martes, 14 de febrero de 2012

y los demasiados corazones que nos laten: versos para tatuar la piel del enamorado



www.elgaviero.com


Porque es de noche,
tiembla
un corazón
de lluvia
en las aceras.
Ana Gorría, Araña


Las cucarachas anidaron en su corazón. No dijo ni hizo nada por alejarlas. Tenía miedo
de quedarse solo.
Natalia Manzano, Apnea



Un canto frío, un puñal compungido
como la hebra del corazón
que nos roba el tiempo.






La llaga en su vientre de nieve
duele a escombros, sabe a corazón:
el rencor tiene nombre de formas vegetales.
Elena Medel, Vacaciones





Cuando cesó el latido
en el corazón cansado,
fuiste a buscar su eco dentro del silencio.
Carles Duarte, Los inmortales

Un corazón, un solo cuerpo,
y en las venas
sangre, y más sangre
para el pájaro oblicuo
de la eternidad.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

Debo confundir la albahaca con la lejía
Y mi corazón con un glaciar?
Maite Dono, Circus girl




Se abrió un pecho. Todavía sostenía el corazón en su mano izquierda, muy cerca del tambor de la lavadora. –Lávalo y obtendrás el corazón que quieras –le dijo el gurú. 
Alejandra Vanessa, El hombre del saco




Suena como un corazón
perdido dentro de un reloj
callado por una bala
en la mañana del gran despertar.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro


no miraste
pero mi corazón embutido ya estaba en el vaso
donde te dejaste el alma
María Eloy-García, Cuánto dura cuanto




Un poco de sentir le otorga al corazón la luz de lo sublime
Fatena al-Gurra, Excepto yo



el rocío que trae consigo el corazón herido de la
niebla


Tu corazón bombea sangre, tu dedo cambia de canal.
Raúl Quinto,  Idioteca

Te fumaste el corazón que crecía en mi tórax.
Sara R. Gallardo,  Epidermia

en el salado corazón de lo vivido
Alberto Santamaría, Interior metafísico con galletas



La impasible mujer con la que duermo está a todas horas tan cerca de mí que su corazón y sus pulmones se confunden con los míos
Pedro Casariego, Qué más da


Nadie me enseñó a llorar. Mi corazón a penas puede latir.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre


Darte caza es botín tan deseado
que el corazón da un vuelco satisfecho
al soñar el sabor del ser amado.



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2 comentarios:

José Valle Valdés, Pichy dijo...

estupendo, amiga, gracias por presentárnoslos.

Beso

cuadernosgavieros dijo...

muchas gracias por leernos José