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sábado, 14 de enero de 2012

Fragmentos de cal y la necesidad de la Memoria

Voz: Ruth Becerro

Habrá que derrumbarlo todo o hacerlo saltar por los aires. Habrá que acabar con lo que no podemos y aceptar dónde nos duele. Nunca nadie dijo que reír fuera fácil, ni que para la defensa personal de los sueños bastase con un par de vinos. Nadie jamás que todo lo malo fuese para siempre. Hasta eso se viene abajo. Pero hay que acercarse mucho al dolor para combatirlo.



Barrado es poeta visual y eso lo aprovecha en este volumen para dejar las palabras en los huesos, quitándole carne de fanfarria. Y así es como evita el panfleto la poesía de la conciencia, gracias a la sugerencia.


-¿Se puede hablar de todo con la poesía?

-Yo creo que sí. Es muy real, muy crudo, muy desnudo. No tiene una vía de escape hacia otros ámbitos, hacia el modernismo, es un libro crítico, ácido. Yo pensé que nunca se iba a publicar, es demasiado desagradable, no son poemas fáciles, de amor, sino de realidad. Hablo de campos de concentración, de los enfermos de cáncer en Cádiz, de los animales que matan en África, de los vertidos de petróleo...a mí eso me llega, y me siento afectado por todo eso.




Catorce centímetros. A Juan Manuel (Poeta Visual) Barrado no le bastan los convencionales espacios sencillo o doble (o 1’5, para los indecisos) de Word. En la página-lienzo, sus versos flotan ingrávidos, alejados unos de otros, solos. Se leen a saltos de ojo y de mente. Y cada hueco vacío se llena de significado.

Fragmentos de cal es un juguete roto que sólo nuestra lectura repara. Verbalmente desarticuladas, todas las estructuras de esta poesía (la sintáctica, la tipográfica, la esperable) se quiebran en discontinuidad, en desmesurados espacios en blanco entre verso y verso, en la ridiculez de nuestro mundo bárbaro : “los que solapan en fin su alevosía / bajo esvásticas artísticas / aprenderán geografía en los bosques calcinados”. Entendidas como objetos sobre una superficie, las palabras colonizan el papel con autonomía: no se obedece a idus o calendas (“derrota en la edad media / beatitud en la zona cero / bajo las dos torres de babel / melancolía de nueva york”), se demuestra lo peligroso de las amistades semánticas (“fracasa más / fracasa mejor / en el equinocio oscuro / el urinario de duchamp es ignorado”) o se cancela, exhausta, la metáfora en que sobrevive el haiku: “maleza de casas abandonadas / bodegones de rosas / que melodiosamente se pudren”. Sólo el poema alfa (“donde hubo paraíso / mi madre come manzanas / nueces / donde quiso el destino / si eso es posible”) y el poema omega (“donde hubo paraíso / mi padre pone en marcha la dinamo / perfecciona la rueda / macha los ajos / naturalmente / en mitad del camino de la vida”) apuntalan las ruinas. Y en el medio, cincuenta demostraciones de que la escritura es geometría y la poesía, música. 


Juan Manuel Barrado, Fragmentos de cal.
Prólogo: Ricardo Senabre
ISBN: 978-84-935544-9-1
Colección: Salamandria 4
PVP: 20 €
Datos técnicos
Primera edición, 666 ejemplares numerados.
80 páginas.
17 x 27 cm.
Papel: Woodstock Arachide 110 gr.
Cubierta: cartulina Woodstock Camoscio 285 gr.
Tipos: Woodytype Ornaments, Bernhard, Galliard y Bodoni.

Puedes comprar el libro  aquí 

jueves, 25 de septiembre de 2008

Fragmentos de cal de Juan Manuel Barrado por Peio Hernández


19 de septiembre de 2008 Diario PúblicoPEIO H. RIAÑO

Miguitas de la molestia

Habrá que derrumbarlo todo o hacerlo saltar por los aires. Habrá que acabar con lo que no podemos y aceptar dónde nos duele. Nunca nadie dijo que reír fuera fácil, ni que para la defensa personal de los sueños bastase con un par de vinos. Nadie jamás que todo lo malo fuese para siempre. Hasta eso se viene abajo. Pero hay que acercarse mucho al dolor para combatirlo. JUAN MANUEL BARRADO (Cáceres, 1962) se acerca en el poemario Fragmentos de cal (El Gaviero), un viaje de dos años por la usura, la memoria, la infancia, el veneno, la pobreza, la esperanza, de la mano de una poesía de la conciencia que se pregunta ¿cómo es posible una cabeza llena de nubes en el circo capitalista?

Pitas, pitasLa actualidad es la bomba, de racimo. Le estalló a Juan Manuel en los morros y no se la pudo quitar de encima más que con terapia escrita. El autor trata de curarse con poemas explosivos que arreglen tanto absurdo: “Que sobran literalmente patatas / y sin embargo la vieja Europa / dividida en dos mitades / caridad y pornografía”. Nos cuenta que uno no llega a superarlo del todo nunca y no te extraña: cualquiera podría confirmar los daños colaterales. El poeta ha tenido dos años el libro a fuego lento, limando, corrigiendo y esperando que de tanto arreglar y definir no se le fuera la espontaneidad. Porque Barrado es poeta visual y eso lo aprovecha en este volumen para dejar las palabras en los huesos, quitándole carne de fanfarria. Y así es como evita el panfleto la poesía de la conciencia, gracias a la sugerencia. La maravillosa edición del libro ayuda a la limpieza y el impacto de estos proyectiles –tan bien colocados sobre la página color hueso– que le ayudan a sobrellevar el malestar crónico. De ahí la melancolía, de ahí la rabia. Ahí el descarado levantamiento contra el capitalismo y sus ruinas (fragmentos de cal).

Putas, putas
Y si me parte un rayo / que sea en la cripta de homero / no entre los árboles falsos / de esos almacenes amarillos”. Las heridas se las lame con la palabra en la tinta para mantener intacta la materia de los sueños. No hay que olvidar que todo este recorrido que hace por la destrucción de las ilusiones parte de la más tierna infancia: “Donde hubo paraíso / mi madre come manzanas / nueces / donde quiso el destino / si eso es posible”. Esa tierra prometida desaparece poco a poco, pero no llega la ira, ni la vehemencia, no llega el enfado. Sin embargo, a veces se echa en falta un buen salivazo a todo eso que huele tan mal y tan difícil nos lo pone. Un poco de malas entrañas contra el espectáculo infame, la destrucción de la verdad, el tráfico de ilusiones y el beneficio del cinismo.