miércoles, 7 de marzo de 2012

Epidermia de Sara R. Gallardo por David Refoyo


Esta manera de irrumpir nos envejece a los que estábamos y a los que estaban mucho antes que nosotros. Sara R. Gallardo ha subido al Olimpo de la literatura para probar las mieles de su éxito, para aprender unas cuantas canciones y enseñarnos su poética debutante, su sentimiento, su “Epidermia”. El título es lo suficientemente significativo, una palabra contundente y abierta, capaz de insinuar la autopista, en permanente construcción, entre el cuerpo de la autora y el de los otros, los extranjeros. Porque este libro es un libro solitario, un canto volcánico donde brota el magma interior e imperecedero del amor o de la falta de él. Del desconsuelo producido por los golpes de realidad que nos asaltan. Reconocemos ingredientes naturales de la adolescencia, de esa primera poesía que nos obliga y nos señala a todos en determinado momento, pero trabajados desde la vitalidad y la potencia, desde la formulación de límites y fronteras del propio cuerpo. Es en esa conducta impropia, en esa rebeldía vocal, donde subyacen las letras y la música pinchada en el plato, el rap, el hip-hop, la constante galaico-leonesa de la lírica, de la música popular, la vena trágica y dulce del noroeste español, referenciada en algunas citas: “eres tú la única extranjera” de Nacho Vegas, por ejemplo. Porque, de alguna manera, este libro es música, es estruendo, un sonido metálico que se introduce por dentro, hasta saciar nuestra sed de despojos y cadáveres. Sara R. Gallardo no esconde sus cartas, las pone bocarriba y las marca si es necesario, para que juguemos su partida, con sus reglas, con esa delicadeza salvaje de la que hace gala, capaz de mostrar el lado más mórbido y oscuro de la vida mientras nos obsequia con pequeñas píldoras de parques e infancias enganchadas en la rama de un arbusto. Se trata de un libro 2.0, que se expresa a través de una pantalla, donde la radicalidad de Internet se mastica, pero a la vez es un libro sereno y conciso, trabajado hasta la extenuación, un título del que Sara no tendrá que esconderse cuando, de aquí a unos años, consiga una bibliografía asentada en el panorama poético nacional, porque estoy seguro de que lo logrará. Sus mimbres son fuertes, sus herramientas dóciles y su capacidad para leer y extraer enseñanzas de todo tipo de artistas y disciplinas, una pista de despegue inicial, una ráfaga de disparos sobre el horizonte. Y es que Epidermia decorará los anaqueles de alguna de nuestras casas durante mucho tiempo, porque las joyas hay que conservarlas en épocas de crisis, una joya del diseño editorial a manos de El Gaviero que, como viene siendo habitual, demuestra pasión por la literatura, por el buen hacer, por los libros que no terminarán de desaparecer nunca por mucho que Amazon lo intente. Sara R. Gallardo, además, defenderá el libro en directo con una solvencia envidiable. Se le da bien el escenario, la defensa de sus textos, la calidez de sus palabras y el respeto por lo que hace. Y ese legado es recíproco.


Fuente: Una ciudad llamada perdición


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