lunes, 26 de marzo de 2012

Cenicienta en sangre en Tendencias 21

Fragmento de la entrevista realizada por Mar Benegas a Begoña Callejón para Tendencias 21 + un cuento.


Profundizando en tu obra, he detectado un salto cualitativo en el poemario “Cenicienta en sangre”, un salto que va del "yo" al "nosotros". En este libro, se muestra la búsqueda interior por un paisaje dantesco, un recorrido por la ciudad fantasma de Ildaboth. En él, la niña que busca a su madre, la mujer pelirroja, el enterrador… en definitiva, todos los personajes ofrecen imágenes de gran potencia visual, a través de mitos de cuentos infantiles. Además, en “Cenicienta en sangre” se expresa la eterna búsqueda, el paso a la vida adulta; y se percibe un avance hacia la madurez poética, como también ocurre en “Palabras para un cuerpo de ceniza”. ¿Fue “Cenicienta en sangre” para ti un cierre de una determinada voz, que dio paso a una búsqueda nueva? 

No fue un cierre, más bien fue una necesidad del momento. Como he comentado, suelo escribir según las emociones que sienta en la época en la que me encuentre, y “Cenicienta en sangre” llegó así, casi sin darme cuenta. 
El “yo” se ve un poco desdibujado en este poemario, pero siempre está ahí. Crear un lugar imaginario, Ildaboth, dio paso a otras voces, a otros personajes que querían salir. 
En este libro quienes nacieron primero fueron Cenicienta y el enterrador y, a partir de ahí, nacieron los cuentos infantiles vistos desde otra perspectiva. En ese momento lo cerré, pero a la hora de la publicación quise ampliar la historia, y entonces fue cuando vi la imagen de la madre y la pérdida de la infancia. Ildaboth fue formándose poco a poco en mi mente. 
Pero, pesar de haber buscado otras voces o nuevas temáticas mi voz sigue estando ahí, pienso que otorgando fuerza al poema. Además, siempre me ha llamado la atención tanto la escritura automática como el surrealismo, y pienso que ambos se dejan ver a través de mis textos. 


Fuente: Tendencias 21


Donde los muertos

Cenicienta llega a un lugar sombrío. Siente escalofríos al adentrarse por una valla entre escombros y raíces. Todo es gris allí. Está en el cementerio de Ildaboth. Ve tumbas atrapadas por enormes ramas de árboles ya muertos. Se acerca a mirar las primeras lápidas. Se imagina parientes de rodillas, llorando por sus seres queridos. Todo está oscuro, lo único que brilla es la luna que hay sobre su cabeza. Busca al enterrador, quiere saber si su madre yace entre aquellas sombras. Entonces ve algo a lo lejos, se acerca, se acerca más y más. Ve una tumba abierta y a un hombre sudoroso follándose a una muerta. Al principio quiere gritar pero pronto se tranquiliza. –¿Ha visto por aquí al enterrador de tumbas? –le dice. El hombre queda paralizado, y deja caer al suelo el cadáver. –Sí, soy yo –contesta. El enterrador la mira con lascivia. –¿Está aquí mi madre? –pregunta. –Vamos a mirar entre mis libros…, pero, a cambio, ¿qué harás tú por mí?. JEJEJE. –No sé. ¿Qué le apetece? –Mejor no te lo digo, niñita burguesa. La a, la b, la c…, y la z. No, no está aquí. Lo siento. Si quieres ven conmigo a casa y te cuento unos cuentos que me contó hace mucho tiempo mi abuela que en paz descansa. Venga, no tengas miedo, no voy a hacerte nada que tú no quieras. –¿Podré comer algo?, estoy hambrienta. –Claro, comerás, comerás hasta reventar. Cenicienta lo sigue sin saber muy bien por qué. Se adentran en un habitáculo pequeño y sucio. Sobre la mesa hay una vela blanca casi consumida. Ella se sienta en un sofá, es lo más limpio que ve, y él coge una silla
que está junto a la mesa y comienza a hablar… 

Como si fuera la versión repugnante de Sherezade

No quiere dejarla escapar.

Begoña Callejón, Cenicienta en sangre.


Prólogo: Natalia Zarco
Ilustración: Ana Canteras
ISBN: 978-84-936617-5-5
PVP: 14 €

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