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jueves, 19 de septiembre de 2013

La bicicleta como alternativa poética


Humo como ofrenda al alma
de la bicicleta apoyada en la pared.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro


Parían a sus hijos al otro lado del cementerio de bicicletas,
allí enterraban a los muertos de noche
en grescas afiladas con puñal y espada;
allí enterraban a los hijos de los muertos,

Tendidos a infinito, doblados como radios
increíbles de bicicletas prehistóricas
deformados por el tiempo llegamos a este hangar
[con la forma de la ría de Ortigueira en los talones
y una Tierra de Campos arada nuca arriba,
todo Origen Olvidado que empieza por o y también por cero]
a este margen de papel del color de un hueso extinto.
Estíbaliz Espinosa, papel apunto de


sólo se hacen 16 años una vez! me huele la boca a donut light
tal vez en el cielo haya más sitio
ha roto 4 camas, 6 tazas de retrete y 5 bicicletas
regresar a ese instante feliz
y morir lejos de la cárcel de trenzas
Elise Plain, Pan para la princesa

Son las once y media. Las bicicletas esquivan el agua de las fuentes mientras el sol de la primavera calienta la hierba y le otorga el brillo y la materia.
Antonio Portela, Ciudadano romano

PORQUE tengo tanto tanto miedo porque siempre tuve un miedo porque la luz calmada en el espejo refleja tus cosas porque hay locos que me siguen en bicicletas amarillas de segunda mano
Maite Dono, Circus girl

Me buscarás, TÚ, en los circos y teatros, en los cuadros de bailarinas de ballet, en bicicletas rosas con blancos canastos. Y allí estaré. Mi piruleta remendada, mis ojos verdes, la felicidad a flor de piel
Alejandra Vanessa, El hombre del saco

Lo peor debe ser cuando llevas tanto tiempo de pie en la bicicleta que sentarse ya no es posible. Cuando estás entre los mejores, cualquier gesto quiere decir algo, y eso lo sabe muy bien el perdedor. 
Juan Manuel Gil, Inopia


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jueves, 22 de agosto de 2013

Gavierízate: los marineros del pasacalles "Aquavelos" ya lo hicieron

Foto: anagaviera


Factura de la luz. Estos horizontes móviles pueden con todo. Nada los amenaza, nada los arrasa. Soportan, como columnas de humo, la belleza.
Estíbaliz Espinosa, Papel a punto de de

Foto: anagaviera


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jueves, 1 de agosto de 2013

Soria remember

La Caseta
Fotos: Anna Belén García

Foto: Anna Belén García
Los libros 
Fotos: Ana Santos Payán


Los gavieros

Pedro, Paola y Óscar
Foto: Anna Belén García
Los reencuentros
Pedro + Ciudadano Mestre
Ana + Paz
Ana + Begoña
Txema + Estíbaliz + Pedro
Foto: Ana Santos Payán
Foto: Begoña


Foto: Mendi


Foto: Anna Belén García

El Barco Gaviero
Foto: Anna Belén García 
Foto: Anna Belén García
La Pamela
Foto: Begoña

El recital
Poesía del asfalto con Paz Cornejo + Óscar Santos
Foto: Anna Belén García
Las lectoras y las firmas
Foto: Ana Santos Payán
Foto: Ana Santos Payán
Los momentos sepia


Las señoras que



Las risas
Maite Dono + Estíbaliz Espinosa
Alberto García-Teresa + Óscar Santos

Foto: Ana Santos Payán
Foto: Ana Santos Payán
Los ensayos 
Maite + Pedro 
Maite + Estíbaliz
Foto: Ana Santos Payán
Foto: Ana Santos Payán
El público
Fotos: Ana Santos Payán



La lluvia
Foto Ana Santos Payán
Las voces del Agua
Estíbaliz Espinosa +Maite Dono +Pedro López
Fotos: Ana Santos Payán


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martes, 9 de julio de 2013

Poesía a la intemperie


Allí estaremos con bellos libros, magníficos autores, buenos amigos y mucha poesía.

Martes 16: Poesía del asfalto: recital de Óscar Santos y Paz Cornejo.
Sábado 20: recital-espectáculo de Estíbaliz Espinosa y Maite Dono.


Soria siempre maravillosa y cercana.

Os esperamos.


viernes, 14 de junio de 2013

Donar sangre en cada verso


Ilustración de Ana Canteras para Cenicienta en Sangre de Begoña Callejón
Mira la sangre y bébela
Maite Dono, Circus girl

Aprendemos que la tierra oculta agua y que los animales ocultan sangre. 
Ana Tapia, El polizón desnudo

palabras invisibles que fluyen
como sangre de una herida mortal
Germán Guirado, Menos tú


De mí mana la vida
y ellos abren sus bocas para libar la sangre
pactada.
Sara R. Gallardo, Epidermia

La muerte y sus heridas que supuran,
la muerte y sus quirófanos precarios,
cuando la madrugada escupe sangre
sobre algún sequedal con girasoles.
Verónica Aranda, Postal de olvido

Un ábaco de sangre te dio la cifra exacta, el día preciso, la transparente hora. 
Antonio Lúcas, Qué la fuerza te acompañe

La sangre es la vida
Branca Novoneyra, Almanaque poético

Esta lluvia de números de códigos
que van entrelazándose que tejen
la sangre en las arterias y la savia
en el núcleo de anillos de los árboles
José Pablo Barragán, La Nave


Escribí tu sangre y tu sangre me volvió un campo de uvas el vientre.
David Meza, El sueño de Visnu

Yo no sé nada de las ratas que nadan en mi sangre
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

Los dientes convocan sangre, la paralizan.
Estíbaliz Espinosa, papel a punto de

Un corazón, un solo cuerpo,

y en las venas
sangre, y más sangre
para el pájaro oblicuo
de la eternidad.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

Arden los ojos
en un poniente de ciruelas
y de sangre derramándose.
Carles Duarte, Los inmortales

Cadencia de sangre agolpada contra el espigón.
Natalia Manzano, Apnea

¿mintiendo como los colores artificiales a los insectos,
o prometiendo
con la levedad de la sangre de la amapola blanca
endulzar los tallos de los glóbulos rojos?
Sofía Rhei, Química

Si me abrigas prometo cauterizarte cuando sangres
Maite Dono, Sobras

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lunes, 27 de mayo de 2013

Virginia Woolf como excusa para la complicidad

1. La librera.
Ana Amézcua, la librera, me adelanta que la editorial del mes x será Lumen y que traerá a la librería la exposición de piezas que ilustran la nueva edición de Un cuarto propio de Virginia Woolf. Me pregunta si querría acompañar a la editora, Silvia Querini, que dará una charla sobre la autora. Lo pregunta con cautela pues sabe que me da pánico enfrentarme al público y ante su sorpresa acepto. Me hace feliz la idea de conocer a una editora con la trayectoria de Silvia.

2. La  hija
Llamo a Luna, le cuento que presentaré a Silvia Querini en Almería. Luna se alegra, habla con cariño de la editora y me recuerda el día que salimos a comprar juntas Un cuarto propio.

3. La red social
Silvia y yo conectamos. Esto no debería importar pero el guiño cinematográfico me parece gracioso.

4. La escritora
Reviso viejas lecturas, vuelvo a los diarios, recomendación del poeta Javier Rodríguez Marcos. Me detengo en una señal al margen. La página está señalada con una tarjeta postal antigua, comprada en algún mercadillo. Un hombre me mira fijamente. Boticcelli es un autor de detalles. Boticceli siempre me roba el aire. Pero volvamos a la cita, en ella Virginia Woolf dice "el pasado es hermoso, nunca se comprende una emoción en su momento".

La lectura es igual de hermosa, pero no digo más, pues en el orden original de los acontecimientos, esta reflexión aún no se ha producido.


5. La hija secreta (de Virginia Woolf)
Leticia Bergé 

6. Las piedras
Me obsesionan -en ciertas posturas- la caverna de Platón,
la caña de Pascal, la almohada de Shonagon,
el sello del anillo de Spinoza, el brazo perdido de Valle y sus barbas
y las de Tolstoi y las de Whitman, similares en caos y alegría.
El maldito maletín negro de Benjamin
y la calidad de las piedras en el bolsillo de Woolf.

                                                   Estíbaliz Espinosa, papel a punto de 


7. La persiana
Vuelvo a la información desordenada, entiéndanme, a posteriori las conexiones se ven más claras. Silvia sube cada día la persiana de su despacho pensando en su responsabilidad con la vida y  la literatura. Virginia Woolf sube la persiana del pensamiento sobre la mujer de las escritoras más jóvenes.

8. La enfermedad
-Virgina Woolf: muerta / cáncer de agua
                                                   Luna Miguel, La tumba del marinero

9. El agua


Pienso en ti…

Como pipas en una placita

Ciega de…

Miguitas de pan a los estorninos

Wolf

Woolf

Sangre de poeta loco

Piret

Piedras al río

Piedras en los bolsillos y al Ouse

Woolf al Ouse

Lluviosa

Quién dice…?

Qué dice?

¿?

Madre…

Maite Dono, Sobras

10. Las respuestas
Cuando Ángel Arqueros y Teresa Claramunt leyeron a Virginia Woolf, intuyeron que un día x responderían con su experiencia a mis dudas?

11. La narradora, Un cuarto propio y la pregunta
Por mi parte, sólo quiero dejar constancia de que Virginia, con este libro, ha hecho más por mí que la mayoría de libros, hombres y mujeres. Como a día de hoy el cuarto propio y el dinero son difíciles para todos pero no inaccesibles por sexo, lo que necesitamos es el talento y que alguien nos diga al otro lado: señoritas, ya no hay más excusas.
No las hay. Ahora, a trabajar.

Y por ti Silvia, qué hizo por ti Virginia Woolf?

12. La editora
La lectura de Virginia Woolf es como el pasado para Virginia Woolf. Volver a Virginia es regresar a la emoción que nunca comprendimos, buscarla en otras voces y apuntalar con su sensibilidad un catálogo. Un catálogo es una casa. Silvia nos invita a pasar. Pasamos.


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viernes, 17 de mayo de 2013

Día de las Letras Gallegas + Día Mundial de Internet = Estíbaliz Espinosa = papel a punto de

Hoy celebramos el Día de las Letras Gallegas y El Día Mundial de Internet. En la gavia la suma de estas dos celebraciones tiene nombre de mujer: Estíbaliz Espinosa. Quien conozca a Estíbaliz entenderá perfectamente nuestra lógica matemática: navegante de primerapixel, interconectora, voz, descifradora, trama, capturadora, cosmonauta, scifipoeta...

El Gaviero tuvo la suerte de publicar en 2011 la versión en castellano de su maravilloso poemario papel a punto de. Hace a penas dos meses la autora quiso compartir con todos nosotros la versión original en gallego. Aquí os dejamos este regalo. Aquí os compartimos la música de Estíbaliz, aquí sus palabras sin tinta.

Pincha aquí

La ilustración de portada es de Thomas Allen
y en el interior encontramos una ilustración de Pablo Gallo.

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martes, 7 de mayo de 2013

Shadow: pequeña antología de la oscuridad


Foto: Ana Santos Payán
sombras en las que creemos haber visto algo
Estíbaliz Espinosa, papel a punto de

Su corazón es un nervio nocturno que se atora a las sombras del cuerpo
David Meza, El sueño de Visnu

suben las sombras del dolor,
se alejan los recuerdos
y se moja el mar de luz
Carles Duarte, Los inmortales

La vida se detiene aquí. Sombras cálidas abrazan mi destino.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

Te preguntas si desde fuera
habrá forma de nombrar las sombras.
Harkaitz Cano, Alguien anda en la escalera de incendios

–Sí, cariño, todo está bien– te ofreceremos una de sombras para
que puedas perderte.
Natalia Manzano, Apnea

volar a muchos
centímetros del suelo hablar con las sombras
Maite Dono, Circus girl

Mi amor siempre viaja en tren
a la velocidad de las sombras
que alivian la violencia solar.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

me debato entre sombras
y alfileres de agua
Raúl Quinto, Qué la fuerza te acompañe

Quizá hubieses querido
proyectar en tus palmas, por las sombras,
sobre el temblor de todo lo tocado
el animal del miedo que eras tú.
Lorenzo Oliván, La noche a tientas

Las sombras no
mellan el resplandor:
la luz es sólida.
Eduardo Moga, Los haikús del tren


Vistiendo sombras
Ana Gorría, Araña

ser sobre la tierra
y no ser
sino sombras
nómadas bajo la vía láctea
Juan Manuel Barrado, Fragmentos de cal

Sobre la pantalla del televisor
sintonizado en un canal de cocina
nuestra sombra se llena
lentamente
de nieve gris
y ruidosa.
¿Qué nos habrá traído hasta aquí?
¿Qué será eso que nos hipnotiza
más allá de la materia?
Alberto Santamaría, Interior metafísico con galletas

Y corro entre los fantasmas
Que me dan la leche de sus sombras irisadas
Y veo a mi madre
Y corro
Y me corro
Maite Dono, Sobras

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martes, 19 de marzo de 2013

Él es mi padre: pequeña antología

Anna y su padre José Luis. 


Mi padre juega al ajedrez contra la noche. Mi padre es un cisne negro. Me siento completamente solo. Bajo mis piernas van creciendo los países. Mi padre camina por esa arquitectura y la tinta de estos versos se escurre por toda la hoja, como una sucesión de accidentes en un callejón del que nadie sabe nada y del que la nada lo sabe todo.

David Meza, El sueño de Visnu
A veces sueño
que mi padre es una guitarra, 
con un agujero en el pecho 
donde la música 
palpita entre mis dedos.

Martín Espada, Soldados en el jardín


He visto a mi padre. Apaleado. Abriendo la cárcel de la materia. Rodeado de serpientes en un foso azul. Se diría que eres como siempre, un niño difunto. Espero que estés bien. Sin una pistola en la mano ni los ojos desiertos.

Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

donde hubo paraíso

mi padre pone en marcha la dinamo

perfecciona la rueda

macha los ajos

naturalmente

en mitad del camino de la vida

Juan Manuel Barrado, Fragmentos de cal


Matar al padre, o al vecino, o a un grupo de jovencitas descocadas. Eso mismo. Porque es vuestra  sangre lo que brota en los manantiales secretos de la literatura, vuestro dolor conjugado el que articula los ritmos del poema perfecto, la música que sale de vuestras venas y a vuestras venas regresa. Eso mismo, poco más.

Raúl Quinto, Idioteca


Y mi padre se golpeaba contra las paredes de cristal
Y mi madre lloraba
Y mi padre sangraba como un jodido cerdo
Y mi madre gritaba como una jodida histérica
Y yo los veía perdidos y nada podía hacer salvo observar la escena
Con tanta indiferencia
Con tan jodida frialdad
Maravillada ante tanta frialdad

Maite Dono, Circus girl

Mi padre conducía más tranquilo siguiendo las líneas del tendido eléctrico. Le hacían sentirse fuera del coche, me confesó una vez.

Pablo López Carballo, Crea mundos y te sacarán los ojos


Me obsesiona también
-ya puestos en el núcleo mi padre.
De niña me obsesionaba
que no me hubiese conocido a mí.
Ahora me obsesiona
no ser yo quien lo conozca.
Sería un buen tipo?
Era tan joven como viejas las cenizas
de una hornacha castellana que vi un día.
Alguien en una estación me dijo
que mi padre había escrito una novela.

Estíbaliz Espinosa, papel a punto de


Mi padre nació en un vagón
del tren del brandy;
mi padre se enamoró por primera
y última vez en ese tren;
en ese tren,
mi padre dejó que el licor
corriera por sus venas
tal que el tren por las vías de plata.


Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro
Dime, Padre,
si no fuiste Madre al crear el mundo.

Teresa Domingo, Luzbel de penumbra


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lunes, 4 de febrero de 2013

Células rebeldes versus poesía

Foto: Ana Santos Payán
El mundo piensa en mí y en esas otras células de cáncer
que le besan la vida.
David Meza, El sueño de Visnu

De nuestro afecto por la proliferación de la materia nacen dos patologías: la ciudad y el  cáncer. Ambas tienen que ver con el miedo a morir.
Estíbaliz Espinosa, papel a punto de

Mi moral es liviana como las raíces de mis algas. Es un pez espada que parte los brazos de mis pescadores y las lianas del mar. Es un cáncer que se esconde en la moraleja del cuento que voy a contarte...
Pedro Casariego Córdoba, Qué más da

Igual que el sueño, vuelve
la tarde a ser carne apagada,
cáncer en las paredes de la luz.
Ana Gorría, Araña

Cada cual acarrea
su radiografía bajo el brazo.
Su cuota de cáncer, su abandono,
su ojo de cristal o su guante ortopédico.
Que nos aspen si eso no nos remueve algo dentro.

Pesa vivir en un planeta redondo
Pesa pertenecer a un mundo con estrías
Pesa la peluca que disimula el cáncer
Pesa la belleza
Pesa el milagro, el aburrimiento
Lo sagrado y lo profano
De todas todas, pesa el ser
Maite Dono, Sobras

El poeta se estaba muriendo:
el cáncer refulgía por su cuerpo
y lo tenía dando vueltas en cama para matar las llamas.
Aún así, cuando el teniente irrumpió en el piso de arriba,
Neruda se encaró y le dijo
Aquí sólo hay un peligro para usted: poesía.
Martín Espada, Soldados en el jardín

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