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martes, 20 de agosto de 2013

El barco gaviero

Una puerta se abre y aparece un río de piedras. Me convierto en un barco.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre



en mi barco pirata no hay maldad pero en mí sí
Elise Plain, Pan para la princesa


un barco zarpa
dejando así los peces
sobre la orilla
Noah Cicero,VOMIT


Y ahora sobre la cubierta del barco, zarandeado por la tormenta, no entiendes. No comprendes. Deseas pensar en el kraken, pero sabes que no se trata de eso. Deseas pensar en las sirenas y su canto, pero no es un canto, y no aturde sino que duele. Deseas pensar, pero tu mente poco a poco se va hundiendo en la lluvia febril. En el aullido que desnuda las aguas. Tu mente, frente a algo inconcebible que emerge de las aguas, desapareciendo, dejando de ser.
Raúl Quinto, Idioteca

Mi sueño no es un barco cubierto de nieve.
David Meza, El sueño de Visnu


y en el antiguo zoco una gitana
me echa las cartas en un velador
en donde se reflejan los gavieros
y me habla de la fama, de los barcos,
de un amor absoluto
Verónica Aranda, Postal de olvido 



No importa si me oxido en el odio intenso por mi barco cuerpo
Maite Dono, Circus girl


Puedo mirar los grandes barcos grises
que me vencen al cielo descubierto,
y sentir Tu presencia en el destierro
que cincela en mi piel las cicatrices.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

Es mediodía, y duele.
Apenas hay luz.
Sin embargo, llega a mis oídos
el crujir de los cascos de los barcos
sobre el silencio, en selecto orden sonoro.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

El viento aleja tortugamente un barco sobre papel satinado
Maite Dono, Sobras


Es posible que ésta no sea la vida
que queremos.
Hubiésemos preferido
un barco y una bolsa 
de guineas
para reinventarnos cada vez en un mar
distinto.
Ana Tapia, El polizón desnudo



Todos nuestros libros en
www.elgaviero.com



viernes, 14 de junio de 2013

Donar sangre en cada verso


Ilustración de Ana Canteras para Cenicienta en Sangre de Begoña Callejón
Mira la sangre y bébela
Maite Dono, Circus girl

Aprendemos que la tierra oculta agua y que los animales ocultan sangre. 
Ana Tapia, El polizón desnudo

palabras invisibles que fluyen
como sangre de una herida mortal
Germán Guirado, Menos tú


De mí mana la vida
y ellos abren sus bocas para libar la sangre
pactada.
Sara R. Gallardo, Epidermia

La muerte y sus heridas que supuran,
la muerte y sus quirófanos precarios,
cuando la madrugada escupe sangre
sobre algún sequedal con girasoles.
Verónica Aranda, Postal de olvido

Un ábaco de sangre te dio la cifra exacta, el día preciso, la transparente hora. 
Antonio Lúcas, Qué la fuerza te acompañe

La sangre es la vida
Branca Novoneyra, Almanaque poético

Esta lluvia de números de códigos
que van entrelazándose que tejen
la sangre en las arterias y la savia
en el núcleo de anillos de los árboles
José Pablo Barragán, La Nave


Escribí tu sangre y tu sangre me volvió un campo de uvas el vientre.
David Meza, El sueño de Visnu

Yo no sé nada de las ratas que nadan en mi sangre
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

Los dientes convocan sangre, la paralizan.
Estíbaliz Espinosa, papel a punto de

Un corazón, un solo cuerpo,

y en las venas
sangre, y más sangre
para el pájaro oblicuo
de la eternidad.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

Arden los ojos
en un poniente de ciruelas
y de sangre derramándose.
Carles Duarte, Los inmortales

Cadencia de sangre agolpada contra el espigón.
Natalia Manzano, Apnea

¿mintiendo como los colores artificiales a los insectos,
o prometiendo
con la levedad de la sangre de la amapola blanca
endulzar los tallos de los glóbulos rojos?
Sofía Rhei, Química

Si me abrigas prometo cauterizarte cuando sangres
Maite Dono, Sobras

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martes, 18 de diciembre de 2012

Siguen nuestras ofertas navideñas con una pareja de viaje

Dos viajes para combatir el olvido. 
Dos catálogos de sensaciones desnudas. 
Dos libros que experimentan en el camino.
Ana y Verónica registran burbujas de memoria, reivindican con fuerza una mirada maravillada ante el espectáculo del mundo, porque a pesar de todo, siempre se puede inventar un lenguaje, un código que nos salve.


Seguimos lanzando ofertones. En este caso puedes obtener los títulos Polizón desnudo de Ana Tapia y Postal de Olvido de Verónica Aranda por 20 euros (ahorro de 10 euros). Sólo tienes que escribirnos a elgaviero@elgaviero.com para solicitar los libros, indicando como asunto: baile de ofertas. (Gastos de envío incluidos en territorio nacional)*


Además, si lo deseas te lo envolvemos gratis.


Ana Tapia, El polizón desnudo.
Prólogo: Ana Gorría
Ilustración: Carmen Hernández
ISBN: 978-84-936617-2-4
Verónica Aranda, Postal de olvido.
Prólogo: Antonio Gala
Ilustración: Marta Useros y Javier Cantalapiedra
ISBN: 978-84-936617-9-3

www.elgaviero.com

*Oferta válida hasta el 6 de enero de 2013

jueves, 15 de noviembre de 2012

Poema abstemio de Verónica Aranda para el Día mundial sin alcohol


Shiraz (Irán)
 

Bebe vino y contempla la luna
evocando las muertas civilizaciones
que alumbró en su apogeo.

Omar Khayyâm

Las muchachas se sientan en la tumba de Hafez,
abren con fe el Diwan y, entrada ya la noche,
recitan sus poemas al relente
de los cipreses y los azulejos
con intensos turquesa. Te confieso
que me conformaría con dejar
un par de estrofas sabias que tuvieran
un tono de sentencia,
con amarte
como lo harían los poetas místicos,
ofreciéndote cofres llenos de ámbar
y tinajas con vino de Shiraz.
Pero no soy capaz de traducir
manuscritos en persa. Bebo agua azucarada
con un néctar de rosas, converso con libreros
acerca de Khayyâm o los derviches,
y en el antiguo zoco una gitana
me echa las cartas en un velador
en donde se reflejan los gavieros
y me habla de la fama, de los barcos,

de un amor absoluto. Borbotea
el té rojo en un samovar de cobre,
compro dos amuletos y me invade
el miedo irracional a los regresos
y a los salteadores de caminos.

Verónica Aranda, Postal de Olvido


Puedes comprar el libro aquí

lunes, 4 de junio de 2012

Velada poética con Verónica Aranda y Postal de Olvido



Verónica Aranda, Postal de olvido.
Prólogo: Antonio Gala
Ilustración: Marta Useros y Javier Cantalapiedra
ISBN: 978-84-936617-9-3
PVP: 16 €

Puedes comprar el libro aquí 

sábado, 17 de marzo de 2012

Gavieros ante el Día Mundial de la Poesía

Se acerca el día de la poesía y nuestros gavieros se ponen en marcha: 

Sara R. Gallardo, autora de Epidermia,Alberto Santamaría, autor de Interior metafísico con galletaspresentarán su libros en el Festival de la palabra de Valladolid.

Elena Medel, autora de Vacaciones y Estíbaliz Espinosa, autora de papel a punto de, participarán en la fiesta de la palabra CoruñaMayúscula.

Verónica Aranda, autora de Postal de olvido, y Francisco José Martínez Morán, autor de Peligro de vida celebrarán la poesía en el Ateneo de Madrid.

José María Álvarez, autor de Sobre Shakespeare, será protagonista de este día en el Museo Ramón Gaya de Murcia.

Por último, en Almería El Gaviero Ediciones participará un año más en el la III edición de Poesía Bífida que coordina junto a Isabel Giménez Caro.




Todos nuestros libros aquí 

viernes, 30 de diciembre de 2011

Embarcaciones poéticas

guairo.

(De La Guaira, de Venezuela).

1. m. Embarcación pequeña y con dos guairas, usada en América para el tráfico en las bahías y costas.  


Real Academia Española




Wire-0: sistema de encuadernación. Doble espiral en bucle.

Publica poesía en libros breves e intensos. Incluyen como regalo un fragmento de la obra Guairo del artista Roberto González Fernández. La colección Guairo de poesía fue finalista en 2007 del V Premio de diseño editorial Daniel Gil organizado por la revista VISUAL.


[1] Julia Barella, Hacia Esmeralda
Prólogo: Pedro J. Miguel
Ilustración: Sol Úbeda

[2] Elena Medel, Vacaciones
Prólogo: Antonio Portela
Ilustración: Laia Arqueros

[3] Amalia Bautista/Alberto Porlan, Pecados
Prólogo: Eduardo Moga
Ilustración: Pablo Márquez

[4] Juan Antonio Gónzales Iglesias, Olímpicas
Prólogo: Christian Law
Ilustración: Roberto González Fernández

[5] Ángel Guache, Veinte erosonetos y una declaración desesperada
Prólogo: Antonio Orejudo
Ilustración: Pepe Yagües

[6] Óscar Santos, Infierno sostenido
Prólogo: Salvador Maldonado
Ilustración: Ágatha Ruiz de la Prada

[7] Lorenzo Oliván, La noche a tientas
Prólogo: Antonio Lucas
Ilustración: Ana del Mar López

[8] Álvaro Salvador, Después de la poesía. Aforismos
Prólogo: Lorenzo Oliván
Ilustración: Juan Enrique Moya

[9] Guillermo Lago, Qué es lo que es
Prólogo: Leopoldo Alas
Ilustración: Abraham Lacalle

[10] Verónica Aranda, Postal de olvido.
Prólogo: Antonio Gala
Ilustración: Marta Useros y Javier Cantalapiedra

Puedes comprarlos  aquí 

Muy pronto, Interior metafísico con galletas de Alberto Santamaría se unirá a la flota.

martes, 26 de octubre de 2010

Postal de olvido de Verónica Aranda por Ignacio Sanz

Cada poema nos propone un viaje que participa de lo introspectivo y de lo físico. Verónica Aranda, es una consumada viajera; algunos de sus libros son un resumen sus experiencias vitales en países lejanos. Tal es el caso de Cortes de luz, que centra su mirada en India y por el que le dieron el año pasado un accésit al premio Adonáis. Este libro es el resumen de una larga estancia, donde asistimos a escenas cargadas de emoción con una mirada solidaria hacia un entorno lleno de contrastes y carencias que quedan magníficamente retratadas, sin dramatismos añadidos, con serenidad. De modo que finalmente quien se adentra por sus páginas tiene la certeza de haber viajado con ella por aquel vasto país cuyo latido nos acerca con una mirada cómplice, lejos, muy lejos de cualquier atisbo turístico. De la misma manera que cuando se lee Roma, peligro para caminantes, uno tiene la sensación de que en esos sonetos de Alberti se capta la quintaesencia de la Roma eterna. 

Pues bien, en Postal de olvidoVerónica Aranda, siguiendo su vocación viajera nos hace un recorrido por alguna de esas ciudades, regiones o países que han dejado una huella especial en su ánimo. Oaxaca, Trinidad de Cuba, Pinar del Río, Castilla, Bagdad, Ammán, Teherán, Isfahan, Shiraz, Gaza, Kioto, Goa, Ceilán, Rawalpindi, Sudáfrica, Cape Cross, El Cairo, Bruselas, Lisboa, Óbidos, Oporto, Oslo, Tánger, Granada, Córdoba, Medina Azahara, Almería y Madrid. Este larguísimo viaje se abre con el poema “Embarque” que lleva una cita de “Itaca", el célebre poema de Kavafis

Cada poema es una postal que Verónica nos envía, pero que también se envía a sí misma, una postal donde queda patente la sensación primordial que le produce la ciudad. Lo deja claro en el segundo poema del libro: “Te escribo esta postal del Oaxaca/ en una plaza donde hay flamboyanes/ naranjas y el olor que tiene la pobreza:/ mazorca de maíz/ tostada en carromatos.» 

En algunas ciudades, como en Kioto, el homenaje es doble al utilizar el haiku, tan contenido, tan oriental, como forma de interpretación poética: «Lluvias continuas./ Desaparece el monje/ tras los cerezos.» 

La reflexión sobre su labor introspectiva vuelve de nuevo en el poema que dedica a Cape Cross (Namibia): «De repente sentimos/ un deseo imperante de escribir/ a los viejos amantes: la memoria,/ el desaliento de la lejanía,/ el olvido que encierra una postal/ desde una playa atlántica con niebla,/ chacales y preguntas silenciadas.» O en el poema que dedica a El Cairo que comienza de manera inequívoca: «Quise ser escritora en un hotel de El Cairo.» Y que concluye con un puñado de versos metaliterarios, como si la poeta viajara impelida también por el recuerdo de ciertas lecturas: «Y aplazar el momento de entrar en la ciudad/ cubierta de monóxido, entrevista/ desde las fortalezas./ Y en el Khan el Jalili/ sentarse en un café a matar la tarde,/ donde fuman narguile/ los personajes de Naguib Mahfuz.» 

La sombra de los grandes autores también la acompaña en Tánger, de tal modo que, además del viaje, Verónica lleva en su memoria esas lecturas esenciales que la ayudan a calibrar con más hondura las escenas en las que fija su mirada: «Existen los navíos/ porque existe tu rostro, te diría/ con palabras de Andrade, en la baranda/ del ferry, en plena hora.» 

Estas postales de ciudades vividas nos trasmiten escenas de la vida cotidiana, a veces con olor a miseria, pero tampoco se escapan de cierta nostalgia familiar que se centra sobre todo en Cuba, donde el bisabuelo castellano anduvo de soldado y la nieta lo recuerda a través de viejas fotografías que han dejado huella en su memoria. 

En definitiva, estamos ante una jovencísima poeta, inquieta y cultivada, que se conmueve y nos conmueve al acercarnos las emociones que sus viajes por ciudades de medio mundo, una poeta cuya mirada profunda y solidaria se aleja por completo de las sensaciones felices que nos trasmiten las agencias de viajes. 

El lector, encerrado con este libro, siente el vértigo del vacío cuando llega al final, al último poema, “Fragmento de postales” y lee, con nostalgia ya de la propia lectura que concluye y con los ecos de Cavafis que acude a cerrar el círculo: «Ciudades-languidez de hombres enjutos/ fumando pipas de ámbar o ciudades/ con heridos de bala/ y huelga general. Lechos de juncos/ donde yacen, exhaustos, los amantes./ Ésta es tu poética, viajero./ No dudes en los cruces de caminos./ Demora tu regreso varios años.»


viernes, 2 de julio de 2010

Postal de olvido de Verónica Aranda por Luis Bagué Quílez

Imagen: Marta Useros y Javier Cantalapiedra

Verónica Aranda (Madrid, 1982) pertenece a la rara y noble estirpe de los poetas nómadas. Desde su opera prima, Poeta en India (2005), sus libros han ido perfilando un itinerario estético y una indagación en las encrucijadas geográficas y sociales de nuestro tiempo. Con Postal de olvido -premio "Arte Joven" de la Comunidad de Madrid-, el mapa poético de la escritora alcanza la dimensión de una cartografía personal. Intimidad y paisaje, emoción y descripción, se dan la mano en las estampas que jalonan este recorrido. Se trata, en efecto, de un conjunto de tarjetas postales escritas al filo de la madurez: una serie de "impresiones casi instantáneas", como afirma Antonio Gala en su carta-prólogo, que proponen una invitación al viaje. Además, la cuidada edición de El Gaviero hace de Postal de olvido un atractivo objeto artístico, un cuaderno de bitácora donde apuntar voces, ausencias y sensaciones.
El itinerario se abre con Embarque, que recurre al Viaje por antonomasia -la odisea de Ulises-, a través de los famosos versos de Kavafis que preceden a la composición. Aranda no ignora que alcanzar el destino es siempre un accidente, y que vivir consiste en navegar a la deriva. Así se advierte en el tríptico Oaxaca (Méjico), Trinidad de Cuba y Pinar del Río (Cuba). En este último, la autora reconstruye su genealogía familiar y la Historia colectiva de España al hilo de una fotografía de su bisabuelo. Aquel retrato ilustra las quimeras y los fracasos de todas las guerras, la experiencia de quienes regresaron del pasado con un "vendaje gangrenado de pérdidas" Tras el intermedio de Castilla -homenaje y revisitación evocadora de los campos machadianos-, los versos atraviesan las heridas abiertas de Bagdad y Gaza, la lluvia anónima de Teherán y el luminoso azul de Ishafán. El fatum invocado por una adivina en Shiraz anticipa la promesa de nuevas aventuras, simbolizadas por otros barcos y encarnadas en "un amor absoluto".
En el globo terráqueo que le sirve a la poeta de teatro de operaciones, conviven la condensación expresiva del haiku -Kioto y Sudáfrica- y el relato fragmentario de una historia sentimental. Asimismo, la soledad de las habitaciones de hotel en Cape Cross y en El Cairo contrasta con los paisajes anímicos que protagonizan Goa y Ceilán. La vieja Europa es el escenario de Bruselas, Oslo y tres poemas de tema portugués: Lisboa, Óbidos (Portugal) y Oporto. La atmósfera portuaria, la música de los fados y los versos de Pessoa, a los que la autora dedicó Alfama (2009), exponen ahora una lección de fugacidad: "la arcilla de lo pasajero / y los tonos violáceos que no supo / captar el objetivo de la cámara". Después de una escala en Tánger -donde Aranda se ha citado con el alma errante de Juanita Narboni-, el libro se adentra en tierras andaluzas: los sueños de juventud que asfaltan las calles de Granada, la permanente expectación que habita en "la ciudad de cien poetas" (Córdoba) o la "soledad meditabunda" que amortigua el rumor de Almería. El regreso también tiene nombre propio (Madrid), aunque por el camino la autora haya descubierto que volver es sólo una ilusión. El poema-epílogo Fragmentos de postales incluye también una apasionada declaración de amor y un inventario de distintos modelos de ciudad.
En definitiva, Postal de olvido es el testimonio de quien ha atravesado el espejo del mundo y ha decidido estar siempre de paso. En el envío final, Verónica Aranda convierte al lector cómplice en compañero de viaje literal y literario: "Ésta es tu poética, viajero. / No dudes en los cruces de caminos. / Demora tu regreso varios años". Si creen que su destino es perderse en los versos de un libro de poemas, ésta es su oportunidad. No se admiten fotos con flash. A cambio, prometemos no desvelar jamás su paradero.

lunes, 17 de mayo de 2010

Primavera gaviera

La originalidad de la editorial almeriense es reconocida en el panorama nacional. Después de Antequera, Córdoba, Soria y Sevilla, El Gaviero Ediciones está presente en LILEC 10 en Almería, celebrará el día internacional de los museos en Gijón el próximo día 18 y presentará una de sus novedades en Madrid.

El Gaviero Ediciones ha colaborado con Laboral, Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón, por segundo año en la celebración del día internacional de los museos. El próximo martes 18 de mayo tendrá lugar en dicho Centro el encuentro con el poeta Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de Poesía en 2009) a las 12.00 h. Y posteriormente, a las 19:30 h. en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, el poeta leonés nos deleitará con un recital músico-poético que será retransmitido mediante streaming.

En estos días verá la luz la edición en papel del resultado del taller de acción editorial dirigido al público infantil que la editora Ana Santos coordinó para LABoral durante el pasado mes de abril. El proyecto denominado “Un día de libro”, realizado con un equipo formado por la compañía madrileña Volvoreta, Maite Dono, Héctor Crehuet y Tomoto, cosechó un rotundo éxito: 250 niños se convirtieron en la tipografía de palabras y versos; y los más conocidos fragmentos de la literatura universal fueron arrojados a las calles de Gijón entre disonancias electrónicas.

La editorial de Almería, en compañía de REPE, Red de Editoriales de Poesía Emergente, ha estado presente en la Feria de Edición Independiente SELIN celebrada en Antequera, en la Feria del Libro de Córdoba, en la Feria especializada en Poesía de Soria y en la Feria del libro de Sevilla donde presentó su colección “Troquel”, serie patrocinada por el IAJ de Almería.

Actualmente participa en LILEC-10, Festival del libro y la lectura de Almería. En la caseta gaviera firmarán sus libros María Eloy-García, Begoña Callejón y la fotógrafa Isabel Aranda, que realizará un retrato a quien adquiera su libro, siguiendo recetas marineras y antiguas técnicas fotográficas (sábado 22 de mayo desde las 19:00 h., ¡aunque llueva o se nuble, se garantiza el trabajo!). Muchas otras sorpresas aguardarán a los lectores durante estas dos semanas de feria en la caseta de El Gaviero. Raúl Quinto dará a conocer su novedad Idioteca en el Teatro Apolo el jueves, día 20 de mayo, a las 20:00 h. La presentación correrá a cargo de Miguel Gallego, profesor de la Universidad de Almería.

Por último, el día 21, en la mítica librería “Arrebato” de Madrid se presentará la última entrega de la colección “Guairo”, Postal de olvido de Verónica Aranda. Cabe destacar que este delicado y sugerente poemario es el resultado de una acción en la que la poeta envió postales a diversos amigos repartidos por el mundo para posteriormente recuperarlas con las huellas de sus viajes en el tiempo y en el espacio.







lunes, 12 de abril de 2010

El Gaviero y el mar: fragmentos literarios para navegantes

Foto: Ana Santos Payán


Cape Cross (Namibia)


El aislamiento es como este hotel

de muros gris lavanda, desolado

fuera de la estación vacacional.

De repente sentimos

un deseo imperante de escribir

a los viejos amantes: la memoria,

el desaliento de la lejanía,

el olvido que encierra una postal

desde una playa atlántica con niebla,

chacales y preguntas silenciadas.


Más allá los desiertos, el aullido

de colonias de focas en la costa

donde los portugueses dejaron una cruz.


Poco más queda de los navegantes.


Verónica Aranda, Postal de olvido, El Gaviero Ediciones, 2010.