viernes, 18 de enero de 2013

El sueño de Visnu de David Meza y Mi padre y yo. Un western de Juan Manuel Gil por Óscar Santos


LIBROS

Para qué seguir escribiendo y amontonando folios en carpetas y cajones, anotando palabras y frases en libretas de diseño o en servilletas de cualquier bar. Para qué, yo lo que quiero es leer, esconderme y leer. Y digo esto porque cuanto más leo más necesidad tengo por olvidarme de escribir. Es una ecuación inversamente proporcional, pura matemática. Tengo que dejar de escribir y de fumar. Tengo que leer. Para qué seguir escribiendo cuando ya hay miles de libros que enamoran desde la tapa, que enganchan con una furia salvaje, acarician,  besan, aman, sodomizan, prostituyen, esclavizan... En fin, podría enumerarlos por los siglos de los siglos, por autores y generaciones, por románticos y drogadictos pero no lo voy a hacer. Sólo voy a citar tres libros y tres autores que me animan a dejar de escribir. Del primero ya se ha hablado mucho en la red y no voy a descubrir nada, porque hay tipos y tipas mucho más duchos que yo en esas lides de la crítica literaria. Hablo desde mi punto de vista, de lector empedernido, alcoholizado por el olor de los libros, callejero y con nómina de grandes almacenes. El primero, como antes dije, es EL SUEÑO DE VISNU del escritor  DAVID MEZA editado por EL GAVIERO EDICIONES. Este poemario es la hostia, perdón por la expresión, pero así se definen muchas cosas en una sola palabra, ya sé, podría decir que es increíble, fantástico, innovador... que lo es, pero utilizo la otra expresión porque es de barrio, porque EL SUEÑO DE VISNU es belleza, palabra pura, imaginación, frescura, cuerpo de Cristo. Un poemario escrito desde un lugar no conocido, desde otra galaxia, desde una altura que divisa lo mortal e inmortal y lo entremezcla, y lo sueña y lo sirve en palabras como una ecuación de Einstein o de Feynman, como gol de Messi en la escuadra de la Capilla Sixtina. Tengo que dejar de escribir. El segundo y también de la misma editorial es MI PADRE Y YO. UN WESTERN de JUAN MANUEL GIL. Colección deliciosa esta SERIE B y este pequeño libro que imita a aquellos que se estrujaban en las estanterías de nuestros pescadores, maquinistas, albañiles, carpinteros...señores padres, que leían a sudor y olían a Roberto Alcázar y Pedrín. Un libro, este western, que destila sentido del humor, desbordando el tiempo de su lectura, un humor lleno de disfraces, tan necesario en los tiempos que corren, tan lúcido, tan lleno de ternura, humildad, ingenio, en definitiva, un magistral duelo de palabras vestido por la inteligencia de un escritor con varias muescas en su cinturón y que además sabe y reconoce que su padre, el tipo duro que tiene frente a él es mucho más rápido y más letal, de hecho, las muescas de su cinturón son infinitas. Tengo que dejar de escribir. Por último hablaré de un libro delicioso. Su título es CALCETINES de la editorial BAMBÚ y su autor FÉLIX JIMÉNEZ VELANDO. Es un libro para niños mayores de ocho años, osea para todos, porque quizá el adjetivo delicioso se queda corto. Al abrirlo uno se sumerge en una historia sencilla que se adentra en lo cotidiano con una magia exquisita, como viajar un continente real y que a cada paso nos asalte un hermoso sueño. Sólo alguien con talento puede convertir un cuento de dos calcetines en un largometraje, película con metraje de piel y cosquillas, de las de siempre, las que te enseñan mostrándote la verdad serena, el inteligente humor y una galaxia de sentimientos. FÉLIX J. VELANDO no es nuevo en esto de las palabras. Lleva mucho tiempo haciéndonos reír y embelesándonos, ya sea con su narrativa o con su curro diario siendo guionista de 7 VIDAS, LAS NOTICIAS DEL GUIÑOL, FÍSICA Y QUÍMICA...Literatura con letras mayúsculas. Tengo que dejar de escribir.
Fuente: Infierno sostenido

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