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| Imagen de Hiperhíbridos de Pablo Gallo |
martes, 25 de septiembre de 2012
Recordando a Pizarnik con Pablo Gallo, Begoña Callejón y Fernando Sánchez Calvo
sábado, 31 de marzo de 2012
Apósitos literarios: antología mínima del dolor
lunes, 26 de marzo de 2012
Cenicienta en sangre en Tendencias 21
Ilustración: Ana Canteras
ISBN: 978-84-936617-5-5
PVP: 14 €
sábado, 20 de agosto de 2011
Grandes lectores de pequeñas editoriales por Maribel Martínez Asenci.
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| Foto: Maribel Martínez Asenci Amalia Bautista y Alberto Porlán, Pecados, El Gaviero Ediciones. |
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| Foto: Maribel Martínez Asenci Begoña Callejón, Cenicienta en sangre, El Gaviero Ediciones. |
Puedes comprarlo aquí
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Grandes lectores de pequeñas editoriales (por Paco Lozano)
y que mi alma se evapore entre las cosas
dejando el recuerdo
de un esqueleto sucio

Fotos y selección de textos: Paco Lozano.
jueves, 22 de abril de 2010
Cenicienta en sangre, por Isabel Murcia
Foto: Ana Santos Payán
DE CÓMO
En busca de su madre y con los bolsillos llenos de rencor, esa niña Cenicienta se paseó por las situaciones más sórdidas. Y no tuvo hada madrina que convirtiera calabazas en carrozas o ratones en graciosos pajes, sino que, en su lugar, topó con un cuentacuentos necrófilo, que mató a Pulgarcito, hizo enloquecer a Simbad el Marino y suicidó a Rapunzel. Pero el camino continuaba, y la niña Cenicienta siguió buscando a la madre que la convirtió en monstruo, hasta que llegó a un mar, como a la orilla Estigia, y se convirtió, así, en
Ese libro acabó con los cuentos con perdices y puso el guisante bajo los mullidos almohadones de nuestras lecturas. Desterró para siempre la ñoñería de nuestro imaginario colectivo.
Ese libro se titulaba Cenicienta en sangre. Y su autora, Begoña Callejón.
jueves, 4 de febrero de 2010
Cenicienta en sangre por Joseph Macgregor
Inicia una búsqueda de su madre no exenta de reproche y odio ("Hiciste de una niña un monstruo. Hiciste que te creyera muerta. Papá sólo te obedeció. Te odio. Maldita ramera.") por un mundo de pesadilla, decadencia y horror. A partir de aquí asistimos a un bombardeo de imágenes impactantes, en donde se entremezcla lo onírico con lo surrealista ("Los niños muertos clavados en la verja esperan su cumpleaños de sangre derramada"); versos que son como un esputo de sangre en el rostro; trozos de espejos que estallan sobre nuestros ojos, clavándose en nuestras pupilas, y en cada pedazo hay reflejado una parte de lo que somos, lo más oscuro, lo que permanece en lo más escondido de nuestro subconsciente: miedo, culpa, rechazo, sadismo, autocastigo y egocentrismo pero también soledad, desamor y angustia vital: "mi útero parece querer expulsar algo: un tronco sin cara." / "Me encontré haciendo el amor con un peluche, desnudo, pintado como un niño".
En muchas ocasiones, los poemas adoptan la forma de un pequeño cuento gótico de terror en el que están presenten un enterrador necrófilo cuentacuentos (versión repugnante de Scherezadecomo él mismo se define) o el mismísimo Satán, que es invocado varias veces como un amante ausente cuya presencia se requiere con ansiedad desesperada. Imágenes alucinantes y alucinadas que me evocaron ese mundo fantástico de sangre y sexo reprimido que estalla en mil pedazos descrito por Neil Jordan en el film En compañía de lobos, versión corrupta del cuento de Caperucita.
Cenicienta pierde la inocencia y ya no cree en los cuentos, no los escucha, embobada con el runrun de sus obsesiones y el dolor que la anula: "Vi un payaso adolescente que daba golpes en su tumba. Hilaba poemas, cantaba y saltaba delante de sus heces."/ "Yo no sé nada de las ratas que nadan en mi sangre". Los conceptos o símbolos típicos de los cuentos y las palabras mágicas adquieren ahora otro matiz, un significado siniestro o torturado.




