domingo, 27 de diciembre de 2009

El Gaviero y el Mar: Fragmentos literarios para navegantes

Foto: Ana Santos Payán

N.Y.C., El puerto, febrero de 1977

No te has querido creer que no fuesen las gracias animales, las tuyas, las que me han hecho ir al puerto, cogerte, insinuarme… Has preferido verte con encanto seductor, y es como una manía lo que te propones, iluminada por el centelleo amarillento y el vapor del alcohol, reflejada en un agua sucia llena cuerpos extraños y manchas de aceite. Como si tus ojos, radiantes de deseo, iluminasen aquellas manchas rojas del agua, hijas de las linternas de unas barcas estáticas y nada animales, sin deseo, descansando a la sombra. Pero has querido agarrarme el sexo con tus dedos largos, las uñas rojas, el crujir de las medias de seda, los zapatos de punta excesiva, algún regalo, llevarme a los hangares desiertos y plagados de escombros, de latas de cerveza, ratas, botellas envueltas en papel entre el hielo y la nieve y la inmundicia y tus cabellos rizados hasta que también hemos sido escombros nosotros y latas vacías, también inmundicia entre la nieve, también ciudad.


Jaume Vallcorba, Postals, Ediciones 62