jueves, 9 de mayo de 2013

Celebrar Europa?

En el la gavia lo hacemos recordando la pieza número 13 de "Fragmentos de una historia de Europa", perteneciente a Crea Mundos y te sacarán los ojos de Pablo López Carballo.



13
No podría negarlo. Un cuerpo dividido en fragmentos, cincuenta y seis según supe luego, estaba en el congelador de su cocina, en su casa. Dijo no saber nada. No había pruebas contra él, sólo su congelador lo relacionaba con el crimen. 

Puede que pasaran varios meses desde el despiece. La casa fue un cúmulo de pruebas pero, el día en el que un policía abrió el congelador, no había nada. Sólo un cuerpo, preparado en bolsas, como un cordero para ser metido en el horno. El resto de la casa reposaba en orden. Estaba claro que mentía. Nadie congela cuerpos troceados en casas de extraños y mucho menos sin dejar huellas en ningún sitio. 

¿Para qué quería el cuerpo? No lo sé. Se pudo recomponer entero, así que descartaron el canibalismo. 

Nada lo relacionaba con el crimen pero había convivido con el cuerpo en su congelador durante varios meses y después había cambiado de piso. Es imposible no abrir nunca el congelador de tu propia casa, siempre se necesita algo, un cubito de hielo o congelar las sobras de una comida. Estaba claro que mentía, él era el asesino. 

Cualquiera puede comprar una sierra, heredarla o pedirla prestada en el trabajo. Lo extraño sería que alguien troceara un cuerpo y lo metiera en el congelador de otra persona. 

Encontraron restos de alimentos adheridos a los tejidos. Los cotejaron con muestras de todos los restaurantes del país e invernaderos activos desde hace veinte años hasta la fecha. Nada coincidía, era imposible determinar dónde había comido por última vez. Estaba claro quién era el asesino, pero sus palabras eran infranqueables.


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