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jueves, 1 de agosto de 2013

Soria remember

La Caseta
Fotos: Anna Belén García

Foto: Anna Belén García
Los libros 
Fotos: Ana Santos Payán


Los gavieros

Pedro, Paola y Óscar
Foto: Anna Belén García
Los reencuentros
Pedro + Ciudadano Mestre
Ana + Paz
Ana + Begoña
Txema + Estíbaliz + Pedro
Foto: Ana Santos Payán
Foto: Begoña


Foto: Mendi


Foto: Anna Belén García

El Barco Gaviero
Foto: Anna Belén García 
Foto: Anna Belén García
La Pamela
Foto: Begoña

El recital
Poesía del asfalto con Paz Cornejo + Óscar Santos
Foto: Anna Belén García
Las lectoras y las firmas
Foto: Ana Santos Payán
Foto: Ana Santos Payán
Los momentos sepia


Las señoras que



Las risas
Maite Dono + Estíbaliz Espinosa
Alberto García-Teresa + Óscar Santos

Foto: Ana Santos Payán
Foto: Ana Santos Payán
Los ensayos 
Maite + Pedro 
Maite + Estíbaliz
Foto: Ana Santos Payán
Foto: Ana Santos Payán
El público
Fotos: Ana Santos Payán



La lluvia
Foto Ana Santos Payán
Las voces del Agua
Estíbaliz Espinosa +Maite Dono +Pedro López
Fotos: Ana Santos Payán


www.elgaviero.com

viernes, 7 de junio de 2013

El sueño de Visnu de David Meza por Layla Martínez


El sueño de Visnu

Hay poetas que son capaces de describir el delirio. De enjuagarse los ojos con el polen blanco de la locura y traducir en palabras lo que ven. De transcribir los alaridos de los locos o de los bebedores de láudano o de los ángeles de alas transparentes como las polillas. David Meza es uno de esos poetas. De los que escriben empujados por la fiebre, sin contar sílabas, ni versos, ni figuras literarias. De los que conocen el lenguaje de los místicos y la ubicación exacta de sus estigmas. De los que deambulan por las calles esperando que llegue la noche en que van a celebrarse todos los bailes y encenderse todas las hogueras. 

Creo que Meza ha escrito este libro en estado de trance. Seguramente ni siquiera sea un libro, sino un alarido. Creo que se ha arrodillado frente a los altares de los santos salvajes[1] y estos le han hablado y él ha transcrito sus palabras. De hecho, el libro es tan bueno, que existe la posibilidad de que no lo haya escrito Meza. De que solo lo haya escrito la mano de Meza, pero no él. Es decir, existe la posibilidad de que entre las 17.47 y las 18.52 de distintos días de 2011 Meza fuese poseído por el espíritu de Vicente Huidobro, como demuestra el hecho de que Altazor El sueño de Visnucomiencen con la misma frase, aunque luego se bifurquen en caminos distintos. También existe la posibilidad de que Meza fuese poseído por Juan Carlos Mestre, que actualmente no está muerto pero pudo estarlo entre las 17.47 y las 18.52 de distintos días de 2011. Otra posibilidad es que Huidobro estuviese escribiendo Altazor en el mismo momento que Meza El sueño de Visnu y hubiese algún tipo de transferencia entre ambos. La física sabe que el tiempo no es lineal, que el pasado y el presente no son más que ilusiones de la mente, porque en realidad todos los momentos están sucediendo ahora mismo. Incluso los que nunca han sucedido ni sucederán, también están sucediendo ahora mismo en un plano de realidad distinto[2]. En este sentido, también es posible que Meza sea el que haya influido a Huidobro. Nunca lo sabremos.

Vórtices temporales aparte[3], Meza tiene una de esas voces poéticas que hipnotizan. De las que son tan difíciles de encontrar que, cuando damos con una, nos obsesiona y nos fascina a partes iguales. El sueño de Visnu es un libro inmenso, uno de esos poemarios que hacen que la poesía se mi género preferido porque ninguno es tan libre ni tan salvaje. Podría poner muchos ejemplos de versos que justifican por si mismos el poemario entero. Podría decir “Mi familia quedó atrapada en un libro de botánica durante la guerra de los Ángeles”. O “Lloré todos los días y todas las noches y todas las casas de los decapitados”. O “Morí a los 25 años con 3 balas azules floreciendo en mis entrañas”. Pero no lo haré, porque entonces tendría que seguir escribiendo hasta transcribir el libro entero. Y es mejor que lo descubráis por vosotros mismos.


[1] Como Santa Gema, que tuvo estigmas tres días a la semana durante tres añoshttp://es.wikipedia.org/wiki/Gema_Galgani, o Santa Rita, que escupía abejas blancas por la bocahttp://es.wikipedia.org/wiki/Rita_de_Casia. “Que las abejas llevan a Dios dentro del pecho”, dice Meza.

[2] “En nuestro desenvolvimiento diario dividimos el tiempo en tres partes: pasado, presente y futuro. […] Por evidente que parezca esta exposición de sentido común, se opone, de plano, a los pronunciamientos de la física. Los físicos prefieren asumir que el tiempo está desplegado ya en su completitud –una suerte de paisaje temporal, análogo al espacial- con los sucesos del pasado y del futuro colocados allí todos juntos. Concepto que se suele denominar entramado del tiempo”.La flecha del tiempo, Paul Davies, 2002.  (texto encontrado en La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías, de Colectivo Juan de Madre).

[3] Teoría confirmada por Jorge Díaz Martínez http://www.culturamas.es/blog/2013/01/26/el-sueno-de-visnu/

Fuente: Poemofilia

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jueves, 13 de diciembre de 2012

El sueño de visnu de David Meza por Luna Miguel

Diamante que abruma, palabra que acerca (sobre la poesía de David Meza).

Uno. El libro de David Meza que El Gaviero Ediciones acaba de publicar no es otra cosa que un cofre repleto de joyas. Algunas menos pulidas, brillantes, o fascinantes que otras. Pero todas joyas, al fin y al cabo: un cofre repleto de demasiada belleza. No soy la primera lectora que se siente abrumada por este exceso de brillo. Sin embargo este “principal problema” en la poesía de Meza, es también su “principal virtud”. Lo hablaba con los editores. Hay en el autor una mezcla explosiva de ingenuidad y maravilla que convierte grandes versos en versos menores, y malos versos en diamantes brutos. Es extraño este efecto. Es  extraño y por eso nos aturde. Por eso nos deja sin aliento y así nos traga. Por eso queremos formar parte de él.
Dos. El libro de David Meza se titula El sueño de Visnu, y contiene las dos primeras partes de otras cinco que ya irán apareciendo en la misma editorial. Mi preferida hasta el momento es la primera, quizá por ese toque femenino, por esa narradora que el poeta elige para que nos cuente su vida. Su delirante y poética vida. Su vida que no es sino una crítica a un país (México), un reflejo de una tradición, y un dardo a una generación (aquella que celebra y a la que anima, aquel 1990 que tanto significado y color cobra en este texto).
Tres. Precisamente David Meza me recuerda a Roberto Bolaño. El sueño de Visnu podría ser una especie de nueva versión de Los perros románticos, o bien, el propio David Meza podría representar un retrato en carne y hueso de nuestro querido García Madero, protagonista de Los detectives salvajes. Pero esta comparación no es tanto de estilo como de espíritu. Estilísticamente hablando El sueño de Visnu guarda una voz con ecos de Juan Carlos Mestre, Leopoldo María Panero o incluso Pedro Casariego Córdoba. Su poema es el del gran aliento, con ese rasgo narrativo que ha caracterizado algunos de los grandes poemarios de nuestra quinta. Hablo de El fósforo astillado, de Juan Andrés García Román, o de Tara, de Elena Medel. Voces brutas que narran, cantan, pesan.
Cuatro. El libro de David Meza es un logro y una esperanza. Una piedra que nos llega desde el otro lado del charco -ese lado al que, a veces, poco miramos- y que empieza a llamarnos cargado de voces distintas y de juventud. Junto a la suya, me emocionan también otras poéticas. Las de Natalia Litvinova, Kevin Castro, Daniel Saldaña, Miguel Avero, Daniela Camacho, Agostina Ciccone, Lucas Ruppel, Carolina Quiñonez, Yaxkin Melchy, Karen Valladares... ¿Quizá El sueño de Visnu sea el comienzo de algo más grande? ¿Quizá no sólo la muerte de México será hermosa, sino también la muerte de América, la muerte de Europa, la muerte de toda palabra que imponga frontera? ¿Quizá es a este feliz flujo de palabras al que Meza canta en su fabuloso manifiesto? ¿Quizá...?
Cinco. Terminaré este post, entonces, con una cita. Con Esa cita. Juzgad ahora vosotros:

A las siguientes generaciones. Manifiesto.
Quiero que la muerte de México sea hermosa
Quiero que su muerte sea un acto bello e inexplicable como los pájaros
Quiero que el pasado sea un hecho maravilloso que se forja en el futuro
Quiero que mi nombre sea la vida
Quiero que América se desdoble y se muestre como un acantilado de ovnis
Quiero que mi sexo sea la vida
Quiero que la tradición literaria de las personas sea el movimiento de las cometas
Quiero que mi patria sea la vida
Quiero que los literatos suban de nuevo a los árboles y renombren cada noche las constelaciones del abecedario
Quiero que los poetas dejen de llamarse poetas y comiencen a llamarse sueños y que los sueños comiencen a llamarse estrellas o luciérnagas o arroyos o triciclos
Quiero que la juventud sea una postura frente al mundo y no una postura frente a los años
Quiero que la poesía se confunda con la narrativa y la narrativa con un tratado científico y este con un nuevo sistema planetario
Quiero que mi clase social sea la vida
Quiero que los poetas tengan miedo a la inmortalidad y a la permanencia
Quiero ser llamado universitario no por estar en la universidad sino por estar en el uni-verso
Quiero que el poema se confunda con un tratado filosófico o un tratado político o un venado herido en la mitad del bosque
Quiero que mi nacionalidad sea la vida
Quiero que cuanta persona lea este manifiesto lo destruya y construya otro más auténtico y hermoso
Quiero que los grupos literarios de esta época contemplen entre sus integrantes a las rocas y a los ríos y a los superhéroes del espacio
Quiero que los artistas arrojen sus obras a los mares y comiencen a escribir sobre sus cuerpos
Quiero que mi edad sea la vida
Quiero que la literatura universal sea llamada en el futuro la historia de la preliteratura
Y quiero que los poemas más hermosos de mi generación sean escritos en las paredes del metro
(David Meza)

Fuente: Blog de Luna Miguel

Puedes comprar el libro aquí

jueves, 11 de octubre de 2012

Muy pronto en el gaviero: El sueño de Visnú (David Meza)

David Meza

Sobre David y su libro 


David Meza es una de las voces emergentes de la poesía mexicana (y en lengua española) más importantes y contundentes del momento.  Sus poemas han sido publicados en varias revistas y antologías a nivel nacional e internacional y algunos de sus versos y ocurrencias han sido celebradísimos por los lectores, llegando a suponer sus palabras casi un himno generacional (véase su “Mil Novecientos Violeta”, en referencia al año en que nació, esto es 1990).
La poesía de Meza es una poesía de largo aliento, esto es, una poesía que se expande por la página cual hiedra que crece invadiendo una pared blanca: la voz, la generación, el país, la infancia, la poesía por la poesía y la brutalidad de nuestro tiempo son algunos de sus temas, y todos ellos los guarda en el libro El sueño de Visnú que la editorial El Gaviero Ediciones publicará por tomos a lo largo de los próximos meses.
Entre Juan Carlos Mestre o Roberto Bolaño, su verso es impredecible, su intención honesta, y el resultado que consigue: una verdadera delicia. 

Quién es David

Meza Ramírez, David (Ciudad de México, 1990)

Escribo un libro llamado Trimurti. Me gusta la magia, la relectura y ACDC. Creo en la poesía como en la gota de sangre que sucede al pinchazo. Formo parte de un grupo imaginario de poetas llamado Kraken. Me interesa la reivindicación del llanto, la ética como el arte. Estudio Letras Hispánicas en la UNAM. 


Qué piensa David de El Sueño de Visnú

La primera lágrima de un ángel (o Breves palabras sobre mi libro)

Empecé a escribir mi libro a los 19. Tenía la vida hecha polvo. Fue Rebeca Rojas (que es como me llamaba en ese momento) la que principió el grito. Luego la noche, con sus estatuas como errores. Mi vida entonces ondeaba del mástil pequeñito de mi pluma. Toda mi tristeza, toda mi risa, todos mis sueños. Después vino Luis, y dibujó una historieta en el cráneo de mi muerte. Frida me dio las ganas, se lo agradezco. En ese entonces una de mis hermanas (de apenas 13) intentó suicidarse. “Intentó tragarse todas las pastillas de la casa, y al pasarlas sintió que eran planetas resbalando por su boca”. Entonces llegó Leonel, otra de mis reencarnaciones. Tenía el cabello negro, un mazo de naipes. Y me dijo: No te detengas. Meses después nació Verónica, un ensayo demasiado inquieto para ser flor, pero también demasiado romántico para ser ángel. 
Es, El sueño de Visnu, (Vishnú, como lo escriben los eruditos), no el delirio de un dios azulado y sidéreo, sino el de un muchacho. El muchacho ahora tiene 21, está enamorado de Jazmín, y todavía tiembla de miedo en su primera clase. Escribo por necesidad. Mis amigos son las fogatas para el invierno de mi patria. Cada capítulo es un personaje, yo mismo no soy más que un personaje. La historia no sé bien quién la está contando. Y al punto: es mi primer libro. (En caso de que ésta sea mi primera vida. Si no, tratase sólo de uno más de mis poemas). El manifiesto, la mente, pues, del pájaro de estambre, está al final de Rebeca. Es la semilla de mi libro, el kilométrico fuego artificial antes de ser estallado. 
Tengo las manos puestas en el año 90. Miro la ola desde lejos, y le adivino el nombre: todavía. Es el desdoblamiento del yo. Bajo 4 de mis 7 cartas, de mis 7 caras. La noche dirá si está conmigo. Escribo: La magia arde como un fuego silencioso entre mis manos. Ya veremos. 
El autor agradece la publicación, saluda a todos, festeja la vida, estrecha las manos. “Esta mañana he decidido escribir, no poesía, no tratados, no alfileres, no escritorios, no mi vida o una novela, sólo escribir. Sólo tallarme los ojos con la pluma, para ver al mundo lleno de rayones,  y una de mis lágrimas sea tinta”.


Fragmento seleccionado 

* (Poema de aire)

Mi vida. Mi vida no. Mi vida nunca. Mi vida nunca fue un pájaro sangrando estambre por las alas. Mi vida nunca llevó en el cráneo una corona de astillas. Mi vida nunca fue. Mi vida no fue ni será mañana una mariposa apresada en las trenzas de una chica. Mi vida no fue ni tampoco es hoy un viejo corazón de madera. Nací el 24 de junio de un año que se rehusó a ser éste. Mi padre estaba borracho de níquel y envuelto en aluminio. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló los ojos con arena. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló los ojos con arena. Tengo miedo. El miedo usa una corona de estrellas. Hace 3 días soñé que mi padre me golpeaba. Hace 2 días soñé que mi madre me cosía la boca. No me reconozco. Miro el espejo y encuentro a un ángel deshojando el mundo. Tengo el terrible deseo de gritar mi nombre. Tengo el abecedario tatuado en los tobillos. Nací el 24 de junio de mil novecientos violeta. Nací en una pradera de tuercas y filósofos llorando rocas y esquirlas y teorías astrogramaticales encima de una rosa. Mi vida nunca fue un pájaro con las entrañas llenas de estambre parado en la estructura ósea de una estrella. No tengo recuerdos de mi casa. Pienso que soy un caballo con la mandíbula rota. (...)


Autor: David Meza
Título: El Sueño de Visnú
Colección: Salamandria 13

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miércoles, 8 de diciembre de 2010

El Gaviero y el Mar: fragmentos literarios para navegantes



Un océano mudo me rodea
y es blanco como una mortaja.
Y la lluvia cae y lava
las letrinas de la muerte.

Lêdo Ivo, Réquiem, Casa de las américas. Traducción de Juan Carlos Mestre.

lunes, 17 de mayo de 2010

Primavera gaviera

La originalidad de la editorial almeriense es reconocida en el panorama nacional. Después de Antequera, Córdoba, Soria y Sevilla, El Gaviero Ediciones está presente en LILEC 10 en Almería, celebrará el día internacional de los museos en Gijón el próximo día 18 y presentará una de sus novedades en Madrid.

El Gaviero Ediciones ha colaborado con Laboral, Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón, por segundo año en la celebración del día internacional de los museos. El próximo martes 18 de mayo tendrá lugar en dicho Centro el encuentro con el poeta Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de Poesía en 2009) a las 12.00 h. Y posteriormente, a las 19:30 h. en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, el poeta leonés nos deleitará con un recital músico-poético que será retransmitido mediante streaming.

En estos días verá la luz la edición en papel del resultado del taller de acción editorial dirigido al público infantil que la editora Ana Santos coordinó para LABoral durante el pasado mes de abril. El proyecto denominado “Un día de libro”, realizado con un equipo formado por la compañía madrileña Volvoreta, Maite Dono, Héctor Crehuet y Tomoto, cosechó un rotundo éxito: 250 niños se convirtieron en la tipografía de palabras y versos; y los más conocidos fragmentos de la literatura universal fueron arrojados a las calles de Gijón entre disonancias electrónicas.

La editorial de Almería, en compañía de REPE, Red de Editoriales de Poesía Emergente, ha estado presente en la Feria de Edición Independiente SELIN celebrada en Antequera, en la Feria del Libro de Córdoba, en la Feria especializada en Poesía de Soria y en la Feria del libro de Sevilla donde presentó su colección “Troquel”, serie patrocinada por el IAJ de Almería.

Actualmente participa en LILEC-10, Festival del libro y la lectura de Almería. En la caseta gaviera firmarán sus libros María Eloy-García, Begoña Callejón y la fotógrafa Isabel Aranda, que realizará un retrato a quien adquiera su libro, siguiendo recetas marineras y antiguas técnicas fotográficas (sábado 22 de mayo desde las 19:00 h., ¡aunque llueva o se nuble, se garantiza el trabajo!). Muchas otras sorpresas aguardarán a los lectores durante estas dos semanas de feria en la caseta de El Gaviero. Raúl Quinto dará a conocer su novedad Idioteca en el Teatro Apolo el jueves, día 20 de mayo, a las 20:00 h. La presentación correrá a cargo de Miguel Gallego, profesor de la Universidad de Almería.

Por último, el día 21, en la mítica librería “Arrebato” de Madrid se presentará la última entrega de la colección “Guairo”, Postal de olvido de Verónica Aranda. Cabe destacar que este delicado y sugerente poemario es el resultado de una acción en la que la poeta envió postales a diversos amigos repartidos por el mundo para posteriormente recuperarlas con las huellas de sus viajes en el tiempo y en el espacio.