jueves, 1 de julio de 2010

El Gaviero y los clásicos

Foto: Ana Santos Payán

Al llegar al profundo puerto, plegaron las velas y las pusieron en el negro navío; desmontaron el mástil sobre el puente, bajándolo mediante los cables anteriores, muy deprisa; llevaron el barco al fondeadero a fuerza de remos. Entonces, del navío lanzaron anclas y fijaron las amarras (Homero, Ilíada, I, 423 y ss.).