meza, un verdadero bildungsgedicht del cual ésta es solo la primera entrega. Maravillosa escritura, maravillosa en el mismo sentido que se puede decir de las obras de Lezama Lima, García Márquez, Octavio Paz, Valle Inclán, García Lorca, Góngora, Apollinaire, Dalí, Escher, Hieronymus Bosch (El Bosco), Cortázar, Magritte, Rimbaud… con la peculiaridad de que el autor contaba tan solo veinte años en el momento de su publicación. Si la precocidad es notoria, no lo es menos el talento.  

Las cosas están cambiando en la poesía española, y posiblemente también en la de otros países. Los versos de este joven mexicano publicado en Almería recuerdan a los versos de otros jóvenes (y no tan jóvenes) poetas españoles como Juan Andrés García Román, Alberto Santamaría, Elena Medel o David Leo García, entre otros. Estos autores tienen en común -en distintas proporciones- la determinación del verso libre, libérrimo, la inclinación por las formas abiertas, también una tendencia hacía la mirada infantil -el espíritu lúdico combinado con la melancolía-, todos ellos exhiben con gusto su artificio, las construcción de conjunto de sus libros, la intención de exprimir los recursos poéticos hasta apurar el jugo. Todo esto lo encontramos también profusamente en El sueño de Visnu, un prodigio de desparrame verbal, de exuberante desorden que no resta por ello coherencia a una poética unitaria de sentido, un discurrir que recuerda a veces casi a una narración donde el poeta ha querido sembrar brillantes aforismos junto a declaraciones de toda índole:

Mi vida es una nota al pie de mi obra.

Comprendo tres veces mejor lo que sentía Góngora como poeta, que lo que yo, como humano.

Las palabras no son el Espejo del Mundo. El Mundo es el Espejo de las palabras.

El lector no es una cosa distinta del poema

Y el sueño más hermoso de mi generación es poder seguir soñando.

Ruega, Señora, por nosotros las marionetas

En algún momento escribí Copérnico en el cielo y el centro del hombre siguió siendo el mismo

Quiero que mi clase social sea la vida


También me gustaría mencionar la extraña mezcla de ingenuidad y sublimidad que se trenza en la escritura de David Meza, una extrañeza a la que se refiere Luna Miguel en su blog: “Hay en el autor una mezcla explosiva de ingenuidad y maravilla que convierte grandes versos en versos menores, y malos versos en diamantes brutos. Es extraño este efecto. Es  extraño y por eso nos aturde.” (01/12/2012). Efectivamente, en ocasiones pensamos que a este libro le sobran demasiadas mariposas y estambres y nos sorprende que alguien pueda ser tan contundente y liviano a la vez. Puede que la explicación consista, simplemente, en que al autor no le importe. Tal vez David Meza entienda que su poesía debe comprenderlo todo, desde el versito más rosa hasta el onirismo ideológico más inesperado. Tal vez David Meza piense que no puede hacer caso a unas censuras que pertenecen también a esa normativa literaria de la que su poesía voluntariamente se aleja. En cualquier caso, junto a la inteligencia y la imaginación desbordada de este poemario,  no puede molestar el vuelo de algunas lepidópteras.

Fuente: Culturamas

Puedes comprar el libro aquí

jueves, 13 de diciembre de 2012

El sueño de visnu de David Meza por Luna Miguel

Diamante que abruma, palabra que acerca (sobre la poesía de David Meza).

Uno. El libro de David Meza que El Gaviero Ediciones acaba de publicar no es otra cosa que un cofre repleto de joyas. Algunas menos pulidas, brillantes, o fascinantes que otras. Pero todas joyas, al fin y al cabo: un cofre repleto de demasiada belleza. No soy la primera lectora que se siente abrumada por este exceso de brillo. Sin embargo este “principal problema” en la poesía de Meza, es también su “principal virtud”. Lo hablaba con los editores. Hay en el autor una mezcla explosiva de ingenuidad y maravilla que convierte grandes versos en versos menores, y malos versos en diamantes brutos. Es extraño este efecto. Es  extraño y por eso nos aturde. Por eso nos deja sin aliento y así nos traga. Por eso queremos formar parte de él.
Dos. El libro de David Meza se titula El sueño de Visnu, y contiene las dos primeras partes de otras cinco que ya irán apareciendo en la misma editorial. Mi preferida hasta el momento es la primera, quizá por ese toque femenino, por esa narradora que el poeta elige para que nos cuente su vida. Su delirante y poética vida. Su vida que no es sino una crítica a un país (México), un reflejo de una tradición, y un dardo a una generación (aquella que celebra y a la que anima, aquel 1990 que tanto significado y color cobra en este texto).
Tres. Precisamente David Meza me recuerda a Roberto Bolaño. El sueño de Visnu podría ser una especie de nueva versión de Los perros románticos, o bien, el propio David Meza podría representar un retrato en carne y hueso de nuestro querido García Madero, protagonista de Los detectives salvajes. Pero esta comparación no es tanto de estilo como de espíritu. Estilísticamente hablando El sueño de Visnu guarda una voz con ecos de Juan Carlos Mestre, Leopoldo María Panero o incluso Pedro Casariego Córdoba. Su poema es el del gran aliento, con ese rasgo narrativo que ha caracterizado algunos de los grandes poemarios de nuestra quinta. Hablo de El fósforo astillado, de Juan Andrés García Román, o de Tara, de Elena Medel. Voces brutas que narran, cantan, pesan.
Cuatro. El libro de David Meza es un logro y una esperanza. Una piedra que nos llega desde el otro lado del charco -ese lado al que, a veces, poco miramos- y que empieza a llamarnos cargado de voces distintas y de juventud. Junto a la suya, me emocionan también otras poéticas. Las de Natalia Litvinova, Kevin Castro, Daniel Saldaña, Miguel Avero, Daniela Camacho, Agostina Ciccone, Lucas Ruppel, Carolina Quiñonez, Yaxkin Melchy, Karen Valladares... ¿Quizá El sueño de Visnu sea el comienzo de algo más grande? ¿Quizá no sólo la muerte de México será hermosa, sino también la muerte de América, la muerte de Europa, la muerte de toda palabra que imponga frontera? ¿Quizá es a este feliz flujo de palabras al que Meza canta en su fabuloso manifiesto? ¿Quizá...?
Cinco. Terminaré este post, entonces, con una cita. Con Esa cita. Juzgad ahora vosotros:

A las siguientes generaciones. Manifiesto.
Quiero que la muerte de México sea hermosa
Quiero que su muerte sea un acto bello e inexplicable como los pájaros
Quiero que el pasado sea un hecho maravilloso que se forja en el futuro
Quiero que mi nombre sea la vida
Quiero que América se desdoble y se muestre como un acantilado de ovnis
Quiero que mi sexo sea la vida
Quiero que la tradición literaria de las personas sea el movimiento de las cometas
Quiero que mi patria sea la vida
Quiero que los literatos suban de nuevo a los árboles y renombren cada noche las constelaciones del abecedario
Quiero que los poetas dejen de llamarse poetas y comiencen a llamarse sueños y que los sueños comiencen a llamarse estrellas o luciérnagas o arroyos o triciclos
Quiero que la juventud sea una postura frente al mundo y no una postura frente a los años
Quiero que la poesía se confunda con la narrativa y la narrativa con un tratado científico y este con un nuevo sistema planetario
Quiero que mi clase social sea la vida
Quiero que los poetas tengan miedo a la inmortalidad y a la permanencia
Quiero ser llamado universitario no por estar en la universidad sino por estar en el uni-verso
Quiero que el poema se confunda con un tratado filosófico o un tratado político o un venado herido en la mitad del bosque
Quiero que mi nacionalidad sea la vida
Quiero que cuanta persona lea este manifiesto lo destruya y construya otro más auténtico y hermoso
Quiero que los grupos literarios de esta época contemplen entre sus integrantes a las rocas y a los ríos y a los superhéroes del espacio
Quiero que los artistas arrojen sus obras a los mares y comiencen a escribir sobre sus cuerpos
Quiero que mi edad sea la vida
Quiero que la literatura universal sea llamada en el futuro la historia de la preliteratura
Y quiero que los poemas más hermosos de mi generación sean escritos en las paredes del metro
(David Meza)

Fuente: Blog de Luna Miguel

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jueves, 29 de noviembre de 2012

El sueño de visnu de David Meza por Elena Medel

Foto: Ana Santos Payán
David Meza nació en Charleville en 1854, en Santiago de Chuco en 1892 y en Santiago de Chile en 1953. Tataranieto de Rimbaud, bisnieto de Vallejo e hijo de Bolaño, la poesía de este defeño de 1990 —ahora sí— recoge los más intensos frutos de semejante árbol genealógico. El sabor de los descubrimientos osados y puros, la sensación de que habla otro idioma de significados mucho más ricos que el nuestro, la literatura como enfermedad, la belleza-sobre-todas-las-cosas: «mi madre me regañó por llevarme un puñado de tierra a la boca». El volumen que ahora edita El Gaviero contiene dos poemarios, Rebeca y Luis, del total de siete que compondrán 'El sueño de Visnu'; a este libro de libros lo seguirán —o no: ¿no recuerdan las novelas de las novelas de Bolaño?— otras dos entregas, 'El sueño de Brahma' y 'El sueño de Siva', que se unirán en la trilogía Trimurti. 

Fragmento del artículo "Somos nuevos aquí", dedicado a nuevos talentos.

Fuente: Númerocero.es

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