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miércoles, 26 de febrero de 2014

Madrileños, presentación a la vista

Mañana 27 de febrero os esperamos a todos en Arrebato a las 20:00 h

Una presentación única, 
una domadora que os mostrará el extraño horizonte que une imagen, poesía y dramaturgia, 
una banda sonora extraordinaria interpretada por dos magas de la flauta y el piano, 
y como maestra de ceremonias una mujer dedicada por completo a la palabra.


Si queréis saber algo más sobre el libro os dejamos la reciente reseña de Antonio Cruz Romero y algunas grabaciones que os informarán sobre lo que puede ocurrir mañana:

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martes, 28 de enero de 2014

El domador de objetos - Banda Sonora

Ayer os anunciabamos que en breve compartiríamos las grabaciones de la Banda Sonora de El domador de objetos. No hemos podido esperar más y aquí os ofrecemos un par de vídeos de los ensayos y de la presentación en el Auditorio de El Ejido. 

Con todos ustedes: 

Carmen Fernández Agudo y su kamishibai o teatro de papel
Pilar Romero a la flauta
Maite Palomo al piano

Disfruten


El domador de objetos, present

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miércoles, 15 de enero de 2014

Regalos que dejó el 2013: Tao Lin. VOMIT. Poesía



a veces cuando pienso en “el mal” veo ‘diminutos e
incorpóreos tentáculos vagamente sensuales’ moviéndose
a distintos ritmos frente a muchos motores “grasientos”
de diferentes tamaños que giran muy lentamente y a un
volumen descabellado, que de algún modo parece “muy
alto” y “silencioso” a la vez, de manera que no sé con
certeza si todos giran en la misma dirección, y el fondo es
“sugerentemente” negro de manera que hace parecer que
hubiera quizá cientos de miles o infinitamente más tentáculos
y motores “por todos lados” que no pueden ser vistos desde
esta perspectiva y con esta iluminación

a veces cuando me rasco una parte del cuerpo que me pica
siento que existo en un universo en donde sólo se puede llegar
al placer físicamente y sigo rascándome y empiezo a sentir una
especie de “desesperación incontrolable” entonces termino de
rascarme y siento “nada” durante quizá dos segundos como si
estuviera concentrado en algo que no existe

---

veo pastelitos explotar

me veo a mí mismo riendo mucho
y pastelitos explotando
algo peligroso sucede de repente
a mi cara le entra un ataque de pánico
y sufro unas heridas horribles

---

parece seguro que “habrá otros momentos en el futuro en que
echaré de menos cómo me siento ahora” en cualquier otro
momento de mi vida

caminaba de noche por un callejón
cuando me sentí “de repente entrando en la cocina”
temo llegar a ver a alguien alguna vez,
que sea “yo” pero muy de lejos,
haciendo algo espantoso
como pintar desnudo
o agacharse en un rincón, mirando al interior


Tao Lin, Vomit, Traducción de Julio Fuertes

martes, 7 de enero de 2014

Un relato de 2013 que Javier García Rodríguez dejó bajo nuestro árbol





Hace semanas preguntamos a algunos amigos gavieros por qué regalar poesía en Navidad. Javier García Rodríguez, escritor y profesor universitario, nos sorprendió con este fabuloso relato sobre los Magos de Oriente. Queremos volver a compartirlo hoy, día 7, con vosotros. El día 6 queda oculto bajo papel y bolsas, bajo los nervios y el ardor del chocolate con churros. Sin embargo el día 7 tiene la alegría de estrenar, de disfrutar sin prisa el interior de los bellos paquetes que alguien pensó para ti.  Por esa razón volvemos a las palabras aladas de Javier. Disfruten:


POR QUÉ REGALAR POESÍA EN NAVIDAD

Javier García Rodríguez, escritor

En “Libellus de nativitate domini”, un relato algo críptico –cómo si no– de Jorge Luis Borges que formó parte de la colección Borges, el otro y yo (Buenos Aires, Trigo Macareno Editores, 1951), uno de los personajes, Ludovicus Holmesterius, viejo profesor neerlandés de Arameo en la especialidad de Filología Bíblica Trilingüe de la Universität Tübingen formado en la Maastricht Universiteit, se convierte en el hilo conductor de una investigación que demuestra fehacientemente la antigua teoría de que los magos o sabios o reyes –posibilidad esta última menos verosímil, y, por eso mismo, más literariamente sensible de cuajar en el imaginario tan voluble de la nuestra especie que fueron guiados por la estrella (o cometa o luz fulgurante en términos generales: las posibilidades se bifurcan o estallan en múltiples direcciones) desde Oriente, tierra y hogar de Ariosto y de los árabes, estos tres varones santos de luengas barbas y tez variada como un anuncio de unitedcolorsofbenetton que vicariamente representarían la plenitud de las naciones arrodillada ante su rey todopoderoso reencarnado en el salvador de la humanidad, estos hombres que se humillaron ante el infante recién nacido en el pesebre de Belén por imperativo del imperio y de la gestación a término de la hembra humana, dejaron a los pies del considerado desde entonces por sus discípulos tras sucesivos movimientos pseudoheréticos cordero de dios, chivo expiatorio, enviado, el Enviado, en cumplimiento cabal de las obligaciones narrativas inscritas en las profecías antiguas de orden canónico, no dejaron, defiende Holmesterius, cuyas teorías algo heterodoxas ponen sin pretenderlo y sin plan preestablecido cabeza abajo de manera erudita la cronotopografía literaria más al uso, no ofrendaron el oro, el incienso y la mirra que sin ningún detalle narrativo o justificación estructural dignos de mención asegura el evangelio canónico de Mateo (2, 11) fueron el regalo o tributo u ofrenda, sino que entregaron al impúber, que, despreocupado y atento (en una de esas paradojas que tanto gustan a los elegidos y que será marca de actuación futura en su vida pública: dejad que los muertos entierren a sus muertos, mirad los lirios del campo), dormitaba arropado por la calidez bovina y la tozudez de la mula y protegido por las legiones angelicales, algunos manuscritos con escolios y adendas, códices miniados por manos ateridas cuya textura y pigmentación no volvería a verse hasta varios siglos después, papiros bellamente adornados con letras capitulares copiadas posteriormente por las distintas escuelas aldinas, legajos varios impregnados en aceites protectores para conservar delicadísimas tintas naturales, pieles repujadas y alisadas para aceptar inscripciones, soportes todos ellos conteniendo colecciones de versos en lenguas notas e ignotas, en alfabetos manieristas o caducos, en reuniones y asociaciones glíficas de potencia desconocida, i.e. líricas efusiones griegas premonitoriamente sáficas, poemas épicos con vaguedad inspirados en héroes arquetípicos y reales, epístolas morales con trabajos y con días, cantos amorosos cuajados de pechos cual cántaros de miel y reyes embriagados por licores inmediatos, punzantes variedades epigramáticas, caligramas y acrósticos de altísimo valor artístico los primeros y de voluntaria oscuridad los segundos, himnos desatados, salmos medidos y melódicos, diálogos pastoriles de todo melancólico, brevísimas composiciones sobre la naturaleza, en ocasiones también sobre algún tipo de anfibio, aforismos crípticos y veladas alusiones filosóficas a los elementos primigenios (variadas formulaciones sobre el ser, que incluían los números también), notaciones musicales en escalas inauditas, runas escandinavas, tiradas de versos mántricos, bestiarios verosímiles, cosmogonías sintácticas, almanaques ilustrados, cartas de navegación con indicaciones confusas pero imposibles de soslayar por la capacidad embaucadora de las palabras, mapas con ciudades que limitan con ellas mismas, atlas que apartan al viajero, con embelecos rimados, de su destino y le proponen, sin que él mismo lo perciba porque ha caído en el abismo de la sinestesia, un éxodo de sí mismo, leyendas acerca de seres híbridos y hermosos, encendidos versículos plagados de desahogos dionisiacos y extáticos, lenguas vivas, lenguas muertas, cada poema con su piedra rosetta incorporada.

Añade el narrador del relato, en nota a pie de página, que quiso el Destino, comparado este con una hormigonera acelerada en osada metáfora industrial y notado en mayúscula por estrategia magnificadora pero no mixtificante, que Holmesterius, asiduo partícipe en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en Tierra Santa en calidad de asesor representando a su universidad, acompañara a los anticuarios (otras fuentes apuntan a responsables de museos públicos o funcionarios de la cultura o, no es descabellado, expoliadores o contrabandistas experimentados) que en el año de 1947 negociaron sin contemplaciones con Jum’a y su primo Mohammed ed-Dhib, los dos pastores beduinos de la tribu Ta’amireh que habrían encontrado enterrados en una cueva de Qumrán unos rollos con documentación sobre la secta de los Esenios y que serían desde ese momento los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán.

Esto es lo que contaban, según el elusivo narrador del relato, los rollos que conservó Holmesterius (hoy en paradero desconocido) tras aquella reunión con los beduinos: que el regalo epifánico, el presente revelado, el obsequio de la manifestación, fueron los versos pasados y futuros (en esto difieren las versiones, que se mueven entre la alegoría y la profecía) transportados por los magos, guiados por la luz, al pesebre. Termina el relato de Borges como terminan todos los relatos que de verdad importan: sin final (tampoco sería esta la ocasión mejor para explicitarlo, en caso de tenerlo). Sí que se consigna que, según mantienen en todo caso algunos viajeros avezados, es costumbre todavía entre algunas comunidades de beduinos desperdigadas por las zonas más inaccesibles entre Jericó y Masada, en la orilla más fértil del Mar Muerto, reunirse en torno al fuego cada vez que nace un niño y compartir versos compuestos para la ocasión, en ambiente festivo con gran profusión de licores y danzas al ritmo de sincopadas melodías. Ningún otro regalo llevan al recién nacido excepto las palabras de la comunidad traídas desde los extremos del valle, desde las profundidades de las gargantas, lejanas, oscuras; ningún otro regalo sino el rimado presente de la voz común, el obsequio de la palabra clarificadora o de la metáfora brillante (que, también en nota, el narrador borgiano quiere identificar con la estrella y los ángeles, esos seres de luz), las cuales, según se desprende de las crónicas literarias de estos viajeros, si se entregan de corazón, se convierten en calor y en pan y en telas estampadas y en amor y en futuro. 




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jueves, 19 de diciembre de 2013

Equilibristas del asombro

Ilustración de Carmen Fernández Agudo para El domador de objetos.

Equilibristas del asombro

Un circo. Un circo infinito. Un espectáculo de diámetro imposible. Una función caótica y redonda, sin principio ni fin. Una selva de árboles circulares donde perder la razón. Una sobrecarga de imágenes y cuerpos y breviarios. Un trasatlántico con todas las banderas. Retales de civilizaciones extintas desafiando al viento. El universo en miniatura y cada estrella un ser que brilla y se va, brilla y después se va, apagándose en una genealogía sin fin, en un catálogo de lo extraño y de lo
   raro
   de lo raro
   de lo raro

   que alguien se encargará de recoger en un cuaderno del asombro
cuyas hojas son manos solícitas y bocas y miradas y también noches sin sueño y aviones y fiebre y picaduras de mosquito y risas enlatadas
  
   y estupor.

Ana Tapia, El polizón desnudo


El Asombrario cumple un año y El Gaviero recuerda este poema de Ana Tapia y esta ilustración de Carmen Fernández Agudo. Mantener el asombro, caminar sobre el fino hilo de las palabras, un año y otro y otro. Ese es nuestro deseo.

lunes, 16 de diciembre de 2013

El espíritu navideño llega a la gavia en forma de descuento

Sí, gavieros, el próximo miércoles 18 de diciembre os ofrecemos un 20% de descuento en las compras que realices a través de nuestra tienda on-line. Aprovecha la ocasión y regala poesía estas navidades: 

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viernes, 13 de diciembre de 2013

Escaparates: gavieros tras el cristal




Librería Sintagma, El Ejido, Almería.

Con cuya colaboración presentaremos el 17 de enero El domador de objetos, de Carmen Fernández Agudo, en la sala B del Auditorio de El Ejido.

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martes, 10 de diciembre de 2013

Escándalo o poesía? Tetas, pezones, pechos, senos, mamas.



(Imagen correspondiente a la portada del número 2 de Salamandria dedicado al pezón)
Autora: Ana Santos Payán


Sus pechos fuentes de mi pequeño nocturno.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

Tus senos eran dos botones blancos abriéndose bajo la luna.

David Meza, El sueño de Visnu


No hay tetas más hermosas que las tuyas;
ven, reclínate, clávame tus puyas.
por esto, yo tornaría a nacer.
Ángel Guache, Veinte sonetos de amor y una declaración desesperada

El cirujano plástico es el poeta de la medicina y los implantes mamarios son el soneto.
Camilo de Ory, 300



Tengo miedo. Las barrigas respiran. Sin piel y sin huesos
se balancean esos hombres que agarran tetas con sus manos.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre


Descubrir al final de una noche, bruscamente,
que ese amanecer culpable y aquellos tiernos pechos
que nunca osamos imaginar que llegaran a serlo
ya no serán nuestros.

Harkaitz Cano, Alguien anda en la escalera de incendios


Tus pezones no tienen igual
puedo recordártelo
son belleza y diversión
pero nunca resolverán el hambre del mundo
David Fishkind, VOMIT



por favor nada más
que un culito de champán por ver su carita asomar su sonrisa pícara sus
revistas de tetas grandes y su saliva caer desde el cielo a la calva de algún viejo
sin futuro
Maite Dono, Circus girl

y después
nos frotamos los senos con savia de almendro.
Como estamos tan locas ya da igual lo que hagamos.
Como ya hemos pecado es un deber disfrutarlo.
Ana Tapia,  El polizón desnudo


Tiene las tetas descubiertas por un inmenso escote, y un abrigo largo de peluche blanco a punto de taparlo por si las luces que viera giraran rítmicamente. Ya paso junto a ella: Ciao, tesoro. Hai una
sigaretta? Y le doy una.
Antonio Portela, Ciudadano romano

Al levantarse
me han rozado sus pechos
interminables.
Eduardo Moga, Los haikus de tren

las sirenas seducen con olas de cabellos como
líneas de infinitos colores, con senos que te roban la pureza, y más arde la
llama y el frescor que hay en tu corazón, y se agudiza tu sordera
Fatena al-Gurra, Excepto yo



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viernes, 6 de diciembre de 2013

Mandela por Martín Espada


Piedra martillada en grava
para el poeta Dennis Brutus, en sus ochenta

Los oficinistas no sabían, a paso lento por 1963
y la estación Marshal Square de Johannesburg,
que ibas a lanzarte calle abajo entre ellos,
pensando que la policía jamás dispararía a la multitud.
El sargento Kleingeld no sabía, mientras escapabas
de sus manos fisgonas y la pistola en su cintura,
que un día sería una nota a pie de página en el libro de tu vida.

El policía disfrazado en la esquina no sabía,
taladrándote una bala en la espalda, que hoy su manotazo
se hallaría detrás de una vitrina del museo del apartheid.
Los transeúntes no sabían, mientras observaban
al hombre de color retorciéndose rojo en el suelo,
que sus zapatos resbalarían en la sangre por años.

Los hombres de la ambulancia no sabían,
cuando doblaron la camilla y se rehusaron a llevarte
al hospital para blancos, que se sentarían eternamente
en la sala de emergencias del infierno, hirviendo de una dolencia
que les oscurece la piel y los deja clamando por jabón.
Los guardias de Robben Island no sabían,
cuando martillabas la piedra en grava con Mandela,
que la Sudáfrica de sus padres
sería piedra martillada en grava por los presos
que de día soñaban una república de votantes
pero no podían orinar sin el permiso de un guardia.

¿Tú lo sabías?
Cuando la bala explotó las estrellas
en el cosmos de tu cuerpo: ¿sabías
que otros leerían manifiestos bajo tu luz?
¿Sabías que —después de que la ambulancia para blancos se fue,
antes de que la ambulancia para gente de color llegara— si es que sobrevivías,
desterrarías el apartheid de la ambulancia
con Mandela y un millón de manifestantes
bailando en cada funeral?
¿Sabías, dándole duro con el martillo a la cara estoica de la piedra,
que un estado policíaco no es nada más que un bloque de piedra
esperando la alquimia del polvo?
¿Sabías que, cuarenta años después,
presidentes de universidades y profesores de inglés
alzarían su copa de vino a tu nombre
y se preguntarían qué poesía podían escribir
con una bala en la espalda?

¿Qué sabe la gente a la que llamamos profetas?
¿Pueden conjurar el mundo a cuarenta años de ahora?
¿Pueden los poetas separar las nubes por una visión en el cielo
tan fácilmente como unas cortinas rozando el escenario?

Una barba no es una marca de profecía
sino la historia del rostro de un hombre.
Ningún ángel te empujó hacia la multitud:
corriste porque la sangre que fluía hasta tu corazón
te advirtió que una tumba de prisión iba a tragarte.
Ningún oráculo desplegó un banquete de reivindicación ante ti
en una visión: tú enviaste por correo tus poemas proscritos


pasándolos como cartas para tu hermanastra
porque el silencio del mundo
era una tormenta rebalsándote los oídos.

Sudáfrica sabe. Nunca le digas a un poeta: No digas eso.
Incluso mientras los guardias te miraron cabeceando en tu celda,
Incluso mientras pasaste los dedos por los puntos frescos luego de la bala,
las palabras palpitaban dentro de tu cráneo:
Sirenas nudillos botas. Sirenas nudillos botas.
Sirenas nudillos botas.

Martín Espada, La república de la poesía, traducción de Oscar D. Sarmiento.

sábado, 16 de noviembre de 2013

viernes, 15 de noviembre de 2013

El libro más allá del libro: Qué la fuerza te acompañe II

Completamos la entrada anterior con la pieza musical objeto de celebración. Esperamos que os guste.



Commisioned by Ana Santos Payán, Director of El Gaviero Ediciones. * 



Cover: Serie "12.881 120507 SPACESHIPEARTH" by Paula Lloveras.

lyrics

Fragments of "El fin de Alderaan", a poem by Ana Gorría.

"[…] Escombros […] paz […] última habitación de la impotencia. […] cicatriz del miedo donde mi voz se agota. […] mi voz se arruina.
[…]
Mi corazón es musgo en la ceniza."

In: AAVV, "Que la fuerza te acompañe", El Gaviero Ediciones, 2005.
http://www.acceda.com/host/elgaviero/libros/salamandria1.htm

credits

released 25 May 2
Susan Campos, composer, voices and analog sound effects.http://www.susancampos.es/



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miércoles, 13 de noviembre de 2013

El libro más allá del libro: Qué la fuerza te acompañe

Hoy Susan Campos estrena en Costa Rica una obra que nos dedica a Ana Gorría y a mí. Se trata de la pieza de poesía sonora: Alderaan´s Mermaid 2012. 

Estoy muy emocionada y lo comparto con vosotros porque una vez más, los libros en manos de los lectores pueden transformarse y deleitarnos con otros lenguajes. 

Aquí os dejo todos los datos



PROGRAMA DEL CONCIERTO

I. "Alderaan's Mermaid" (2012), poesía sonora sobre versos de Ana Gorría. Autora: Dra. Susan Campos. Comisión de Ana Santos Payán, Directora de El Gaviero Ediciones (España). Estreno en Costa Rica.



 Fotos : Serie "12.881 120507 SPACESHIPEARTH" by Paula Lloveras.




Fragmentos de "El fin de Alderaan", un poema de Ana Gorría.

"[…] Escombros […] paz […] última habitación de la impotencia. […] cicatriz del miedo donde mi voz se agota. […] mi voz se arruina.
[…] Mi corazón es musgo en la ceniza."

Sobre la obra:
“Alderaan`s mermaid” está basada en un poema de Ana Gorría e inspirada a su vez en una serie de Paula Lloveras, la obra de Cathy Berberian y Luciano Berio, sumando una incursión en la “performance vocal subacuática” (guiada por los estudios de Nina Eidsheim), la investigación en improvisación y algunas formas de creación electroacústica sobre la base de "bio"-"zoo" músicas.

Artistas sonoros invitados:
- Achromatic Prods (Alejandro Sánchez Núñez) "artista residente" DEBATES SONOROS-UCR Turrialba, Emac Baquiack (artista visual invitado) en colaboración con: J. Anchia, J. Blanco, J. Cartin, A. Loria, M. Martínez, y F. Pérez (estudiantes UCR-Turrialba).

- Jonatán Albuja

- José Duarte (Sonorum)

- Otto Castro

- Piratas del cosmos: (Alonso Fonseca, Esteban Astorga, Mariela Richmond, Alonso Cruz, Pía Sandoval, Jorge Salazar, Daniel Astorga, Joan Villaperros)

- Sergio Sasso

- Susan Campos Fonseca

- Vincent Martial

Para mayor información: http://www.facebook.com/CES.EAM y http://goo.gl/4r40Ze
Sobre Susan Campos: http://www.susancampos.es/blog/


El poema de Ana Gorría apareció en la Antología poética dedicada a la Guerra de las Galaxias. Qué la fuerza te acompañe.


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viernes, 8 de noviembre de 2013

La manzana no estaba envenenada. Pequeño homenaje a Pablo Neruda.



Oda a la manzana 

A ti, manzana,
quiero
celebrarte
llenándome
con tu nombre
la boca,
comiéndote.

Siempre
eres nueva como nada
o nadie,
siempre
recién caída
del Paraíso:
plena
y pura
mejilla arrebolada
de la aurora!
Qué difíciles
son
comparados
contigo
los frutos de la tierra,
las celulares uvas,
los mangos
tenebrosos,
las huesudas
ciruelas, los higos
submarinos:
tú eres pomada pura,
pan fragante,
queso
de la vegetación.

Cuando mordemos
tu redonda inocencia
volvemos
por un instante
a ser
también recién creadas criaturas:
aún tenemos algo de manzana.

Yo quiero
una abundancia
total, la multiplicación
de tu familia,
quiero
una ciudad,
una república,
un río Mississipi
de manzanas,
y en sus orillas
quiero ver
a toda
la población
del mundo
unida, reunida,
en el acto más simple de la tierra:
mordiendo una manzana.

Pablo Neruda, 1956

martes, 5 de noviembre de 2013

Muy pronto en El Gaviero: El domador de objetos de Carmen Fernández Agudo



Quién es Carmen Fernández Agudo?

Me llamo Carmen Fernández Agudo. Vivo en Almería. Soy logopeda, titiritera e ilustradora. Mis fuentes de inspiración son el teatro y los niños, con los que trabajo a diario en la escuela. Juego con palabras, dibujos, signos y sistemas alternativos de comunicación.

Hace unos años descubrí el tórculo, el grabado y las tipografías móviles. Mis manos se mancharon de tinta y aprendieron el arte de grabar en la Escuela de Artes y Oficios, en un claustro antiguo de Almería. Sigo aprendiendo, asistiendo a ferias y talleres de ilustración y grabado. En ocasiones imparto talleres en los que intercambio conocimientos. Uno de los que más me gusta es la ópera de títeres "El retablo de Maese Pedro" con la que actué en distintas ciudades, entre ellas en Nueva York.

Me fascina crear, divertirme y compartir con la gente todo lo que hago. Por eso de vez en cuando participo en exposiciones con otros artistas y también de forma individual.

Me relaja hacer submarinismo, bailar funky y comer con los amigos.



Qué piensa Carmen de El domador de objetos

Los personajes que circulan por este libro surgen de un imaginario personal muy influido por mis experiencias y vivencias teatrales. Pero también dentro de esta obra podemos encontrar una bombilla, una lata, un tarro o unas cerillas. Hay un acercamiento a la poesía visual, donde cada objeto, cada imagen, funciona como decorado, como parte del juego y el azar, como un espacio ilusorio e irreal. 
No todo es lo que parece. Ocultos en la cotidianidad de estos grabados se esconden el absurdo, el humor, y por qué no, la greguería. Es esta ironía de las imágenes reconocibles la que establece un juego con el lector, y la que conduce por caminos de ilusión y sombra, de blanco y negro. Los personajes son reconocibles y sus acciones portadoras de una entrañable expresividad gracias a la técnica del grabado con linóleo, que permite un leguaje de trazos personales, espontáneos, que crean una historia de encuentros y desencuentros entre la imagen y la palabra.



Selección de la autora


Detalle ilustración
El libro

Autora: Carmen Fernández Agudo
Título: El domador de objetos
ISBN: 978-84-15048-18-3
Colección: Salamandria 16
PVP: 16€

Datos técnicos
Primera edición, 666 ejemplares
32 páginas 

27 x 17 cm
Papel:  Ciclus offset de 250 gr
Cubierta: Cartón Kraft liner de 3o0 gr
Tipos: 
!Sketchy Times 


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domingo, 27 de octubre de 2013

El gaviero y el mar: fragmentos literarios para navegantes

Foto: Ana Santos Payán

Y supe también que, cuando ese mar está en una calma aún mayor, ya no se distinguen ni los peces, sino solo el agua, el agua sin más. Pero a los seres humanos no suele bastarnos con los peces, y mucho menos sim­plemente con el agua; preferimos las olas: nos dan la impresión de vida, cuando lo cierto es que no son vida, sino solo vivacidad.

Pablo d’Ors, Biografía del silencio, Breve ensayo sobre meditación, Siruela.





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