miércoles, 9 de septiembre de 2009

Cuaderno estival 12

Foto: Ana Santos Payán

30 de noviembre de 2004

Pasear
Always been a shoe made for the city
[…] accuse me of just singing about places

Rufus Wainwright

El príncipe es aquel que dispone de su tiempo para sí. Luego, yo soy un príncipe. Me ordenaron cuando llegué a Roma que no me encerrara en mi estudio más de dos días. Que este tiempo se me había concedido para otras labores, no para perder la vida. Eso lo digo yo. Yo he decido que mi tarea será aprender el gusto de andar sin dirección por Roma, sabiendo que nadie me espera y que no tendré que revelar los lugares en los que detuve mis rutas. He llegado a olvidarme de los destinos programados y las guías turísticas. Me sirvieron, no las olvido. Me he perdido en todas las franjas horarias posibles, a veces en barrios por donde circulaba la inquietud, pero siempre he vuelto. Cansado y alegre de haber extraviado las direcciones he regresado a mi cama a cualquier hora. He llegado a conocer el orgullo del paseante ocioso. Jamás volveré a ser tan libre. Perderé mi condición real, lo sé, y sólo podré disculpar mi corazón sin mudanza diciendo que paseé mil veces hasta perder los pasos por la única ciudad que se hizo para eso.
Antonio Portela, Ciudadano romano, El Gaviero Ediciones, 2006.