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martes, 10 de diciembre de 2013

Escándalo o poesía? Tetas, pezones, pechos, senos, mamas.



(Imagen correspondiente a la portada del número 2 de Salamandria dedicado al pezón)
Autora: Ana Santos Payán


Sus pechos fuentes de mi pequeño nocturno.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

Tus senos eran dos botones blancos abriéndose bajo la luna.

David Meza, El sueño de Visnu


No hay tetas más hermosas que las tuyas;
ven, reclínate, clávame tus puyas.
por esto, yo tornaría a nacer.
Ángel Guache, Veinte sonetos de amor y una declaración desesperada

El cirujano plástico es el poeta de la medicina y los implantes mamarios son el soneto.
Camilo de Ory, 300



Tengo miedo. Las barrigas respiran. Sin piel y sin huesos
se balancean esos hombres que agarran tetas con sus manos.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre


Descubrir al final de una noche, bruscamente,
que ese amanecer culpable y aquellos tiernos pechos
que nunca osamos imaginar que llegaran a serlo
ya no serán nuestros.

Harkaitz Cano, Alguien anda en la escalera de incendios


Tus pezones no tienen igual
puedo recordártelo
son belleza y diversión
pero nunca resolverán el hambre del mundo
David Fishkind, VOMIT



por favor nada más
que un culito de champán por ver su carita asomar su sonrisa pícara sus
revistas de tetas grandes y su saliva caer desde el cielo a la calva de algún viejo
sin futuro
Maite Dono, Circus girl

y después
nos frotamos los senos con savia de almendro.
Como estamos tan locas ya da igual lo que hagamos.
Como ya hemos pecado es un deber disfrutarlo.
Ana Tapia,  El polizón desnudo


Tiene las tetas descubiertas por un inmenso escote, y un abrigo largo de peluche blanco a punto de taparlo por si las luces que viera giraran rítmicamente. Ya paso junto a ella: Ciao, tesoro. Hai una
sigaretta? Y le doy una.
Antonio Portela, Ciudadano romano

Al levantarse
me han rozado sus pechos
interminables.
Eduardo Moga, Los haikus de tren

las sirenas seducen con olas de cabellos como
líneas de infinitos colores, con senos que te roban la pureza, y más arde la
llama y el frescor que hay en tu corazón, y se agudiza tu sordera
Fatena al-Gurra, Excepto yo



Todos nuestro libros en
www.elgaviero.com


viernes, 8 de febrero de 2013

Mi padre y yo. Un western. Dos reseñas y una entrevista


Foto: Ana Santos Payán
Mi padre y yo. Un Western por David Urgull para Factor Crítico

Los juegos freudianos existían antes de que el doctor Freud hablara de ellos, pero fue el vienés quien les dio nombre y cierto colorido onírico con olor a puro. Las relaciones paterno-filiales siempre han dado para mucho y por mucho que cambien los parámetros familiares seguirán dando para más. En eso pueden estar tranquilos los defensores de la familia tradicional, esos que enarbolando la cruz reclaman un único modelo familiar, los papás (el Papa también) seguirán jodiendo a los hijos y viceversa. Los lazos familiares son un tópico literario, uno de los grandes temas desde que el ser humano aprendió a reflexionar sobre sí mismo, como el amor y la muerte. Son los cimientos que marcan nuestro carácter, los pilares indivisibles que nos hacen ser lo que quiera que seamos y que en el caso de los escritores siempre quedan visibles en su narración. Luego está el enfoque que se le quiera dar (o que se le pueda dar) a esa relación tan íntima que cada cual tiene con su progenitor. Los hay que optan por la introspección psicoanalítica y sacan sus fantasmas a relucir en cada frase compartiendo las torturas internas con el lector. Los hay que prefieren la aniquilación total de aquel que aportó su semen para que él existiera y practican un fratricidio sangriento y macabro con luz y taquígrafos.  Los hay que lo camuflan y hacen juegos de sombras con ese espectro del que nunca logran librarse. Por último, los hay que eligen el humor, la ironía, el sarcasmo, para enfrentarse cara a cara, para dejar las cosas claras con su papi. Juan Manuel Gil pertenece a este último grupo.
Juan Manuel Gil es un treintañero que le da al verso; que nació en Almería; que estuvo algún tiempo bajo las faldas protectoras de la Fundación Antonio Gala, aunque no parece que la experiencia le haya dejado mayores secuelas; que escribió un buen libro de rimas hace unos años: Inopia, Premio de Poesía Andalucía Joven 2008; que colabora en La voz de Almería; que fabrica un blog llamado La casa del nadador y que acaba de publicar un libro titulado: Mi padre y yo, un western.
Ya el título merece por sí solo toda la atención. Es en sí mismo un verso redondo, un aforismo inapelable, toda una narración completa, con planteamiento, nudo y desenlace al más puro estilo Monterroso, un microrelato que le dicen ahora. Con eso valdría, no me digas más, Juan Manuel, sé de qué me hablas, mi padre y yo, un puto duelo al sol, mi padre y yo, solo ante el peligro. Sin embargo hay que abrir el libro, es corto, apenas cuarenta páginas, así que no da pereza. El prólogo despista y ambienta a la vez, como una buena melodía de armónica al más puro estilo Morricone. Y enseguida empieza el tiroteo, porque eso es este libro, un tiroteo incesante entre un hijo que busca al padre y un padre que dispara todo el cargador contra su hijo. Ahora bien, no hay que asustarse, no es una película de Peckinpack, aquí no muere nadie. Más bien al contrario, el tambor del revólver del padre está cargado de retranca, de sorna, de ingenio, de un sarcasmo que te perfora las neuronas y que con socarrona malaleche va mostrando al hijo esas verdades que solo un padre conoce. Un ejemplo, un disparo:
YO: A veces siento un vacío interior que no sé nombrar. Quizá nostalgia. Quizá melancolía. Quizá miedo.
MI PADRE: Juan, si fueses normal simplemente sería hambre.
Y así todo el libro, con el padre siempre disparando entre ceja y ceja sin errar un tiro. Puede parecer, con tanto desencuentro, que esta última obra de Juan Manuel Gil reflexiona sobre la eterna y recíproca pregunta que siempre subyace entre un padre y un hijo: ¿Quién coño eres tú? Así es, pero no. Según se gastan las balas uno va descubriendo la ternura camuflada del padre, la intención didáctica de sus reflexiones, el traspaso de la brújula vital que ayude al vástago a seguir el camino correcto o al menos a no ir por la senda por donde él ya fue. Claro que, como siempre, al final, los hijos hacemos lo que nos da la gana, igual que hicieron nuestros padres con sus padres. Pero algo queda, allá en lo profundo.


¿Está papá?, que se ponga. Por Juan Luis Tapia para Ideal
El trabajo de creación literaria se exhibe a través de "el diálogo intergeneracional de dos seres obligados a vivir cada uno en un momento determinado"

Yo: Papá, ¿cómo estás hoy? / Mi padre: Espera, que es tu madre la que lleva ese asunto. Te paso con ella. /... [Al teléfono]/ Mi padre: Juan, nada, que estoy aquí con la familia charlando de esto y aquello y queríamos preguntarte. ¿A que no pasa nada si me dejo tu libro a la mitad?». Esta es una de las muchas conversaciones padre e hijo que contiene 'Mi padre y yo. Un western' (Ed. El Gaviero), del almeriense Juan Manuel Gil, y que un día colgó en Facebook. «El libro es una recopilación de las conversaciones que mantenía con mi padre, y que trasladaba al Facebook», dice Gil. «Aquellas conversaciones tuvieron mucho éxito y me convertí en un cazador de las contestaciones de mi padre, unas charlas que eran como un duelo de western, de ahí el título del libro», comenta. 'Mi padre y yo' contiene la naturalidad y la espontaneidad de las conversaciones, pero sobre todo un humor que conduce a la reflexión. No ha sido una mera transcripción de los diálogos entre Juan Manuel y su padre, «porque debía crear el personaje, que a la vez es mi padre, recrear las situaciones que se describen, contextualizarlas», explica el autor.
El trabajo de creación literaria también se exhibe a través de «el diálogo intergeneracional de dos seres obligados a vivir cada uno en un momento determinado, en el que salen a la palestra una serie de historias que bien pueden constituir un relato, la confrontación de dos puntos de vista. Dicen que Juan Manuel Gil se encuadra en esa nueva generación de autores españoles con Luna Miguel, entre otros, a la cabeza, así como Camilo de Ory. Su literatura, afortunadamente en estos tiempos de etiquetas y narrativas previsibles, es inclasificable. "Mi padre y yo" va camino de convertirse en un libro de culto. Las razones las da el poeta granadino Antonio Mochón: «El autor da en la tecla exacta para retratar un mundo muy particular, el que se crea entre un padre nada convencional y su hijo, y lo hace mediante unos brevísimos e inspiradísimos diálogos que trazan un camino de aprendizaje donde el humor señala, en un puzzle que el lector enseguida reconoce y recompone, el camino hacia el amor».
«Este libro me pone en mi sitio. Me hace reír y pensar. Me obliga a estar despierto. Me sacude con una ternura absolutamente despiadada. Este libro no lo he escrito yo solo. Bueno, no lo he escrito yo. Mejor aún: seguirá escribiéndose. Aquí subrayo la idea principal: este libro es un extraño divertimento protagonizado por mi padre. Ese hombre que leía novelas del oeste», dice Gil. Ante tanta 'literhartura' llega este frescor que rompe la monotonía experiencial de la poesía, de los textos y recupera la rebeldía literaria. Juan Manuel Gil demuestra que la risa hace pensar, y que no duele.

Fuente: Ideal


"Mi padre y yo. Un western" en el programa "Atrévete a leer". 

Aquí podéis descargar el audio. Fecha de 02/05/13.

Fuente: Radio Ejido


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jueves, 10 de enero de 2013

Imaginando #2013añopoético: fragmentos de poesía gaviera

Foto: Ana Santos Payán

cuando nadaba dentro de mi madre
ya existía la poesía
Juan Manuel Barrado, Fragmentos de cal



Me obsesiona que a esto le llamemos poesía sólo porque
he querido cortar la frase ahí: qué hay de truco en todo eso?
Estíbaliz Espinosa, papela punto de

La poesía es ficción (y un cuerno)

la muerte debe ser
poesía tanto tiene de misterioso
Elise Plain, Pan parala princesa

¿la poesía

no es vida?
Sofía Rhei, Química


me corregías las letras
repetías las líneas confundidas
cada instante me ayudabas a aprender poesía
dicción
y desde tu néctar para mí todo ello creabas
Fatena al-Gurra, Almanaque poético

la poesía es una herida sajada que se cose con el verbo
desgastado
Sara R. Gallardo, Epidermia

Toda poesía
es una puta mierda,
antipoeta
Basho Bin-Ho, Hiperhíbridos


Es, entonces, la poesía el intento por mentir en la menor medida.
Camilo de Ory, 300

Allí donde se detiene la filosofía, comienza la poesía.


He descubierto que la poesía es un juego en el cual está
prohibido seguir las reglas; que es entender que tenemos
el pecho lleno de musgo, de nieve, de agua, de tierra
y de semillas que florecen como soles; que la poesía es
una parvada de golondrinas despedazándote el cuerpo
de adentro hacia fuera; que la poesía es platicar con las
palomas en el techo de las catedrales. He descubierto,
que quizá, incluso, la poesía es.
David Meza, El sueño deVisnu


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miércoles, 3 de octubre de 2012

Demasiados pájaros: breve antología del vuelo

Foto: Ana Santos Payán

Trenzo mi abrazo con el hilo de luz de tu pelo,
con la cuerda que tira de la cometa hacia la nube,
del pájaro a su canto,
de la paloma al centro de la sala de baile,
del pedazo de pan al corazón de la paloma.
Luz Pichel, Almanaque poético

Un pájaro en picado
recorta allá tu imagen
y arroja sobre el iris
el pespunte de un vuelo ávida luz.
Lorenzo Oliván, La noche a tientas

las lentes son la trinchera. se van yendo. idus de
marzo. pájaros sefardíes dan a luz mis pupilas. charcos borrosos.
Sara R. Gallardo, Epidermia

El juez ahuecó
su toga
como un pájaro negro
sacudiéndose la lluvia:
Martín Espada, Soldados en el jardín

imparcialmente pájaros
oxígeno
guerra en nombre de dios
Juan Manuel Barrado, Fragmentos de Cal


Un corazón, un solo cuerpo,
y en las venas
sangre, y más sangre
para el pájaro oblicuo
de la eternidad.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

No conozco el
ECO de la muerte, pero quiero ser el pájaro que mendiga esos labios
moribundos.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

Se ocupa de mis células con método
y se me agita el espíritu cual pájaro
sacadle el corazón mientras está mirando.
Fatena al-Gurra, Excepto yo

Dadme Pájaros y Arrabal por donde perderme en
Tarde en Luna en Sabor en Sal.
Eva Hibernia, Almanaque poético


y algo no metálico cruje ahí dentro,
porque es una de esas pensiones nocivas,
insalubres y peligrosas
y al parecer los colchones están llenos
de pájaros muertos.

No hay más olor que aquel que reescribe el universo
hay música de pájaros y de insectos estallando en la oscuridad como
otro mapa estelar.
Sofía Rhei, Química

Hoy las tripas de los cerdos
están llenas de los cientos
de pájaros volando,
y sólo hay uno en el cielo
escapando.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

Este pájaro no sustituye a la teoría
pero su fe amarilla
en el espacio nos hace débiles
como el agua.
Alberto Santamaría, Interior metafísico con galletas

Los pájaros hablan lenguas extrañas
Hablan de ti
Que mientes
Mientes
Maite Dono, Circus Girl
La noche, ese pájaro
que te nombra y te perdona.
Ese miembro obsceno.

No tenía nada más. Tampoco tenía tiempo que perder. Buceaba afanosamente. Ansiaba pescar un pájaro de plomo. Un pájaro condenado a volar en las profundidades del océano.
Pedro Casariego Córdoba, Qué más da

la nostalgia vive en el sexto piso
tira un papel por la ventana
y por un segundo
se confunde con el vuelo migratorio
de un pájaro que quiere aparearse
María Eloy-García, Cúanto dura cuanto

Un pájaro se instala en el hueco de mi persiana; a
pesar de que su piar resulta muy molesto, soy incapaz
de desbaratar su nido, lo cual prueba que no estamos
hechos para pelear con enemigos pequeños y que nuestro
destino es bailar con la muerte o con su hermana
pequeña la gloria.
Camilo de Ory, 300

No se oyen pájaros,
sino el zureo gris
de los metales.
Eduardo Moga, Los haikús del tren

Soñó con pájaros que nunca antes había visto.
Juan Manuel Gil, Inopia


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viernes, 28 de septiembre de 2012

Camilo de Ory y 300 en Sexto continente de RNE

Sexto Continente: ¿Camilo de Ory está loco o está mal de la cabeza?

¿Camilo de Ory está loco o está mal de la cabeza? es lo que intentamos desentrañar en el programa de mañana de Sexto Continente (Radio Exterior de España) Le sometemos a un tercer grado propio de la policía madrileña para que nos diga frase
 s como estas: “Tener principios es lo contrario de tener fines”.” El nuevo rico hace ostentación de sus bienes como las señoras de la cola del médico hacen ostentación de sus males”,“Reprocho a los autores de la Biblia el no saber que MARÍA es una GALLETA y no una MAGDALENA”, Llamarse Botín y poner un banco es como llamarse Desgarro Anal y poner una guardería” “Recuerdo al Papa que un día habrá un cardenal más joven y hambriento bajando la escalerilla detrás de él.” En la foto, el genio malagueño junto a Patricio Lombera González y Miguel Angel de Rus (el que señala su pajarito) Aviso, si te molesta el humor inteligente y la provocacion, no lo escuches, te puedes cabrear. No es broma, es un aviso serio, si crees que pueden herirte las ideas de este hombre, no lo escuches. Ahora bien, si tu mente no tiene barreras, te lo vas a pasar de impresión.
 

Para haceerse una idea de su desequilibrio, se ofreció a ABC y La Razón para hacer artículos a favor del Rey o de cualquier cosa que le manden a cambio de dinero.
 

Ah, sí, su libro se titula 300 y han tirado 666 ejemplares. (Estos católicos y sus manías)
 

De extrema izquierda a extrema dercha: Juan Patricio Lombera, Miguel Angel de Rus, Camilo de Ory. Foto de Andrea.
 

Os dejamos aquí el programa, no apto para políticamente correctos:




Fuente: Sexto continente

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Camilo de Ory y 300 entrevistado por Modernícolas


Camilo de Ory, el ácido-ingenioso-gracioso hacedor de aforismos de Málaga, escribe cosas como estas: "Los profesionales del sector negamos que el porno sea ciencia-fricción" o estas: "Si las actuaciones policiales no han rebasado los límites de la normalidad, ¿es que se han mantenido en la acostumbrada subnormalidad?" Y con todas ellas y algunos estados de Facebook ha editado un libro de épico título, '300'. De eso y de sí mismo nos habla en esta entrevista en el Modernícolas Bar.

Más info en la guía cultural y de ocio de Málaga www.modernicolas.com


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sábado, 26 de mayo de 2012

300 de Camilo de Ory por Eduardo Laporte



Aforismos, pequeños pero matones

Es famoso el verso de «la poesía es un arma cargada de futuro». En una hipotética guerra compuesta por ejércitos de géneros literarios, la poesía y la novela tendrían sin duda un papel fundamental en el frente, aunque la alianza con los batallones de relato y los escuadrones de microrrelato serían de gran ayuda. Pero probablemente la brigada de los aforismos, punzante, aguda e incisiva, sería usada como elemento decisorio de la campaña bélica.
Esta vuelta hacia una de las formas literarias que popularizó Ramón Gómez de la Serna, con sus greguerías (metáfora+humor, en apenas una línea) se da en un momento de buena salud del relato tradicional, y del microrrelato. Podría pensarse que en cuestión de literatura 'el tamaño no importa', si pensamos en el impulso editorial del relato y microrrelato, pero también en la apuesta por publicar libros dedicados íntegramente al aforismo.

Llega el tuit

Tan cerca de filosofía como de la poética, el diccionario de la Real Academia define el aforismo como «sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte». Latigazos de genialidad que hoy llegan más que nunca a los lectores gracias a los estados de Facebook y a los textos de menos de 140 caracteres que se publican en Twitter. Dos libros coinciden en las librerías esta primavera, con el aforismo, también conocido como epigrama, como principal contenido. Allanaron el camino, desde Internet, blogs como el de Luis Bardamú, nombre probablemente ficticio, con sus famosas 'mínimas' y también el cotidiano goteo de aforismos que Carlos Marzal comparte en Facebook: «El ajetreo es el sistema mediante el cual hallan la calma los ajetreados».
La editorial El Gaviero ha decidido recoger muchos de los epigramas de Camilo de Ory (Segovia, 1970) en un volumen con cubiertas de hule negro que lleva por título '300'. Es el número de microtextos que ahí se exponen, pero que en realidad son más, si se suman los 106 que incluye la parte precedente, titulada, con humor, 'Golpe de Estado' (en referencia a los estados de Facebook en que se publicaron esas sentencias). Explica su autor que los aforismos de la parte general del libro fueron surgiendo de manera encadenada, y que abordan temas clásicos, como la muerte, el amor, Dios...
También reflexiones en torno al arte, en lo que De Ory define como «una especie de mosaico, o imagen poliédrica del mundo vista a través del objetivo, por necesidad desenfocado, del autor».
Empezó Camilo de Ory este proyecto hace unos tres años, por una motivación que confiesa con un punto de ironía, la de «ser autor de frases célebres», pero sin necesidad de generar el párrafo que las rodea: a pelo, a saco, de raíz. Su librillo de maestrillo le recomienda evitar en todo momento el soniquete a chiste. Hay que incorporar humor, en la senda ramoniana, pero sin caer en el chiste, el aforismo es otra cosa, más ambiciosa. El epigrama que inaugura el libro podría reflejar ese equilibrio: «Tengo un canario divino que dice: Soy uno y trino». O «El hombre sin techo tiene oportunidad de crecer hasta el infinito». O «Llueva café en el campo, esperemos que no hirviendo». El humor impregna la primera parte del libro, en 'Golpe de Estado', pero también hay epigramas con otros tonos, de vocación poética: «Luna tan culpable que se oculta tras los edificios».
Con una influencia que no reniega de clásicos como Gómez de la Serna, Cioran o Carlos Edmundo de Ory, con quien no tiene parentesco, el autor de '300' cita como referencia contemporánea a Lorenzo Oliván, un poeta cántabro que cuenta en su currículo con premios como el de la Fundación Loewe (2001). Cultivadores de nuevo cuño de una forma literaria de gran tradición que vive con las redes sociales un nuevo caldo de cultivo. «Brindan el formato idóneo y una posibilidad de difusión instantánea y bastante amplia», comenta.

También Facebook

Quien se suma ahora a esta manifestación literaria es Benjamín Prado (Madrid, 1961), que reúne en 'Pura lógica' (Hiperión) un total de 500 aforismos, recopilados por Julio César Galán. Una de las peculiaridades de este libro es que también ha intervenido Facebook en su gestación, pero gracias a la participación de los lectores. Ellos han sido los encargados de seleccionar aforismos entre la obra de Prado, sobre todo de los artículos que lleva publicando en un periódico nacional desde hace quince años. Un tipo de frase sentenciosa extraída de un contexto que convive con otras creadas para la ocasión.
Y si Camilo de Ory tiene la vocación de crear frases célebres, Prado busca que lo breve se eternice en la memoria del lector. Además, «un buen aforismo puede descubrir algo nuevo o decir algo conocido de una manera distinta, que lo convierte en otra cosa», lo que tiene una incidencia en la visión de la realidad, a veces empobrecida por las convenciones. «El empate es el reparto de la derrota» o «Qué gente tan lejana, los vecinos». Reconoce este poeta y novelista que buena parte de su obra, e incluso su manera de hablar, está siempre merodeando el aforismo. Unas sentencias breves que tienen tres vertientes claras: «Una parte de ellos quiere ir al cerebro del lector, otra a sus ojos y otra a su corazón».
Finalmente, uno de los maestros del género, Jorge Wagensberg, nos lanza 1116 aforismos «para navegar por la realidad» en su libro 'Más árboles que ramas' (Tusquets) en el que ejercita el placer de la pregunta sobre todo.

Fuente: Hoy.es

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martes, 15 de mayo de 2012

Tatuajes y cicatrices de la palabra poética

Foto: Ana Santos Payán


Los tatuajes son notas a piel.

Camilo de Ory, 300

La madre
no quiere tatuajes
en la piel
de su hija.

Sara R. Gallardo, Epidermia


Hipocampo de tatuaje,
dame tú un descanso de mí,
y déjame ser vivido por la vida
como una aventura.

Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro



La primera impresión de Roma me la da un joven guardia italiano, rubio hasta en el respirar, que dejaba ver por la camisa, de manera calculada, los agresivos tatuajes que le llenaban el pecho y los antebrazos. Tenía la nuca más bella del Mediterráneo. Benvenuto
a Roma, ragazzo.

Antonio Portela, Ciudadano Romano

Alabado sea el cocinero de cabeza rapada
y un tatuaje en el hombro que decía Oye

Martín Espada, Soldados en el jardín

Ciudades que habitan tatuadores,
dibujando en su piel cúpulas malva
o plumas de avestruz. Los marineros
no llevan en el brazo
un nombre de mujer sino de calle.

Verónica Aranda, Postal de olvido

los tatuajes
florecían hasta su vientre abultado como el bulbo de una vida.

Natalia Manzano, Apnea

Sailors Grave
Pacté con mi madre un tatuaje en el cuello.
Las dos compartiríamos marca,
las dos,
el sello de la tinta que nos une.

Ahora una cicatriz
en el lugar íntimo
separa nuestras nucas para siempre.

Luna Miguel, Almanaque poético


No puedes escaparte La tendrás
anclada en tu memoria para siempre
como una cicatriz o una fractura

José Pablo Barragán, La nave


No se trata de buscar una cicatriz, sino de encontrar la señal de iniciación
del protagonista. Hay que buscar el sentido de su historia.

Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

La luz como un puente destruido
por el polvo. El tacto de tus botones,
el aroma de tu blanco cabello, esa
cicatriz en el pecho. Esta ropa por amor
y gastada por el deseo.


Una cicatriz trincha la frente de su marido
donde los médicos extrajeron el tumor, donde las células cancerosas se desparraman como un puñado de hormigas.

Martín Espada, Soldados en el jardín

Cierro los ojos en mi cama:
la almohada hecha una doblez
(tras la espalda),
los ojos cicatrizados,
cuerpo y mente al acecho de Drácula…
Y el tiempo suscitando cosas horribles sobre mis piernas.

Alejandra Vanesa, El hombre del saco

A veces, la hendidura,
la cicatriz de un cuerpo que sostiene
su propia intrascendencia.
Ana Gorría, Araña

con las manos en la barra tensa de los trenes de cercanías
con el lexatín de cada alzarse
con las marcas hechas por el ultravioleta
con las estrías que son logos corporativos
a mi cuerpo vencido por la resistencia de la desidia
a mi cuerpo le bastan solamente
los dedos levantados del orgasmo

Maite Dono, Circus girl

En todas las trincheras
hay una cicatriz abierta y desoída,
un estuche de sueños con metralla,
alguien que falta a la mesa
y que cogía el tren a menos cuarto.

Óscar Santos, Infierno sostenido



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jueves, 5 de abril de 2012

Quien siembra vientos recoge tempestades: poesía al vuelo.

5 de abril de 2012 intervalos de viento fuerte en el litoral de Almería




Hombre, haz que el nombre del viento
sea el tuyo.


No dices que has comido pan azul
en las manos del loco.
había viento y
había bondad
en las manos del loco
Elise Plain, Pan para la princesa.


Salgo a la calle y todo
me lo trae el viento menos tú.
Germán Guirado, Menos tú.




Soñar es ser
un héroe abandonado:
la soledad del viento.
Ana Gorría, Araña.


El clima del mundo
vuelve y se va y el viento vibra
y vuela
esta cajita de música química.
Sofía Rhei, Química.



Libre albedrío: puede Dios dar cien rodeos para finalmente explicar por qué deja que una hambruna mate a un niño, pero será inútil que trate de justificar por qué permite que el viento derribe un árbol.
Camilo de Ory, 300.
Llega un viento
que me arroya el alma, lleno de rostros inocentes. Me siento en el
umbral de tus labios como un poema pequeñísimoooooooo.
Begoña Callejón, Cenicienta en Sangre.



El viento arrastra pavesas y ceniza. Apenas veo más allá de la niebla perpetua y del humo, gris y compacto, de las últimas hogueras. Solo hay silencio y nada en el paisaje, soledad material y campos arrasados. 
Francisco J. Martínez Morán, Peligro de vida.



No eres una ciudad especial por nada en concreto.
Eres una de tantas.
El viento es tu habitante más antiguo.
La luz te vuelve servicial o industrial.
En tu interior procrean violonchelistas, peluqueras, asesinos
siguiendo las mismas leyes que rigen nuestros átomos.
Estíbaliz Espinosa, papel a punto de.



la carne crecerá como pan sobre los tendones, y los cuatro vientos

insuflarán aliento a los pulmones de los muertos

Martín Espada, Soldados en el jardín.

Tus palabras son de viento adoro estar junto al fuego oliendo quemarse el
laurel de los días tus palabras son amplias se oyen en campo abierto también en
lo interno de los muros en las venas de las plantas se escriben solas en los cielos
Maite Dono, Circus girl.



Si no hay viento
la bandera no es más que un trapo.
Si lo hay
todo cambia, sin embargo:
y la bandera entonces
vuelve a ser
un trapo.



Era un viento y un soplo de mar,
un niño sonriendo al mismo mar
y unas rosas prendidas de azabache.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra.





esa luz lleva
rachas de viento y ceniza. pavesas de incendios internos. me reflejo
en las llamas y contraigo mis músculos al calor de hogueras de huesos
y esquirlas.


Sara R. Gallardo, Epidermia.






¿Cómo resolverán la luz, el viento
su paso por tan tensa encrucijada?
Lorenzo Oliván, La noche a tientas.

El día se oscurece,
la muerte se disfraza de tempestad
y abordan la nave, insaciables,
vientos y olas.
Carles Duarte, Los inmortales.

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