jueves, 27 de noviembre de 2008

Presentaciones


Harkaitz Cano


UNO. Un tipo que asegura ser Truman Capote toma notas para una biografía del escritor vasco Harkaitz Cano. Harkaitz Cano nació en 1975. Precisamente en San Sebastián. Hasta que cumple los diecinueve años, apenas tenemos apuntes sobre lo que fue su adolescencia. Casi en el final de ésta, publica el libro de poemas Como el humo en la bruma. Y siete años después, Norbait dabil sute-eskaileran, el original de este nuevo original llamado Alguien anda en la escalera de incendios. En todo este tiempo, ha trabajado como guionista de televisión, radio y cómic, según acredita el ministerio del ramo en una contenida hoja de vida laboral. Ha traducido. Se ha traducido. Y, fundamentalmente, ha escrito. Jazz y Alaska en la misma frase (novela publicada en Seix Barral, 2004); El puente desafinado (crónicas de Nueva York publicadas en Erein, 2003); y Circo de invierno (colección de cuentos que recibió el Premio de la Crítica 2006). Guarda una relación muy productiva con diferentes músicos y artistas, en la que habrá que bucear si queremos una biografía más o menos decente. Sus poemas han sido y seguirán siendo cantados por distintos cantautores. Si no, los cantaré yo. El Festival de Libro y de la Lectura de Almería dio buena cuenta de ello. Hay documento gráfico.


DOS. El sonido gástrico de los peldaños.Alguien anda en la escalera de incendios es un libro cuya naturaleza y, en esencia, estructura, obedece a la acogedora costumbre de las células madre. El tejido, el texto, se entrelaza con la naturalidad de lo que impide distinguir la prótesis de la carne, el artificio de la confidencia, la necrosis de la vida, pero siempre sobre la certeza de que ambas están trágicamente unidas. Dividido en tres partes (Sismografía, Gente que habita en la escalera y Tercera salida para Brooklyn), la aparente dispersión de sus poemas funciona como una fuerza gravitatoria de conexión. La formula podría ser la siguiente: poesía igual al descanso del que duerme acompañado sobre la cama de un afiliado a la asociación del rifle. La complicidad, una dramática frescura, un cinismo encantador, el óxido en la boca de lo cotidiano y la contundencia de lo que sencillamente es sugerido conforman una escalera cuyos peldaños embadurnan de ironía y sentido del humor las suelas de nuestras botas. Mis botas son mejores botas ahora. No me cabe la menor duda.


TRES. Alguien anda en la escalera de incendios según la escala sismológica de Richter.No nos engañemos. Las escaleras de incendios de los edificios de nuestro país poco o nada tienen que ver con las de Nueva York, por ejemplo. Allí escribió buena parte de este libro y él podrá corroborárnoslo. Las visitó y las pintó en su cuaderno de viaje. También las escribió. Aunque, a decir verdad, las funciones vienen a ser las mismas. Desde la huida despavorida a la espera plácida. Desde la caída precipitada al punto anhelado por el estratega. Desde la casa del desahuciado al metálico lecho del francotirador. Y todas ellas están presentes en este intenso y estremecedor libro de poemas, que, dotado de una visibilidad altamente física, como si de un libro de hologramas se tratase, nos empuja contra la descalcificación, las banderas, los puentes, las camas, las películas, las canciones, la televisión, los autobuses, la ropa y, si las cosas se ponen feas, la muerte, pongamos por caso. La consecuencia de todo ello es un fiel reflejo de cuanto nos golpea, un viaje a las emociones a través de la esfera de lo tangible. De ahí que un buen libro de poemas haya de ser como una caja de pescado: nutritiva y fresca, o descarga hedionda.


CUATRO. Índice onomástico. Ordenado según aparición en Alguien anda en la escalera de incendios.Ismael. El Coyote. Correcaminos. Félix Francisco Casanova. Gary Cooper. Auden. Nikolas Lekuona. Jon Mirande. James Dean. Jennifer Jason Leigh. Philippe Petit. Raymond Carver. Koldo Izaguirre. Donald Siegel. Pilatos. Frida Kahlo. Federico García. Tonetti. El Malasnoticias. Yukio Mishima. John Steinbeck. Miguel Torga. Paul Klee. Boris Vian. Truman Capote. Dios. Basquiat. Warhol. Van Gogh. Sylvia Plath. Jonás. Hugo Pratt. Nina Simone. Ezra Pound. FGL.En cuanto termine el acto, si son tan amables, me dicen sus nombres y apellidos. Una vez leído el libro, sólo es cuestión de incluirlos en este índice. Pasarán a formar parte de él. Lo quieran o no.


CINCO. Alguien anda en harkaitzcano.blogspot.com
La dosis de subjetividad de cada uno de los poemas que conforman Alguien anda en la escalera de incendios es tal, que la suma de cada uno de ellos conforma una vida objetiva. Perfectamente podría ser la mía, no lo niego. Y eso no implicaría que tuviera que dejar de ser la vuestra, la de cada uno de ustedes. Llamémoslo objetividad plena, aunque no esté seguro de que el termino signifique lo que quiero decir. Este libro de poemas, que bien podría ser una colección de relatos, una serie de televisión en prime time o cuarenta y seis comentarios a un post en harkaitzcano.blogspot.com, contiene en su interior la intensidad de lo que está vivo y da dentelladas con precisión tecnológica. Me temo que esta traducción no ha hecho otra cosa que extender un incendio que ya es incontrolable. Un incendio que utiliza su propia escalera para extenderse. No es un eslogan. Es verdad: se trata de uno de los mejores libros de poesía que se han publicado este año. Y no hace falta leerse todos los libros de poesía publicados durante este año para escribir tal afirmación. Basta con leerse éste: Alguien anda en la escalera de incendios.

[Leí este texto en la presentación del libro Alguien anda en la escalera de incendios de Harkaitz Cano, el 25 de noviembre de 2008. Librería Picasso. La ola de frío llegaría 24 horas después.]



1 comentario:

luna dijo...

Genial, que envidia.


Las presentaciones en la Picasso dan amor. Recordad.