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viernes, 1 de noviembre de 2013

Antología mínima de cementerios gavieros

Foto: Ana Santos Payán

Porque mis tierras están sumergidas. Hay en ellas un cementerio blanquecino. Sus cruces brillan al sol tímido del fondo del océano. En el cementerio desvaído pescadoras jovencísimas lloran a sus ahogados. Fui yo quien los mandó al otro barrio con un golpe de mar o de furia.

Vargas, las viudas de los pescadores saltan la tapia de mi cementerio, y chocan con los arrecifes de las lápidas. Las viudas chocan con las arrugas que aparecen en las tumbas de los pescadores. Las viudas encallan en el vergel sin agua del cementerio. Y buscan consuelo en las arrugas de mi sobretodo.

Pedro Casariego Córdoba,  Qué más da


Hay sólo una cosa que deprima más
que los hospitales;
no son los cementerios.
Me refiero a los autobuses de línea regular llenos de gente
que acude a los hospitales.

Harkaitz Cano, Alguien anda en la escalera de incendios

Mi madre construyó una lápida de hielo y me enterró en un lejano cementerio de cables. Nadie quiso decir nada.

David Meza, El sueño de Visnu


Ejerces en el mal tu ministerio
y esperas que mi carne se desangre.
¿Quieres de mí las huellas de la sangre,
un beso atroz que hieda a cementerio?


Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

Denuncio a los dictadores 
por robar la libertad 
y venderla convertida en muerte y miedo, 
a los asesinos y sus cómplices 
por apagar voces distintas y llenar cementerios. 



Óscar Santos, Infierno sostenido


Hoy es su cumpleaños,
y no ha tenido regalos.
Paseó por el cementerio
y sus vecinos lo vieron llorar.

Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro


el resto es negrura, cementerio, vano ocaso de estrellas muertas
no soy más importante que una flor

Elise Plain, Pan para la princesa




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jueves, 17 de octubre de 2013

Pequeña antología de fragmentos doloridos



me robé la verdad
todo mi cuerpo es
un solo dolor
Ana Carrete, VOMIT

Sólo en circunstancias excepcionales (al curar la herida de un niño especialmente desvalido o al confortar a una moribunda de voz atiplada para paliar nuestro dolor ante su partida) me parece justificada la vergonzante ternura.
Camilo de Ory, 300


Este poema sin voz. Este retorno.
La venganza del dolor
por esta tu ciudad vacía.
Kepa Murua, Cantos del dios oscuro

Y eso es el dolor
Ay!
Eso es el dolor
Maite Dono, Circus girl

El cuerpo está por todas partes, y a pesar de los esfuerzos de la iglesia por cristianizarlos, por hacerles padecer el dolor mártir que arrastra consigo todo erotismo, los torsos romanos prevalecen a las estolas y
los santuarios. Se imponen a las misas.
Antonio Portela, Ciudadano romano

el dolor se eterniza;
la felicidad no
Jordan Castro, VOMIT


¿Adónde va el dolor que nos transforma?
¿Se convierte en sangre, y la sangre en agua?
¿El dolor es mar y su esp’ritu un espectro
de dientes desiguales, podredumbre y caries?
Teresa Domindo, Luzbel de penumbra

El dolor es la nieve por la que no me voy a deslizar.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

El héroe que de verdad rompe los límites acaba rompiéndose por dentro. La carrera sin final  siempre encuentra la meta al otro lado del dolor humano.
Raúl Quinto, Idioteca

Es necesario decirte todo esto. Es necesario enfrentarse al dolor sin ninguna máscara. Sin ningún gesto falso que te salve la vida.
David Meza, El sueño de Visnu

Mi poesía es fruto del dolor
no de la primavera.
Sara R. Gallardo, Epidermia

El placer y el dolor son extremos opuestos de un mismo destino.
Álvaro Salvador, Después de la poesía

Pero a quien se le ha dado
la sed de los sentidos,
(que excavan y afilan y bordan y punzan)
sabe (y siente, y oye, y huele)
que el don no es otra cosa
que el dolor.
Sofía Rhei, Química

Como la dinamita o la tristeza,
el dolor y su afán de cal amanecida.
Ana Gorría, Araña

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viernes, 14 de junio de 2013

Donar sangre en cada verso


Ilustración de Ana Canteras para Cenicienta en Sangre de Begoña Callejón
Mira la sangre y bébela
Maite Dono, Circus girl

Aprendemos que la tierra oculta agua y que los animales ocultan sangre. 
Ana Tapia, El polizón desnudo

palabras invisibles que fluyen
como sangre de una herida mortal
Germán Guirado, Menos tú


De mí mana la vida
y ellos abren sus bocas para libar la sangre
pactada.
Sara R. Gallardo, Epidermia

La muerte y sus heridas que supuran,
la muerte y sus quirófanos precarios,
cuando la madrugada escupe sangre
sobre algún sequedal con girasoles.
Verónica Aranda, Postal de olvido

Un ábaco de sangre te dio la cifra exacta, el día preciso, la transparente hora. 
Antonio Lúcas, Qué la fuerza te acompañe

La sangre es la vida
Branca Novoneyra, Almanaque poético

Esta lluvia de números de códigos
que van entrelazándose que tejen
la sangre en las arterias y la savia
en el núcleo de anillos de los árboles
José Pablo Barragán, La Nave


Escribí tu sangre y tu sangre me volvió un campo de uvas el vientre.
David Meza, El sueño de Visnu

Yo no sé nada de las ratas que nadan en mi sangre
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

Los dientes convocan sangre, la paralizan.
Estíbaliz Espinosa, papel a punto de

Un corazón, un solo cuerpo,

y en las venas
sangre, y más sangre
para el pájaro oblicuo
de la eternidad.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

Arden los ojos
en un poniente de ciruelas
y de sangre derramándose.
Carles Duarte, Los inmortales

Cadencia de sangre agolpada contra el espigón.
Natalia Manzano, Apnea

¿mintiendo como los colores artificiales a los insectos,
o prometiendo
con la levedad de la sangre de la amapola blanca
endulzar los tallos de los glóbulos rojos?
Sofía Rhei, Química

Si me abrigas prometo cauterizarte cuando sangres
Maite Dono, Sobras

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sábado, 13 de abril de 2013

Caricias poéticas para celebrar el Día Internacional del Beso


Javier de Juan, Tres besos

los besos son la abreviatura del amor
Pedro Casariego, Qué más da


Nadie será capaz de imaginar cuánta luz genera un beso
Incompleto
Un beso a la mitad
Húmedo y repleto de dios
Maite Dono, Circus girl


Tu beso, tú por primera vez, el beso y el temblor, el vino desembocó en la sangre, descendió por la garganta. Un paso adelante en vertical. Mi alma desnuda.
Natalia Manzano, Apnea

suplicaré en la inmensidad del beso
un rapto de sangre
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra


la temprana luz del día es como la llama del gas
cuando taladra la persiana el amanecer:
azul, como un último beso ferroviario.


Él quería un beso negro,
un dulce beso negro
al final de su vida de juguete.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

Este lugar de donde huyó la escarcha ofrece besos como cicatrices que estoy obligada a aceptar. 


Un beso es la excusa del verano.
Elena Medel, Vacaciones

El beso nos une al otro durante el tiempo justo para tantear sus dones sin que nos tomen al asalto sus defectos. Es, por tanto, un engaño voluntario que nos conduce al necesario amor carnal: he ahí el porqué de un gesto tan universal y caprichoso.
Camilo de Ory, 300

Quisiera escribir un poema
corto y rotundo,
como saben tus besos.
Germán Guirado, Menos tú


Y el presente se resume en un beso.
Sara R. Gallardo, Epidermia



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martes, 19 de marzo de 2013

Él es mi padre: pequeña antología

Anna y su padre José Luis. 


Mi padre juega al ajedrez contra la noche. Mi padre es un cisne negro. Me siento completamente solo. Bajo mis piernas van creciendo los países. Mi padre camina por esa arquitectura y la tinta de estos versos se escurre por toda la hoja, como una sucesión de accidentes en un callejón del que nadie sabe nada y del que la nada lo sabe todo.

David Meza, El sueño de Visnu
A veces sueño
que mi padre es una guitarra, 
con un agujero en el pecho 
donde la música 
palpita entre mis dedos.

Martín Espada, Soldados en el jardín


He visto a mi padre. Apaleado. Abriendo la cárcel de la materia. Rodeado de serpientes en un foso azul. Se diría que eres como siempre, un niño difunto. Espero que estés bien. Sin una pistola en la mano ni los ojos desiertos.

Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

donde hubo paraíso

mi padre pone en marcha la dinamo

perfecciona la rueda

macha los ajos

naturalmente

en mitad del camino de la vida

Juan Manuel Barrado, Fragmentos de cal


Matar al padre, o al vecino, o a un grupo de jovencitas descocadas. Eso mismo. Porque es vuestra  sangre lo que brota en los manantiales secretos de la literatura, vuestro dolor conjugado el que articula los ritmos del poema perfecto, la música que sale de vuestras venas y a vuestras venas regresa. Eso mismo, poco más.

Raúl Quinto, Idioteca


Y mi padre se golpeaba contra las paredes de cristal
Y mi madre lloraba
Y mi padre sangraba como un jodido cerdo
Y mi madre gritaba como una jodida histérica
Y yo los veía perdidos y nada podía hacer salvo observar la escena
Con tanta indiferencia
Con tan jodida frialdad
Maravillada ante tanta frialdad

Maite Dono, Circus girl

Mi padre conducía más tranquilo siguiendo las líneas del tendido eléctrico. Le hacían sentirse fuera del coche, me confesó una vez.

Pablo López Carballo, Crea mundos y te sacarán los ojos


Me obsesiona también
-ya puestos en el núcleo mi padre.
De niña me obsesionaba
que no me hubiese conocido a mí.
Ahora me obsesiona
no ser yo quien lo conozca.
Sería un buen tipo?
Era tan joven como viejas las cenizas
de una hornacha castellana que vi un día.
Alguien en una estación me dijo
que mi padre había escrito una novela.

Estíbaliz Espinosa, papel a punto de


Mi padre nació en un vagón
del tren del brandy;
mi padre se enamoró por primera
y última vez en ese tren;
en ese tren,
mi padre dejó que el licor
corriera por sus venas
tal que el tren por las vías de plata.


Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro
Dime, Padre,
si no fuiste Madre al crear el mundo.

Teresa Domingo, Luzbel de penumbra


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domingo, 10 de febrero de 2013

2013 año de serpientes y versos. Otra antología gaviera.


Monstruo de Pelayo Romero Suárez

Pronto las flechas lloverán sobre nosotros con
un sucio silbido de serpientes malheridas.
Francisco J. Martínez Morán, Peligro de vida


Tengo las células de estambre y el abecedario se me desliza como una serpiente de tinta por las piernas.
David Meza, El sueño de Visnu

La cabeza letal de la serpiente,
la que se vuelve mano que estrangula,
sin perder la cabeza que aún es
y que canta,
        macabra, 
su veneno.
Lorenzo Oliván, La noche a tientas

Ángel había dicho las mujeres son como serpientes, cuando muerden te matan de amor.
Natalia Manzano, Apnea

De mi boca comienzan a caer serpientes
en putrefacción. No busquéis más. La locura no existe.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

y todas las serpientes saldrán de sus letargos para matarme porque con seguridad me abandonarán un día lo harán
Maite Dono, Circus girl


La serpiente empujaba
y a Eva le entró el gusanillo.
Germán Guirado, Menos tú

Cuidado pues con la mujer libre. Cuidado con el ángel tembloroso de la lujuria. Dalila, Salomé, la ruina del pueblo griego entre los labios de Helena. Cuidado con ellas pues una serpiente habita en su corazón y su mordedura es invisible y mortal.
Raúl Quinto, Idioteca

No agites las velas, que amaine el viento
para que el mar no se cubra de serpientes.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

Monstruo de Pelayo Romero Suárez

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martes, 22 de enero de 2013

Copos de letras para celebrar el Día Mundial de la Nieve


Foto: Ana Santos Payán

En algún momento la vida es un pájaro de nieve.
David Meza, El sueño de Visnu

Aquí todo se reduce a nieve y hielos fósiles, y no sirve de nada que me esfuerce en conversaciones quiméricas que jamás llevarán a ninguna parte.
Francisco J. Martínez Morán, Peligro de vida

¿necesitará el corazón la nieve
para arropar las pieles y sus labios?
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra

un abismo chorreando sol
un sur dentellado en nieve.
Estíbaliz Espinosa, Almanaque poético



Bajo los álamos,
las sombras amamantan
grumos de nieve.
Eduardo Moga, Los haikús del tren

La Reina de las Nieves
harta del invierno partió
hacia los Mares del Sur
Sus recuerdos descongelados
en pequeños charcos
humeantes colibríes
Branca Novoneyra, Almanaque poético

me llamo NIEVE mi nombre de nieve tengo los pies muy fríos oh sí!
Maite Dono, Circus girl

La llaga en su vientre de nieve
duele a escombros, sabe a corazón:
el rencor tiene nombre de formas vegetales.
Elena Medel, Vacaciones

Las habitaciones se repetían como los copos de nieve en las nevadas.
Pedro Casariego Córdoba, Qué más da

Nieve y rayo,
abismo líquido,
vértigo de llamas en los ojos.
Carles Duarte, Los inmortales
En algún momento la vida es nieve.
David Meza, El sueño de Visnu


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jueves, 3 de enero de 2013

Oscuras amapolas: breve antología de la fragilidad


Para Luna 

Sale el sol,
y se cruzan en un mar las amapolas,
se besan las alondras,
y se acarician los árboles dormidos.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra


Paseo entre los vigías infantiles. Entre las oscuras amapolas. Llega un viento que
arroya mi alma, lleno de rostros inocentes. Me siento en el umbral de tus labios como
un poema pequeñísimoooooooo.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre


El catártico susurro de las amapolas
ha desatado impetuosamente
el nudo de mi corazón.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro


Sus movimientos son extraños,
pero su mente es fuerte. No puede ser cegada por amapolas modificadas.
Natalia Manzano, Apnea


Es el tiempo de la siega y las amapolas,
de los verdes que grisean,
de tardes que se alargan
por encima de las miradas.
Carles Duarte, Los inmortales


Descansemos en la pradera
de amapolas instantáneas.
Guillermo Lago, Qué es lo que es


Imagino que me sueña escribiendo, como ahora, cosas de ella y los tres dioses que se recuestan y le hacen el amor sobre un puñado de amapolas negras.
David Meza, El sueño de Visnu

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martes, 16 de octubre de 2012

Grandes lectores de pequeñas editoriales


Nunca os habéis preguntado qué libros leen vuestros juguetes cuando se quedan solos en casa?

Jinete del alba
¿dónde dejaste las huellas del ángel?
Teresa Domingo



Ilustración: Cristina Llorente
ISBN : 978-84-15048-00-8
PVP 16 €

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domingo, 24 de junio de 2012

Cenizas poéticas: antología mínima de estío



Mi sueño se hace cenizas.

Begoña Callejón, Cenicienta en sangre



porque el arte se debe construir sobre las cenizas de toda cultura anterior, sobre montañas  de cadáveres que hemos ido devorando para abonar nuestro estilo, nuestro gusto, nuestra verdad.

Raúl Quinto, Idioteca


para todas esas bocas que sólo masticaban cenizas de seísmos.
¡Alabanza!

Martín Espada, Soldados en el Jardín


las cenizas allí arriba desperdigadas aun antes de tocar suelo

Robert Juan-Cantavella, Los sonetos


Saltó
desde tus dedos una fina traducción de las cenizas

Fatena al-Gurra, Excepto yo


Realidad, de cenizas
es tu piel
y de costillas rotas
tu suelo.

Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro


¿Es la muerte un eslabón que huye
buscando las cenizas?

Teresa Domingo, Luzbel de penumbra


el poeta reducido a cenizas

pensé


el día que murió joan brossa

Juan Manuel Barrado, Fragmentos de cal


fue casi amor, cenizas

Elise Plain, Pan para la princesa


Hartos estamos de la ortopedia. Debemos levitar
por maldita justicia cósmica! Porque tras tres millones de años
dejando huellas sobre los caminos
el asfalto fresco
las cenizas de los volcanes que han sepultado a los nuestros
y los senderos de nieve por los que nos persigue el malo
ya está bien.

Ya nos va tocando.

Estíbaliz Espinosa, papel a punto de 



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viernes, 8 de junio de 2012

Grande y dilatado mar: verso insondable


Museo Nacional de Arqueología subacuática (Cartagena)
Lugares cuyo nombre nadie ha pronunciado en siglos. Rutas interminables trazadas sobre un mapa, los océanos cosidos con una sutura invisible, como una madeja desliada en manos de un niño.
Raúl Quinto, Idioteca


La verdad es revolucionaria y la revolución empieza en la 
pobreza el deseo no me deja hablar me gustaría poder relatar las
frases salidas de los cubos de nuestro cuerpo, los diálogos a través
del timbre de la puerta, a través del teléfono, horas, a través del
océano, de las sábanas o incluso a través de la ciudad. poder relatar
cada una de nuestras lágrimas, en el extranjero o aquí mismo, en mi
balcón.
Elise Plain, Pan para la princesa


Nos querían secos, tristes, ordenados. No les hicimos caso. Ya todos
éramos parte de un océano minúsculo imparable.
Antonio Portela, Ciudadano Romano

La muerte está vencida Pero el precio
pagado ha sido atroz porque de mí
no quedan más que datos encriptados
que impulsos que tendrán que recorrer
el círculo sin fin de los océanos
eternos de las redes informáticas
el círculo implacable que jamás
por mucho que lo implore ha de cerrarse 
José Pablo Barragán, La nave

pero es el interior, su rostro, el que se aleja
por ejemplo en el océano respecto de todo
cualesquiera los puntos referidos, lejos
piensa
así que la distancia era el modo de caber
María Salgado, Almanaque poético

El temblor de la nada
acusó el movimiento de los ríos,
y de los ríos nacieron los océanos
que reflejaron una luna inmóvil,
cegada por la luz.
Teresa Domingo, Luzbel de penumbra



¿Por qué permanecer aquí? ¿Sólo porque es el punto de partida? Y su entorno pasó de ser la quinta hora de clase a convertirse en la visión del suelo del patio del que su punto de vista se aleja rápidamente hasta ver continentes y océanos.
Natalia Manzano, Apnea


La sed de purezas aisladas

bebe, sin embargo, del océano entrópico,
y encuentra,
y construye un orden complejo y elocuente,
ascendente y expansivo, 

y le da verbo.
Sofía Rehi, Química


Ciudad de Barcelona: el buque surcaba el océano
y el océano era un campo de trigo pensando en pan.
Y los rostros en las portillas pensaban: España.
Martín Espada, Soldados en el jardín


Porque mis tierras están sumergidas. Hay en ellas un cementerio blanquecino. Sus cruces brillan al sol tímido del fondo del océano. En el cementerio desvaído pescadoras jovencísimas lloran a sus ahogados. Fui yo quien los mandó al otro barrio con un golpe de mar o de furia.
Pedro Casariego Córdoba, Qué más da


Sus últimas palabras fueron:
–Somos dos recién casados
que andan sobre el océano transparente.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro



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