martes, 21 de junio de 2011

Gavieros al sol


Nunca he creído demasiado en el concepto de libros para el verano, considero que un buen libro merece siempre ser leído en cualquier época del año, sin embargo y tan sólo porque se trata de la casualidad de que vamos entrando en calor en todos los sentidos, trataré de dar lo que a mi juicio son letras imprescindibles para encomendarse al sol o a la sombrilla.

Mi primera relación con El Gaviero tuvo que ver con Ciudadano romano de Antonio Portela. Mientras leía sus páginas visité Roma, no físicamente pero sí con el alma. Yo también pertenecí al asfalto romano, devolví a las estatuas una sonrisa mórbida, y me sentí inmortal cuando la lluvia de Roma mojó mis pestañas.  Era parte de la historia del protagonista, una historia corriente que tiene de especial la ilusión, la amistad, el ansia de soñar y de estar vivo. Un diario novelado, que incorpora la lírica como medio para alcanzar el éxtasis. Comprendo a Portela, hice sus sensaciones las mías y le doy las gracias por haber sumergido la luz itálica en todas sus palabras.

María del Mar Domínguez