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jueves, 20 de febrero de 2014

Escaparates: gavieros tras el cristal

El Gaviero Ediciones en Pequod Llibres

Foto: Cristina Llorente
 La colección Cartoné al frente 
como debe ser en una librería dedicada a la novela y a la narrativa.

Cartoné: relatos y novela corta con un tema común: La muerte.

Y bajo la narrativa un mullidito colchón poético de la Colección Salamandria

Foto: Cristina Llorente
Soñando navíos, ballenas, caminos inciertos... 
comienzan nuestras empresas y tribulaciones para 2014
Año en el que celebraremos nuestro décimo aniversario.
Gracias libreros intrépidos.


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domingo, 21 de abril de 2013

www.elgaviero.com renueva su piel



Queridos gavieros,
hemos realizado algunos cambios en nuestra web (www.elgaviero.com). Esperamos que tanto la navegación como la gestión de pedidos os resulten más cómodos. Después de nueve años ya era hora de engrasar un poco los tornillos de su compleja estructura. 

Como siempre Beatriz y Miguel de ACCEDA.com han realizado un trabajo maravilloso. Hace muchos años que nos sorprendieron con la magnífica web que le regalaron a nuestra revista anfibia Salamandria (www.salamandria.com). Un traje a medida para un proyecto singular. "Desde 1999 ACCEDA.COM programa webs, ofrece infraestructuras internet y gestiona redes sociales, haciendo fácil tu presencia en la red, cuidando la eficiencia y la estética, y ofreciendo siempre unas tarifas competitivas y un trato personal y cercano a los clientes."


Para nosotros son parte de la familia gaviera, nuestra apuesta por el trabajo en red y por la distribución independiente necesitaban su ayuda.

Se acerca el día del libro y las novedades en nuestro navío se nos antojan una bella manera de celebración.

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miércoles, 17 de abril de 2013

Día Mundial del libro y del Derecho de Autor

Nos hace muchísima ilusión salir a la calle con nuestros libros el próximo 23 de abril, tenemos ganas de celebrar y compartir con lectores y autores un día tan especial.

Os esperamos!


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domingo, 17 de marzo de 2013

El gaviero y el mar. Fragmentos literarios para navegantes.

Foto: Ana Santos Payán
¿Se oye el rumor del mar desde aquí? No. El mar está bastante cerca, pero no lo suficiente; hoy el Mediterráneo es un contenedor silencioso que promete mucho y no da nada. Y no os engañéis: para lo muertos, el mar no es más que una invención.

Harkaitz Cano, Twist, Seix Barral.

jueves, 28 de febrero de 2013

Seguimos sumando sur en la gavia



Alejandra Vanessa (Córdoba, 1981), El hombre del saco.

Álvaro Salvador (Granada, 1950), Después de la poesía. Aforismos.

Ana Tapia (Almería, 1974), El polizón desnudo. 

Antonio García Fernández (Almería, 1977), La eterna promesa.

Antonio Portela (Huelva, 1978), Ciudadano romano.

Begoña Callejón (Almería, 1976), Cenicienta en sangre.

Camilo de Ory, 300.

Cristina Llorente (Almería), portadas colección Cuarto Menor e ilustraciones de Almanaque poético.

Elena Medel (Córdoba, 1985), Vacaciones.

Germán Guirado (Almería, 1975), Menos tú.

Isabel Aranda (Almería, 1962)Una mirada más.

Juan Bonilla (Jerez, 1966) y Laia Arqueros (Almería, 1985), Libro de los gatos sensatos de la vieja zarigüeya de T.S. Eliot.

Juan Manuel Gil (Almería, 1979), Inopia + Mi padre y yo.

Juan Pardo Vidal (Almería, 1967), Tus muertos.

María Eloy-García (Málaga, 1972), Cuánto dura cuanto. Seguido de un poema fotonovelado.

Natalia Manzano (Almería, 1980), Apnea. Método de inmersión.

Laura Rosal, Almanaque poético. Doce poetas para un año. 

Elena Medel, Rafael Espejo, Lara Cantizani, Alejandra Vanessa, Eduardo García, Álvaro Salvador, Rafael Ramírez Escoto, Juan Manuel Gil, Cayetano Salvador, Ángel Arqueros: Que la Fuerza te acompañe. May the Force be with you.

Carlos Horacio Valera, Sol Úbeda, Juan Enrique Moya, Elena Pedrosa, Javier Roz, Alejandro Ortega, Pepa Cobo, Patricia Martínez, Fran Úbeda, Aurora Rumí, Mª Ángeles Hernández Marín. Maki, Ramón David Morales, Carmen Hernández, Ana Canteras, Rocío Arana, Diego de Haro, María G. de Azcárate, Santiago Girón y Joaquín López Cruces: Ilustradores.


(Feliz Día de Andalucía para todos)

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viernes, 2 de noviembre de 2012

Recuerdo de Pier Paolo Pasolini: Inopia.


Pier Paolo Pasolini (5 de marzo de 1922 - 2 de noviembre de 1975)

Foto: Ana Santos Payán


Cincuenta y cuatro

La inspectora Sofía Carano hizo tres anotaciones en su habitual cuaderno la mañana siguiente a la muerte de Marco Pantani. Una de ellas la recuadró con tinta roja.

La primera. Recuerdo que hace años vi una foto de Marco Pantani en un periódico. Aunque resulte difícil de creer, puede que sea la única que haya visto. De ahí que la visualice con una precisión casi mecánica, poco consciente. Él estaba tumbado en una camilla y se había despojado de la camiseta. Al parecer, la imagen la tomaron mientras pasaba uno de los rutinarios controles médicos y tenía el pecho plagado de ventosas, en una de las muñecas una especie de sensor y, del lado izquierdo, salía un brazo, supongo que del médico, que le estaba haciendo una ecografía en la base del cuello. Su mirada, ya por entonces, era de una tristeza intensa y seductora. Y, salvo por la ausencia de pelo, daba la sensación de que se trataba de un niño al que algunas piezas de la vida le encajaban más bien mal. En el pie de foto se recogía su nombre, también el del fotógrafo, y la ciudad en que había sido captada. Marco Pantani, Milán. Peter Dejong / AP. 

La segunda. Cafetería, junto al hotel Le Rose. 10 a.m. Inspector Naldini.

La Tercera. Pier Paolo Pasolini:
¡Piedad, piedad!
Gente normal,
me condenáis:
a temblar,
a odiar,
a ocultarme,
a desaparecer…
El que es diferente
–decís vosotros– no puede
quedarse ni un poco
¡aquí entre nosotros!


Juan Manuel Gil, Inopia, Fragmento


Puedes comprar el libro aquí

jueves, 28 de octubre de 2010

Idioteca de Raúl Quinto por Mario Cuenca Sandoval

Idioteca de Raúl Quinto. Prólogo de Alberto Santamaría.  El Gaviero Ediciones, Almería, 2010. 146 pp.
Esto no es un libro, pero no se asuste. Siga mis instrucciones. Antes de entrar en Idioteca, tendrá que atravesar un pórtico. Deberá ingresar en el estado mental propicio, poner entre paréntesis el mundo exterior, ajustar su ritmo cardíaco, aceptar la apuesta. Porque Idioteca no es una novela, ni un conjunto de relatos, ni de poemas en prosa, ni siquiera el catálogo de una exposición. Es, como acierta Alberto Santamaría en su espléndido prólogo al libro, un extraño museo, hecho de fantasmas que se alzan alrededor de nosotros, de hologramas. Y es sabido que se precisa de cierto estado de sugestión para ver fantasmas.
Si quiere ver fantasmas, haga epoché, ponga entre paréntesis el hecho de que hay un mundo fuera del texto, y ponga entre paréntesis que el texto forma parte de ese mundo. Entonces, las piezas que componen esta cámara-libro, o caverna-libro, comenzarán a girar a su alrededor, veintidós textos en prosa con los que, diseccionando la vida y obra de ilustres convidados como Goya, William Blake, Klein y los artistas del Nuevo Realismo, etc.  Raúl Quinto (Carboneras, 1978) disecciona para usted las particulares obsesiones e intereses de Raúl Quinto, su mundo propio, su idion, de ahí el título que el poeta toma en préstamo de Radiohead.
Pero, insisto, no se asuste: no se trata de aceptar obsesiones en préstamo; usted ha sido convocado a la cabina central del panóptico. La imagen del panóptico de Bentham, eliminadas sus connotaciones punitivas, viene como anillo al dedo a esta colección de fragmentos: todo gira alrededor de una conciencia que ocupa la cabina central, o que no la ocupa. En el segundo caso, ocupe usted el asiento. Una de las ventajas del panóptico, a juicio deBentham, era que los presos circundantes se sentirían siempre vigilados, sin que hubiera necesariamente un vigía en la cabina. Ahora conoce el secreto: tal vez en el corazón de Idioteca no haya un yo, un sujeto, una identidad firme, sino sólo un centro imaginario en torno al que giran veintidós proyecciones, un narrador convertido en ojo, «un texto entendido como una forma de mirar» (p. 12), escribe Alberto Santamaría en su prólogo. El puesto vacante le pertenece; reclámelo.
A esta altura estará usted implicado en el enigma fundamental de la poética de Raúl Quinto: el problema de la representación, la relación entre el mundo y la mirada, entre pintura y realidad, entre palabra y realidad. Pero no en el sentido de que el lenguaje sea un espejo, no en el sentido del lenguaje-retrato del que hablaba Wittgenstein: la pregunta es qué le hace la representación a la realidad, qué daños provoca, qué heridas, o qué fantasmas pone en pie. La pregunta no es cómo el arte retrata lo real, sino cómo lo real es manoseado, mimado o lacerado por el arte. Por eso sostiene Quinto que la pintura nació «para hacer más real lo real» (p. 21). A Raúl Quinto le interesa peculiarmente la materialidad de la palabra, incluso el carácter orgánico de la palabra, y de ahí su preocupación por el arte pictórico, en donde representación y carne se aúnan, a diferencia de lo que sucede en el lenguaje, la casa del ser, decía Heidegger, pero su casa inmaterial, su palacio en el aire. El de Raúl Quinto, insisto, es un lenguaje que querría ser materia. Se pregunta cómo nació la representación pictórica; tal vez no fuera cosa de los hombres ni los dioses, sino que esté relacionada con la materia orgánica: con la «saliva, heces, sangre menstrual, orina, esperma, heridas abiertas, barro en las pezuñas, baba blanquecina en las quijadas» (p. 22).
Bienvenido, entonces, a un texto híbrido, a medio camino entre la narración, el ensayo, la estampa, el texto de catálogo artístico, donde alta y baja cultura, si existen esas dos alturas, se dan la mano y «Goya y Sonic Youth son intercambiables, al menos durante un instante» (p. 32).
Fuente: Culturamas

domingo, 13 de septiembre de 2009

cuaderno estival 13

Foto: Ana Santos Payán

Boyz in the hood

Yo no soy un chico de barrio,
ni siquiera me hubiese gustado serlo.
Yo soy más de ronda, de yo pago esta ronda y tú la siguiente,
de rondar con el estómago crujiendo y la espalda hecha una joroba.
Yo soy más bien de que me ronden.

Y aunque no soy una chica de barrio en peligro de extinción
ni nunca me peleé con nadie que no fuese de mi sangre,

ten cuidado,

nunca es tarde para encontrarnos en el patio del recreo.

Alejandra Vanessa, El hombre del saco, El Gaviero Ediciones, 2006.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Cuaderno estival 12

Foto: Ana Santos Payán

30 de noviembre de 2004

Pasear
Always been a shoe made for the city
[…] accuse me of just singing about places

Rufus Wainwright

El príncipe es aquel que dispone de su tiempo para sí. Luego, yo soy un príncipe. Me ordenaron cuando llegué a Roma que no me encerrara en mi estudio más de dos días. Que este tiempo se me había concedido para otras labores, no para perder la vida. Eso lo digo yo. Yo he decido que mi tarea será aprender el gusto de andar sin dirección por Roma, sabiendo que nadie me espera y que no tendré que revelar los lugares en los que detuve mis rutas. He llegado a olvidarme de los destinos programados y las guías turísticas. Me sirvieron, no las olvido. Me he perdido en todas las franjas horarias posibles, a veces en barrios por donde circulaba la inquietud, pero siempre he vuelto. Cansado y alegre de haber extraviado las direcciones he regresado a mi cama a cualquier hora. He llegado a conocer el orgullo del paseante ocioso. Jamás volveré a ser tan libre. Perderé mi condición real, lo sé, y sólo podré disculpar mi corazón sin mudanza diciendo que paseé mil veces hasta perder los pasos por la única ciudad que se hizo para eso.
Antonio Portela, Ciudadano romano, El Gaviero Ediciones, 2006.

miércoles, 19 de agosto de 2009

cuaderno estival 9

Foto: Ana Santos Payán

Umbra sin respirar

Repiqueteo sordo de lluvia en el salón. Silencio lacerante en la cocina. Umbra cerró la puerta de su habitación por dentro. Había aprendido a retener en su interior tan solo el humo de un cigarrillo mientras leía sentada en la ventana. Le sentaba bien a su flaca sonrisa mientras sus pies palidecían muriendo de placer. Amaba al poeta porque escribía con hambre de pureza, como Baudelaire.

Un pájaro azul se posó en el alféizar y la miró un instante. Ella le echó el humo, que se detuvo en arabescos contra el cristal. El pájaro se fue volando. Los ojos grises de Umbra se ensombrecieron. Se le había caído la risa entre la estantería y la pared, y no encontraba el momento de ir a buscarla.


Natalia Manzano, Apnea, El Gaviero, 2005.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Sencillo y precioso homenaje


Los alumnos del I.E.S Celanova de Orense, dirigidos por su profesor de Educación Plástica y Visual, José Rivela, realizarán durante todo el curso un sencillo y precioso homenaje a nuestro gaviero. Trabajarán sobre los textos y el diseño de la Colección Cartoné. Agradecidos y emocionados dejamos constancia de esta aventura.